Esta semana…hablaremos de los gobiernos (Recortes, nº 3, 3er. movimiento: Menuetto-Trio-Allegro Vivace)


Tal y como dice el título de este post, tercero y último en que he dividido este artículo, esta semana tocaba hablar de los gobiernos y de los recortes que se les pueden aplicar. En la primera parte le tocó al Gobierno nacional, en la segunda a los gobiernos de la C.C.A.A. llamadas “históricas”, las del artículo 151 C.E. más Navarra, que es una comunidad foral regida por una ley propia. En esta última parte echaremos un vistazo a las otras comunidades, las “no históricas” o regidas por el artículo 143 C.E. y a las ciudades autónomas, que lo están por el 144.

Podemos ver en la tabla publicada en la segunda parte que tres de estas comunidades, Cantabria, La Rioja y Murcia, tienen menos de un millón de habitantes, lo mismo que Navarra, y otras cuatro, Asturias, Aragón, Extremadura y Baleares, apenas lo superan. Tan sólo Castilla y León, Madrid, Valencia, Castilla-La Mancha y Canarias superan los dos millones. Las ciudades autónomas, por su parte, tienen menos de cien mil habitantes.

Tal y como hicimos con las comunidades “históricas”, repasemos ahora las del artículo 143, con buen ritmo, para no alargar demasiado este post.

Empezando por Asturias, habría que decir que es una de las comunidades menos “ruidosas” de España. Pocas noticias llegan del Principado, normalmente relacionadas con el tiempo meteorológico (que no con “la climatología”, que es una ciencia, no un fenómeno), como ocurrió el jueves pasado. Es otra de las comunidades con “lengua propia” pero de segunda fila, el bable o “asturianu”, ya profusamente utilizado en los medios oficiales, por ejemplo en la página web del “Gobiernu del Principáu d’Asturies”. En cuanto a su reciente historia política, ha habido bastante estabilidad, normalmente con gobiernos del PSOE que casi siempre han tenido la misma estructura y número  de consejerías, 10 y sin vicepresidencia, salvo en la legislatura 1995-1999, en la que el “popular” Pedro Marqués redujo el número a 6 pero creó el cargo de vicepresidente . En cuanto a escándalos de altura que hayan afectado a sus máximos dirigentes, hay que recordar el caso del “petromocho” que le costó el puesto al ingenuo Juan Luis Rodríguez Vigil.

Caso muy diferente de la vecina Cantabria, donde el pintoresco Miguel Ángel Revilla, con sus taxis, sus anchoas y su desparpajo, es posiblemente el presidente más presentable y popular (sin comillas esta vez, nada que ver con la Universidad) que han tenido en sus casi treinta años de autonomía, de los que una buena parte han estado bajo la influencia de ese hampón llamado Juan Hormaechea, Presidente del Gobierno cántabro entre 1987 y 1990 y entre 1991 y 1995, que acabó juzgado con todos los consejeros de su primer gobierno por prevaricación y malversación de caudales públicos, condenado a 14 años de prisión, luego reducidos a 6, de los que fue indultado de 5, con lo que no llegó a ingresar en la cárcel, total para un ratito… Tampoco en Cantabria el número de consejeros ha cambiado en estos años, sigue siendo de 10, aunque ahora hay un vicepresidente.

Más o menos se da el mismo caso en La Rioja, posiblemente la comunidad más discreta de España además de la menos poblada, en la que ha habido una alternancia de gobiernos del PSOE y PP. Prueba de la discrección mencionada es el escaso conocimiento que hay de su actual Presidente, Pedro Sanz, a pesar de ser el más antiguo en el cargo, junto con el de Murcia.

Continuamos esta danza de las autonomías “no históricas” con Aragón (tiene narices decir que Asturias o Aragón, reinos independientes hace ya más de mil años, no son históricos). Aquí sí vemos que se ha producido un importante incremento en el primer nivel de la administración autonómica, pasando de 7 a 12 consejeros de un modo progresivo a lo largo de estas tres décadas de democracia, en las que ha habido mucha alternancia en los gobiernos, con el Partido Aragonés Regionalista (PAR) en posición central entre PP y PSOE, y Chunta Aragonesista (CHA) más a la izquierda del PSOE según el esquema convencional unidimensional que a mí me parece una simpleza pero que hay que usar de momento para entenderse. Pero donde de verdad ha habido un incremento sustancial es en el Estatuto de Autonomía de Aragón, que de los modestos 62 artículos que tenía en 1982 ha pasado a 112 con la reforma de 2007, aprobada por las Cortes de Aragón con el voto de todos los partidos con representación (los mencionados más IU) excepto CHA que se abstuvo porque se le quedaba corto, y posteriormente por el Congreso nacional con 296 votos a favor, incluyendo los del PP, que en el proceso de reforma de los estatutos de autonomía ha actuado de modo esquizofrénico, 13 abstenciones y un solo voto en contra, el de José Antonio Labordeta, diputado de CHA durante la legislatura 2004-2008. El nuevo Estatuto de Aragón incluye, como no podía ser menos, su reconocimento, así sea en el preámbulo, como “nacionalidad histórica” con identidad propia en virtud de sus antiguas instituciones y del Derecho Foral que constituyen la base de sus “derechos históricos” (ya decía antes que a los nacionalistas catalanes y sus imitadores les tira mucho la Edad Media). Además dedica un capítulo a los “deberes y derechos de los aragoneses y aragonesas”, establece competencias sobre los recursos hídricos y amplía las competencias jurídicas, entre otras muchas novedades respecto del Estatuto de 1982. Sobre el polémico asunto de las lenguas, uno de los principales caballos de batalla de CHA, remite a una ley, aprobada posteriormente en 2009, en la que se reconoce al aragonés (también llamado fabla popularmente, o bien por su nombre específico según los valles donde se conserva: ansotano, chistabín, patués, etc.) y al catalán, hablando en la Franja, como “lenguas propias” pero no oficiales.

Merece la pena echar un vistazo al documento “Guía didáctica del Estatuto de Aragón“, publicado en la página web oficial, con un tono que parece dirigido a los niños (mi buen amigo Luis Miguel, maño precisamente, lo llamaría “Mi primer Estatuto”) y que curiosamente se encuentra disponible al lado y en igualdad de condiciones de la “Guía didáctica de los Mitos de Aragón“, de modo que si uno abre ambos documentos al tiempo y mira uno con cada ojo el tiempo suficiente, al modo de aquellas ilustraciones tridimensionales tan de moda hace unos años, puede llegar a recrear una figura en la que el mito de Tubal, nieto de Noé, navegando aguas arriba del Ebro, Alfonso I “el Batallador” conquistando Zaragoza a los moros, los caballeros de Sobrarbe aprobando democráticamente sus Fueros, Felipe II (I en Aragón) despojando de estos al pueblo aragonés y el estatuto de autonomía de 1982 con su revisión de 2007, en la que al menos parcialmente se recuperan dichos fueros y se restaura en parte el herido orgullo aragonés, se funden armoniosamente en una imagen de Aragón como “unidad de destino en lo universal”, o como poco en lo particular del Valle del Ebro. Y que conste que no tengo nada contra los aragoneses ni contra Aragón, en cuya capital viví felizmente durante cinco años, pues la misma sátira se podría aplicar a cualquier otra autonomía, pero es que ha sido ver juntas las guías para torpes del Estatuto y de los mitos de Aragón y me ha empezado a chorrear el colmillo, como dice el gran Pérez Reverte.

Siguiendo nuestro recorrido por las comunidades “no históricas” pero con mucha historia, es el turno de Castilla y León, donde también se ha producido un importante incremento del número de consejerías y vicepresidencias, de 9 y 0 a 12 y 2 respectivamente. No han sido muchos los casos de corrupción en una comunidad que ha permanecido un tanto al margen de los grandes desarrollos urbanísticos, aunque procede recordar que su primer presidente, el socialista Demetrio Madrid, dimitió en el tercer año de su mandato, en 1986, al ser procesado por un caso de justicia laboral en una empresa de su propiedad, del que fue absuelto en 1989, continuando posteriormente su carrera política dentro del PSOE sin mayores problemas. Y es que por aquellos años los presidentes autonómicos no se consideraban aún a sí mismos como reyezuelos de su particular taifa que no tienen que dar cuentas ni al Gobierno de España ni a los líderes de sus partidos, con los que llegan a tensar la cuerda hasta el límite de la ruptura, algo que sin duda va a experimentar el valenciano Camps, probablemente quemado para siempre dentro del PP, resulten como resulten las causas judiciales en las que está inmerso.

Un poco al Sur y al Oeste de Castilla la Vieja, digo la Mancha, tenemos otra autonomía de partido y casi dirigente únicos, Extremadura, tierra del alcornoque, el cerdo ibérico, el PER y las subvenciones a destajo, con uno de cada cuatro trabajadores en activo ocupado por las distintas administraciones, una tierra que ha pasado de la pobreza a un nivel de vida bastante alto gracias sobre todo al ingreso de España en la Unión Europea. En cuanto al gobierno extremeño en su primer nivel, variable que estamos estudiando aquí, no ha habido demasiados cambios, pasando en estos años de 9 consejeros y 1 vicepresidente a 10 y 2. Otra cosa es, por poner un ejemplo de despilfarro, el número de coches oficiales, que según el presidente del PP extremeño es de 1.637, de los cuales 11 están asignados a la vicepresidencia primera.

La Comunidad de Madrid, que es la mía, me la reservo para dedicarle un post completo, que bien se lo merece, así que desplazándonos un poco hacia el Este desde Extremadura entramos en Castilla-La Mancha, comunidad también de partido único, situación que parece que podría cambiar el año que viene, donde los 9 consejeros del primer Gobierno de José Bono llegaron a ser 14 hace dos años con su sucesor, José María Barreda, quien posteriormente los redujo primero a 10, y hace unos pocos días a 7, presumiendo al tiempo de tener menos consejeros que los gobiernos de Ceuta y Melilla. Luego volveremos sobre este asunto porque aunque dan ganas de tomárselo a risa, sobre todo teniendo en cuenta que Barreda se parece cada día más al cómico Leslie Nielsen, el de “Aterriza como puedas”, es algo que tiene mucha miga.

Llegamos en nuestro viaje a las comunidades mediterráneas, las del sol, la playa, la especulación urbanística a gran escala y la corrupción política a similar nivel. Y si parece que exagero, no hay más que echar un vistazo a uno de tantos mapas de la corrupción publicados por diversos medios de comunicación estos últimos años, en este caso por el diario ABC, muy mono y muy bien explicado. Con una simple ojeada podemos darnos cuenta de que el gradiente de corrupción (para ese lector que tengo que no es de ciencias, un gradiente es un vector o flecha que apunta en la dirección de la máxima variación de una variable) apunta desde el Noroeste hacia el Sureste de España, con el máximo en una amplia zona que va desde Valencia hasta Málaga, una isla de corrupción en Madrid y un archipiélago completo en las Baleares. Este mapa es un reflejo de la corrupción de los últimos años de pelotazos urbanísticos, pero sería interesante elaborar uno que abarcara todo el actual periodo democrático y todos los posibles delitos cometidos por representantes de la soberanía popular. Me da que iban a quedar pocos espacios en blanco, pero que aún así encontraríamos zonas con mayor densidad que otras.

En el caso de Valencia, ya sabemos como anda su actual Presidente, Francisco Camps, aparte de desquiciado: imputado por un delito de cohecho desde el 13 de mayo por el Tribunal Supremo. En esta tierra tan proclive a los excesos que es la comunidad valenciana, tenemos también el máximo crecimiento de un gobierno autónomo, desde el tímido primer gabinete de Joan Lerma, con 7 consejeros y sin vicepresidente, hasta los actuales 13 consejeros, 3 de ellos ostentando el rango de vicepresidentes, como en el Gobierno de España. Con un par.

De la vecina Murcia no hay mucho que decir. También se ha visto salpicada por varios casos de corrupción pero, al menos que yo sepa (con Murcia me pasa como con La Rioja, que no me llegan noticias), no afectan al gobierno autónomo actual o a los anteriores, salvo el muy lejano caso de su primer presidente, Antonio Hernández Ros, que dimitió en 1984, cuando apenas llevaba un año en el cargo, ante la acusación, luego no probada, de haber intentado comprar a dos periodistas del diario “La Verdad” . En lo que sí que se han visto involucrados los sucesivos gobiernos de Murcia (8 consejeros en 1983, 9 en 2010 y sin vicepresidencias) es en la guerra del agua que enfrenta a las verdaderas dos Españas: la seca y la húmeda.

Saltamos ahora el charco hasta ese paraíso de los guiris y de la corrupción a todos los niveles, las Islas Baleares, donde en estos momentos está imputado por algún delito hasta el farero de Capdepera. Como todo el mundo tiene en mente lo que allí se ha destapado, tras décadas de impunidad, no hace falta recordar las diversas fechorías que el ex-Presidente “popular” Jaume Matas y sus consejeros han cometido con la complicidad de la Unión de Malhechores de María Antonia Munar y la pasividad de los demás partidos y medios de comunicación locales, pues ha sido “El Mundo” en su edición local el que ha destapado todo el tinglado, apuntándose quizá su mayor tanto desde el descubrimiento de la trama de Filesa y otros escándalos de principios de los 90. Pero quizá sí estaría bien recordar, para constatar que estas cosas vienen de antiguo, a quién fue primer el presidente de la autonomía balear, Gabriel Cañellas, que ejerció el cargo entre 1983 y 1995, cuando se vio obligado a dimitir ante las acusaciones de prevaricación por el caso del Túnel del Soller, de las que fue posteriormente absuelto, y que a día de hoy se encuentra imputado por otro delito (genio y figura…) relacionado con su gestión como presidente de la Fundació Illes Balears. En Baleares, por cierto, el número de consejeros es ahora el mismo que en 1983, 10, y además sin el vicepresidente que entonces había.

Y con esto ya hemos terminado el repaso a las comunidades del artículo 143. ¡Ah, no, que nos queda Canarias! Con eso de que está tan lejos casi siempre se nos pasa, pero si nos fijamos de nuevo en el mapa de la corrupción vemos que está ahí, escondida un poco abajo y a la izquierda de la Península (Ibérica)… y que tiene la lista más larga de casos de corrupción de entre todas las comunidades autónomas. Eso sí, todo muy “relajao” y afectando a las administraciones locales, ayuntamientos y cabildos insulares, aunque no al gobierno autónomo que yo sepa, gobierno que ha pasado de 8 a 10 consejeros, sin vicepresidencias.

No nos olvidemos de Ceuta y Melilla, ciudades autónomas cuyo gobierno de 10 y 12 consejeros respectivamente, con 2 vicepresidentes en el segundo caso, es equivalente al de un ayuntamiento. O lo era, porque en la revisión de su Estatuto de Autonomía, los políticos de Melilla han optado por acogerse a la disposición transitoria quinta C.E. que les permite alcanzar el estátus de Comunidad Autónoma, lo que implicará más … lo que sea, pero más.

Finalizado este baile de las autonomías que nos ha llevado a recorrer al completo la geografía peninsular, insular, norteafricana y ultraperiférica, creo que si algo ha quedado claro es que la variable “número de consejerías” carece prácticamente de interés a la hora de evaluar los gastos extraordinarios en los que incurren los distintos gobiernos autonómicos. Lo que nos hemos encontrado en cambio es un con un trío de ingredientes formado por el ombliguismo, la ostentación y la corrupción que, en distinta proporción, condimenta la actuación de los gobiernos regionales. Ombliguismo que lleva a subvencionar cualquier iniciativa, por estúpida que sea, que contribuya a la creación del espíritu nacional (o regional) y a intentar acaparar todos los servicios y todas las competencias posibles, así sea negándole el agua a los vecinos. Ostentación reflejada en la creciente parafernalia que acompaña a los presidentes autonómicos y a sus consejeros, viceconsejeros, subsecretarios, directores generales… y para qué seguir. Corrupción, en algunos casos a gran escala, ese cáncer nacional, un término que no sé si se puede aplicar con propiedad, pues para que algo se corrompa anteriormente ha debido estar sano y limpio y no creo que ese sea el caso de la política española.

Así que, por favor, menos demagogia, Señor Barreda, que el hecho de disminuir el número de consejerías a siete es poco menos que irrelevante, pues las competencias que tiene transferidas y que tiene que seguir gestionando su gobierno son las mismas ahora que antes, y no necesariamente tiene por qué ser una mejora rebajar a su Consejera de Medio Ambiente a Secretaria en la Consejería de Agricultura. ¿Tan mal se le han puesto las encuestas como para andarse con esas chorradas? El ahorro, si lo hay, será mínimo mientras no se revisen todas las partidas de gastos asociadas a cada departamento. Pero me temo que el ejemplo va a cundir, pues la demagogia, como la Naturaleza, siempre encuentra su camino, y que al igual que hace algo menos de una década pudimos asistir atónitos a una competencia aparentemente contradictoria con la habitual naturaleza masculina de los más fervientes usuarios de gadgets electrónicos en la que se disputaba quién lo tenía más pequeño (el ordenador portátil, el teléfono móvil, la agenda electrónica…), tendencia que en los últimos años se ha invertido y por tanto vuelto a su estado natural (televisores de plasma gigantes, móviles con pantallas panorámicas, esa cosa llamada “ipad” que no sé exactamente lo que es pero que en un bolsillo fijo que no cabe), me da que ahora vamos a asistir, y de hecho ya estamos asistiendo, a una competición entre dirigentes autonómicos por ver quién lo tiene más corto, el gobierno quiero decir, a un auténtico aquelarre de ofertas de los distintos partidos que irá arreciando conforme se acerquen las elecciones autonómicas del próximo mes de mayo: “¡Si ganamos formaremos un gobierno de sólo seis consejeros!”, dirán los del partido del albatros. “¡Pues nosotros, sólo de cinco, uno de ellos muy bajito!”, responderán los del partido del clavel. “¡Pues eso no es nada, nosotros vamos a tener sólo dos y uno de ellos a punto de jubilarse!”, apuntillarán los partidos defensores de los valores regionales.

CODA:

Mientras no se meta mano al circo de 19 pistas en que se ha convertido la España autonómica, sea con el control por parte del Gobierno central de sus actuaciones, algo que actualmente se ha vuelto casi imposible; sea refundiendo varias autonomías en una siguiendo el ejemplo de Alemania, donde se pretende reducir los dieciséis Länder a tan sólo seis, ninguno de ellos con menos de seis millones de habitantes, algo más difícil todavía; o yendo aún más allá, ejecutando el triple salto mortal que supondría refundar la propia estructura administrativa del Estado español convirtiéndolo en uno federal, tal y como se aprobó en el Primer Congreso de UPyD, no habrá manera no ya de ahorrar parte del dinero de todos, ese que recauda en su mayoría el Gobierno central y gastan en su mayor parte los gobiernos autónomos y los ayuntamientos, sino ni siquiera de estimar el ahorro que suponen esas reducciones de los gobiernos con la que ahora algunos nos pretenden tomar el pelo, una vez más.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Cuentas del Estado Español y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Esta semana…hablaremos de los gobiernos (Recortes, nº 3, 3er. movimiento: Menuetto-Trio-Allegro Vivace)

  1. Pingback: Lo que he compartido hoy (12 June) | Navegando con Red

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s