¿Por qué apuntarse a un partido político? (Con la que está cayendo)


Hace cosa de un mes y una decena de post trataba en “Yo soy apolítico” del creciente desprecio de nuestros conciudadanos por la actividad política y por todo lo relacionado, especialmente la “clase política”, es decir, el conjunto de personas que se dedican a esa actividad. El desprecio al que se ha llegado tiene un reflejo demoledor en las encuestas trimestrales del Centro de Investigaciones Sociológicas, en el apartado de valoración de los líderes políticos. En la última publicada, correspondiente a julio de este año, no es ya sólo que la totalidad de ellos suspendan, es que lo hacen con una puntuación francamente indigna. El más valorado, por segundo trimeste consecutivo, es el hombre de CiU en Madrid, Josep Antoni Durán i Lleida, que en una valoración de 0 a 10 recibe apenas ¡un 3,72! Eso, cuando yo iba al cole era un suspenso en toda regla, un “deficiente” propiamente hablando, muy lejos de un “suspenso digno” de los que trabajándose un poco al profesor y con algún trabajo extra o con buena actitud en clase podían convertirse en un aprobado, barrera que solía estar en el 4,5, o en el 4,75 si el profesor era muy exigente. El caso es que este señor, a pesar del suspenso incuestionable, y por razones que se me escapan (¿será por su fluida oratoria, por la calidad de sus trajes a medida o por su moreno impecable de rayos uva?), está considerado por algunos como todo un hombre de estado, postulándole incluso para presidir un gobierno de concentración que ponga un poco de orden y nos lleve hasta unas próximas elecciones generales anticipadas. En segundo lugar de valoración de líderes se encuentra la portavoz de UPyD, Rosa Díez (“mi jefa”, como me dicen algunos), con un 3,69, que tampoco es como para tirar cohetes precisamente. En tercer y cuarto lugar, el Presidente del Gobierno y líder del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, con un 3,48, y el del Partido Popular, Mariano Rajoy, con un 3,14, al borde del “muy deficiente”. Por debajo de ese límite, el resto de los líderes de los partidos políticos, la mayor parte de los cuales son desconocidos por la mayoría de los ciudadanos, según refleja la propia encuesta del CIS: Cayo Lara, coordinador de IU, conocido por menos de la mitad de los encuestados, recibe un 2,85, y el resto de líderes, todos ellos de partidos nacionalistas o regionalistas y aún más desconocidos, quedan incluso por debajo, hasta llegar al 2,48 de Yolanda Barcina, de Unión del Pueblo Navarro (he tenido que buscarla en Google). La media: 3,01. Un par de centésimas menos y tendrían un “muy deficiente” de nota media.

Igualmente, todos los ministros suspenden estrepitosamente y tan sólo Rubalcaba se aproxima al suspenso digno, un 4,47. Si para septiembre nos detiene a un par de etarras más y sigue bajando la mortandad en carretera, a lo mejor nos pensamos el ponerle un aprobado. El resto, ni por esas, con el añadido de que buena parte de ellos no son conocidos por la mayoría de los españoles, otro dato preocupante.

Siguiendo con los números, en estos momentos hay unos 800 políticos imputados en diversos casos de corrupción, la mayor parte de ellos en relación con la especulación urbanística que hemos sufrido en los últimos años y algunos con rango de presidente o ex-presidente de comunidad autónoma, sobre un total de aproximadamente 76.000 cargos públicos, es decir, aldededor del 1%. Esas cifras habría que matizarlas de varios modos, pues esos 76.000 cargos públicos son los electos y también los hay de libre designación, empezando por los ministros, por lo que el número en principio sería algo mayor. Aunque como también se pueden compatibilizar cargos, por ese otro lado el número sería algo menor y puede que compense lo primero. En cualquier caso, aceptemos que el número de políticos con algún cargo esté en torno a 80.000. En cuanto a los imputados, muchos de ellos ya no ejercen ningún cargo, por lo que no cuentan entre esos 80.000. Pero bueno, todo esto son detalles que quizá investigue para otro artículo. Lo que quiero reflejar aquí es que el número de políticos involucrados en casos de corrupción (presuntamente, por ahora) es más que significativo. Y por cierto, de todos los colores, en proporción más a menos al poder que detentan: según un informe del fiscal general del Estado de noviembre del año pasado, había 264 imputados del PSOE, 200 del PP, 43 de Coalición Canaria, 30 de Convergencia i Unión, 24 del Partido Andalucista, 20 de Izquierda Unida, etc. Evidentemente, además de estos 800 a los que han pillado habrá otros muchos a los que todavía no. Habrá quien piense que al 99% restante, claro.

Se diría por tanto que no es un buen momento para meterse en política, profesión altamente denostada por la mayoría de los ciudadanos, salvo que uno tenga intención exclusivamente de robar, como también opinan muchos. Pero precisamente ahora, con la burbuja inmobiliaria si no pinchada al menos desinflada, no parecería el mejor momento para hacerlo. Más aún en vista de que los jueces y fiscales están empeñados en hacer su trabajo sin pararse demasiado en el cargo que ostenten o el partido al que pertenezcan los sospechosos de corrupción. Vamos, que en estos días no parece que se vaya uno a hacer ni muy rico ni muy popular metiéndose en política.

Así pues, y volviendo con el título de este post, ¿qué razones pueden llevar a alguien a apuntarse a un partido político en España hoy en día? Especialmente a uno como UPyD, de nueva creación, y que tiene que luchar muy duramente por hacerse un hueco, o simplemente para que los medios de comunicación den cuenta de su existencia. Pues descontando la componente de apuntarse para pasar el rato y hacer nuevas amistades, que también la hay, y no poca, yo diría que la motivación principal no es otra que el deseo de que todo lo expuesto arriba cambie. En esto la política es una actividad curiosa si la comparamos con otras. Por ejemplo, uno se hace futbolista para emular a sus ídolos y, si puede, superarlos. O se hace ingeniero porque tiene talento y piensa que puede contribuir con él en algún campo en concreto, no porque desprecie lo que hacen otros ingenieros. Y podríamos poner otros muchos ejemplos. En el mundo de la política, en cambio, quizá pesa más la crítica a lo que ya hay que el deseo de emularlo, al menos en el partido al que me he apuntado. De otro modo no se explica que gente que tiene la vida resuelta laboral y económicamente se la complique metiéndose en semejante follón, quitándole montones de horas al tiempo de ocio y a la familia, los que la tienen. Desde luego, si yo pensara que los partidos políticos actuales, tanto los que gobiernan como los que están en la oposición, lo están haciendo no ya de maravilla, aunque sólo fuera decentemente, no se me hubiera ocurrido meterme en este berenjenal. Y estoy bastante convencido de que la mayoría de mis compañeros, casi todos en una situación parecida, piensan más o menos lo mismo. Por supuesto, esto no quita que haya una parte de nosotros que se haya apuntado a esta aventura por motivos puramente egoístas (¿será un 1%, será más?).

Por eso me produce un poco de tristeza que buena parte de la gente que me rodea siga instalada en esa idea tan pobre de la política y de los políticos, y no porque lo conviertan en algo personal, al contrario, casi siempre me dicen algo así como que “están seguros de que no es mi caso” (lo de robar) , lo que es no exactamente halagador (uno no debería sentirse halagado porque no sospechen que es un ladrón, creo yo) aunque se parece. Pero es que al tiempo de decirme eso suelen acompañarlo de comentarios acerca de mi ingenuidad, lo que me parece menos halagador todavía, pues llamar ingenuo a alguien que supera los cuarenta años se parece mucho a llamarle tonto. Y es que persiste la idea generalizada de que no hay nada que hacer, que las cosas no tienen remedio y que no merece la pena preocuparse más que cada uno de lo suyo.

Contra todo eso es contra lo que hay que combatir: una sociedad desilusionada, hastiada de los políticos a los que considera globalmente unos delincuentes o al menos una gente poco de fiar (y con muy buenos motivos, no lo niego); unos partidos políticos bien instalados que harán todo lo posible por ningunear a “los nuevos del barrio”, con la colaboración entusiasta de sus medios de comunicación afines; la escasez de tiempo para dedicarle a una actividad que no es la que la da a uno de comer, lo que a su vez puede llevar a conflictos familiares (no es mi caso, no sé si afortunadamente o desgraciadamente); sin olvidar los conflictos internos dentro del propio partido político, habitualmente muy dolorosos y de los que ya hemos tenido unos cuantos en UPyD, a pesar de su juventud, pues ya decía el canciller alemán Konrad Adenauer  que “existen los adversarios, los enemigos, los enemigos a muerte y los compañeros de partido”.

¿Y qué es lo que se puede aspirar a conseguir? ¿Un vuelco total de la sociedad como han pretendido tantos partidos e ideologías y casi ninguno ha conseguido, al menos para bien? ¿La solución de todos los problemas que nos aquejan? ¿La recuperación de esos valores que supuestamente en un pasado inconcreto regían nuestro comportamiento? Pretender esas cosas sí que sería una ingenuidad. A día de hoy, será porque el calor me tiene un poco bajo de entusiasmo, me conformaría con que los políticos dejaran de ser el tercer problema en opinión de los españoles, que su comportamiento les hiciera al menos merecedores de un aprobado raspado como nota media y que esos 800 imputados por corrupción cumplan las condenas que se merezcan en caso de resultar culpables y que sirvan como ejemplo para otros que pretendan seguir sus pasos. De lo de arreglar España ya hablamos otro día.

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12 respuestas a ¿Por qué apuntarse a un partido político? (Con la que está cayendo)

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  4. Ceci ex-ciclón dijo:

    Para que haya un cambio real de la situación actual política, tendrían que salir héroes, porque ellos salen del sentimiento puro y duro, de la necesidad y el sufrimiento que ahoga, pero no se les deja “NACER” siquiera, ya que no interesa, los políticos tienen la solución…? y además la vida resuelta, cada uno a su nivel, pero la tienen, y lo peor de todo que los que quieren entrar lo hacen por puro egoísmo, por satisfacción personal y lo enmascaran con: solidaridad, generosidad, justicia pero ……la plebe NO ES TONTA, pero lo PARECE. y sigue, sigue y sigue……

  5. Carlos dijo:

    Estoy de acuerdo en todo.
    ¿Por qué UPyD? Es una curiosidad. ¿Cuál es la ideología de este partido?

    • alexroa dijo:

      Tengo en preparación un artículo titulado “Ni de izquierdas ni de derechas, sino todo lo contrario” en el que precisamente respondo a tu pregunta. Próximamente caerá por aquí, estén atentos a sus pantallas.

  6. Alicia dijo:


    Según el diccionario política es la actividad humana que tiende a gobernar o dirigir ideológicamente hacia la toma de decisiones para la consecución de los objetivos de un grupo.
    De lo primero que habría que darse cuenta es de que la política no es una actividad paralela y extraña que ejercen unos pocos con el fín de beneficiarse , la política es cada una de las cosas que suceden en nuestra vida. Por política no nos pegan un tiro por la calle, por política no nos morimos de hambre, por polIticia yo puedo ser adúltera y tener la tranquilidad de que no me vana lapidar después . Todo lo que ocurre, lo que no ocurre, lo que respiramos, el hecho de que tengamos trabajo, de que no nos maten en una guerra..todo esto es política.
    Por tanto .siendo algo fundamentalmente de carácter vital y necesario entiendo que lo más lógico es que haya personas que se dediquen a esta actividad que nos beneficia (o no) a todos .
    Imagino que todos sentimos deseos de cambiar cosas, me imagino que eso es así porque nos pasamos la vida criticando y maldiciendo a los políticos , si eso es así es porque se supone que tenemos una idea de cómo deben hacerse las cosas.
    O tal vez me equivoco y lo único que sabemos hacer es criticar lo que hacen los demás en lugar de buscar una solución.
    Todos tenemos la idea de que si estuvieramos en el lugar de los demás lo haríamos mejor de lo que lo hacen ellos.En cambio hay personas que , en lugar de criticar los errores de otros prefieren hacer algo mucho más útil como participar e intentar cambiarlo. Por eso, en mi opinión , hay gente que se mete en política porque son más valientes o más consecuentes consigo mismos.A mi, personalmente, me merecen admiración . Desde luego me merece mucho más respeto cualquier persona que intenta cambiar aquello que no le gusta , que otra que se limita a criticar desde la inactividad . Dentro de esas personas también hay ladrones y estafadores del mismo modo que los hay en las cajeras de Carrefour,en los profesores de música, en los hombre _bala del circo(cuidado con estos últimos, he oído decir que son muy chungos)

    • alexroa dijo:

      Desde luego lo más fácil es criticar indiscriminadamente y no hacer nada, actitud harto frecuente y que a mí me produce hastío. Si no entré antes en política fue porque no había ningún partido que me convenciera en cuanto a ideología, pues la mayoría de los que hay están anclados en clichés del pasado que al parecer son incapaces de superar. También pensé en su momento en meterme a “hombre bala”, pero no me convencía demasiado porque el casco no me quedaba muy bien y opté por meterme a “hombre bola”, que tiene menos emoción pero se aproxima más a la perfección geométrica, que como sabemos desde Platón reside en la esfera.

  7. mararoa dijo:

    Muchas veces tener ilusión por las cosas es parecer ingenuo a los ojos de la gente que lo mide todo por su valor económico. Es considerada una postura mucho mas adulta y juiciosa, desconfiar de todo y de todos. En mi trabajo ,algunos compañeros, muchas veces me han dicho : ¿por qué haces eso ? ¿cuanto vas a ganar? y no sólo no gano nada sino que pago por ello, por hacer cosas que me ilusionan y que me parecen bonitas. Son los mismos que te dicen que no vale de nada mandar un donativo a Médicos del Mundo , o apadrinar un niño, o enviar dinero cuando hay alguna catástrofe en algún país. “eso luego no llega a ninguna parte” y ¿para qué vas a enviar tu firma por Internet para evitar que lapiden a Sakineh en Irán? , ¿qué mas te da? ¿acaso te van a lapidar a tí? eso no vale para nada. Por eso,Alex, yo te animo y me alegro de que te metas donde te quieras meter, porque hace falta gente que al menos tenga ilusión por hacer algo, y si encima está preparada intelectualmente y tiene principios éticos, ya tiene que ser la hostia. Beso, hermano.

  8. Javi Alcázar dijo:

    Gracias, Alex, por tus post (casi siempre brillantes!) y por este en especial; trabajar por los demás no es ninguna tontería, sencillamente para que tengan la tranquilidad de que quienes están en las instituciones no les están mangoneando y saqueando; y si se les puede mejorar la calidad de vida en algún aspecto, mucho mejor, claro, pero que el panorama político sea una de las principales preocupaciones de los ciudadanos no tiene nombre… AEspero poder conribuir a que el curso que viene UPyD cambie las cosas.
    Un saludo!

    • alexroa dijo:

      Gracias a tí, y ánimo que la cosa sólo está en sus inicios. Dentro de poco más de un mes cumplimos tres años y el año que viene cerramos un ciclo electoral completo: Generales 2008 (+autonómicas de Andalucía, que fueron el mismo día), autonómicas vascas y gallegas 2009, Europeas 2009, catalanas 2010 (en dos o tres meses) y municipales y resto de autonómicas 2011. Ya empiezan a tener claro algunos que estamos aquí para quedarnos.

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