El tercer partido (conclusión, por ahora)


En anteriores post de este blog, y a cuenta de las elecciones en el Reino Unido, hice un repaso de los sistemas electorales mayoritario británico (el tercer partido, 1ª parte) y proporcional imperfecto español (el tercer partido, 2ª parte), y de las dificultades para romper el bipartidismo que imponen uno y otro. También aventuré que la reforma electoral, que parecía ser una condición indispensable de los liberal-demócratas de Nick Clegg para apoyar a uno u otro de los partidos grandes, laboristas y conservadores, podría quedarse algo diluida ahora que los “lib-dem” juegan en la “premier league” de la política británica y ya no les resulta tan beneficiosa como les resultaría un pequeño incremento en el número de votos, mejor si está acompañado de un descenso correspondiente de los laboristas, a los que podrían sobrepasar en próximos comicios. Esta es una cuestión que aún está por resolver, pero para empezar Clegg no se ha aliado con los laboristas que eran los que estaban dispuestos a hacer mayores concesiones en el tema de la reforma electoral sino con los conservadores, que sólo se han comprometido a convocar un referéndum. El caso es que ya están cómodamente instalados en Downing Street los “gemelos” Cameron y Clegg (se ha convertido en un subgénero periodístico el hilarante debate sobre quién de ellos es más pijo), el gobierno se ha formado con un reparto equitativo de carteras (24 para los “tories” y 5 para los “lib-dem”, y nos quejamos de que aquí hay demasiados ministros) y su prioridad es la misma que la de todos los países de Europa, reducir gastos. Así que veremos en qué queda la tan traída y llevada reforma electoral, que parece que por el momento no tiene una alta prioridad.

Volviendo a España, ya analizamos los pros y los contras de reformar el sistema electoral proporcional imperfecto para hacerlo más proporcional o menos imperfecto. A favor, naturalmente, que sería un sistema más justo. En contra, que podría comprometer la gobernabilidad en caso de que no hubiera partidos que se acercaran a la mayoría absoluta, que es lo que suele ocurrir en las sucesivas elecciones generales en España. Y además, el problema de tener que depender de las minorías nacionalistas no se iba a resolver con una reforma que mejorara la proporcionalidad, pues ya dije entonces, y vuelvo a repetirlo, que contra la impresión generalizada, los partidos nacionalistas no están sobrerrepresentados en el Congreso.

Decíamos también en la segunda parte de “El tercer partido” que sólo los dos partidos grandes están sobrerrepresentados, aunque no demasiado. Pero esto es consecuencia también de estar muy igualados, pues en algunas de las muchas circunscripciones pequeñas lo que uno gana lo pierde el otro. Así, si se eligen tres diputados en la provincia X, si el partido A saca el 41% de votos, el B el 40% y del D al Z el 19% restante, la distribución de escaños es de 2 para el partido A (67% de escaños, se beneficia mucho) y 1 para el B (33% de escaños, ligera pérdida).

Pero las cosas cambian bastante cuando la distribución de votos entre los dos partidos grandes se hace dispar. Vemos en una encuesta elaborada por la empresa Sigma Dos y publicada la semana pasada por el diario “El Mundo” que en estos momentos la relación está en 45% a 35% favorable al PP. Esos resultados son muy similares a los del año 2000, cuando el PP de José María Aznar obtuvo su mayoría absoluta con un 44,52% de los votos, mientras que el PSOE de Joaquín Almunia se tuvo que conformar con el 34,16%. Los escaños obtenidos entonces fueron 183 el PP, que suponen el 52,3% de los escaños, y 125 el PSOE, que son el 35,7% , por lo que apenas estaba sobrerrepresentado. En cambio la diferencia de casi 8 puntos entre los escaños y los votos le supuso al PP un añadido de 28 diputados, por lo que toda la sobrerrepresentación que habitualmente se reparten entre ambos partidos se la quedó uno de ellos por completo.

Esta especie de juego de casino por el que los dos partidos grandes se reparten un número extra de escaños, unas veces equitativamente, como sucedió en las elecciones del 2008, otras quedándose uno de ellos con la parte del león, como en el año 2000, pero en todo caso sin que ninguno de ellos tenga menos escaños de los que le corresponden en porcentaje de votos, es una ligera perversión de nuestro sistema electoral. Y mientras la suma de votos de PP y PSOE se mantenga en los umbrales actuales, habitualmente entre el 80% y el 85% del total, y la diferencia entre ambos no supere el 10%, parece una misión imposible pensar siquiera pensar en cambiar el sistema, pues se trata de una situación en la que o ganan los dos o sólo gana uno, pero en la que nunca pierde ninguno.

De todos modos las encuestas publicadas estos días no tienen por qué ser más que el reflejo de un estado de ánimo. Aún falta mucho para las próximas elecciones, en principio casi dos años, aunque también es posible que, Durán mediante, el periodo se acorte a menos de un año. Pero no sé dónde leí, y me lo creo, que para los electores, que tenemos la memoria de los peces, lo único que cuenta es lo que haya ocurrido durante los últimos tres meses antes de la cita electoral. Me parece incluso un tiempo muy generoso. Ahora mismo lo único que parece influir es lo ocurrido en las últimas tres semanas, desde que el miércoles 12 de mayo el presidente Zapatero anunciara en el Congreso los recortes que se nos vienen encima. Y en el año 2004, diría yo, casi sólo se tuvo en cuenta lo ocurrido en los tres fatídicos días anteriores a las elecciones del 14-M.

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5 respuestas a El tercer partido (conclusión, por ahora)

  1. Jose dijo:

    Seré breve: ¡Enhorabuena. Porque hoy google ya te localiza como enlace al escribir politicailogica. Hasta ahora lo hacía indirectamente a través de tus aportaciones en otros blogs (creo que de upyd)

    • alexroa dijo:

      Ya tenía constancia (en la administración del blog te dicen esas cosas) y me congratulo por ello. Ha tardado un poco más de la cuenta porque dado que mi capacidad técnica está a la altura de un chimpancé oligofrénico tardé tres semanas en incluir las metatags necesarias para que los buscadores Google, Yahoo y Bing (el de Windows) encontraran mi blog. Luego sólo han tenido que pasar unos pocos días para que la cosa funcione.

      Gracias por seguir al pie del cañón.

  2. lisufelligus dijo:

    Hola de nuevo, Alex:
    Sigues haciendo uno de los Blogs más interesantes de la blogosfera upeydera.
    Enhorabuena.

  3. Pingback: Tweets that mention El tercer partido (conclusión, por ahora) | Política (i)lógica: el blog de Alex Roa -- Topsy.com

  4. El maldito Fran dijo:

    Excelente artículo. Ameno y lúcido, que diría Umbral. Sigue así, campeón.

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