Todos ministros de Economía (Tontadas de verano, nº 7)


Es un hecho bien conocido que casi cualquier varón en España, y últimamente también muchas mujeres, es un seleccionador nacional de fútbol en potencia. Igualmente es casi universal la capacidad para la crítica de Arte, da igual si no distingues un Modigliani de un Boticelli o de unos Tagliatelle, una pintura al fresco de un póster en cuatricomía o un escorzo de un contrapicado, pues con eso de que el arte es subjetivo y que “sobre gustos no hay nada escrito”, “contra gustos no hay nada escrito” o “para gustos los colores”, ya lo tenemos todo resuelto.  A los que sueltan el primero o el segundo de esos topicazos les recomendaría que escribieran en Google “teoría del gusto” y le echaran un rato para que se hicieran una idea de todo lo que pensadores de primera fila han escrito sobre el gusto (o “contra gustos”); a los que profieren la tercera de esas frases hechas les recomendaría… da igual, no creo que alguien que es capaz de soltar semejante topicazo sin despeinarse pueda reintegrarse a la sociedad a estas alturas. Otras habilidades comunes a la mayoría de la ciudadanía son la predicción del tiempo, que donde esté una buena cicatriz o un buen reúma que te avisan de que va a llover que se quite el Meteosat ese, que ya se sabe que los “metereólogos” no aciertan ni por  casualidad; por supuesto la política, para la que siempre se encuentran espontáneos que dicen que “si me dejaran mandar a mí en cuatro días resolvía lo del paro, lo de la ETA y lo de los emigrantes esos que vienen a quitarnos el trabajo y a robar” (menos mal que no les dejamos, miedo me dan); la crítica cinematográfica, que se resuelve con decir que una película “tiene muy buena fotografía” (traducción: “es un coñazo y hay que entretenerse mirando el paisaje”) o “es una película socialmente comprometida” (traducción: “es un espantoso coñazo en el que ni siquiera te puedes entretener mirando el paisaje porque transcurre en ambientes sórdidos, lo protagoniza gente aún más sórdida y ha sido rodado cámara en mano, sin guión previo ni apenas postproducción, de modo que el sinvergüenza de su ‘director’ se permite decir con absoluta desfachatez que ‘deja libertad a sus actores’ y que ‘no busca la estética sino  el acercamiento a la verdad’, y encima encuentra quien le ríe las gracias y le premia en prestigiosos festivales”); la medicina, que cuenta con tantísimos “expertos” en diagnóstico y automedicación (¡cuánto mal han hecho las series de médicos!), sabiduría que para muchos va más allá de la medicina occidental, que consideran un fraude, no como las medicinas alternativas cuya eficacia queda atestiguada por haber persistido durante cientos o miles de años, y ya sabemos lo sana que estaba la gente hace cientos o miles de años (¡no hay que perderse este genial vídeo sobre “urgencias homeopáticas“!); la informática, por supuesto, con millones de “entendidos” que se consideran a sí mismos unos hackers y que tienen más peligro que el bautizo de un gremlin.

Otros apartados clásicos son el de los jubilados mirones de obras, que no se cortan un pelo a la hora de de compartir su sabiduría constructiva y arquitectónica con otros mirones o incluso con los obreros si los tienen a tiro, los “manitas” de la mecánica y el bricolaje, especializados en hacer “ñapas” (sí, esa palabra existe) y los “connoisseurs” gastronómicos y de vinos de los que ya hablamos aquí hace poco. Pero la última novedad en lo que se refiere a plagas de “expertos” es la de ministros de Economía en potencia.

Y es que la crisis, que ya va para tres años, ha destapado una ingente e inesperada cantidad de expertos en cuestiones económicas, y no me refiero sólo a los que escriben en los medios de comunicación o a los tertulianos profesionales, sino a gente corriente que, de un día para otro, parecen haber adquirido unos conocimientos sobre la ciencia económica que ya quisieran para sí Adam Smith, John Maynard Keynes o Ramón Tamames (por citar a uno más “casero”). Estos nuevos “expertos”, que hasta hace tres años o menos de la única noticia económica de la que estaban pendientes era de la evolución del Euribor para saber si les iban a subir o bajar la hipoteca, son ahora capaces de explicar los orígenes de la crisis económica mundial, su relación con otras crisis anteriores, los remedios micro y macroeconómicos que habría que aplicar para salir de ella, el funcionamiento del sistema financiero internacional y lo que les echen. Todo ello con ayuda de unas cuantas palabras nuevas que han añadido a su vocabulario y que se empeñan en que los demás añadamos también al nuestro (“apalancamiento”, “estanflación”, “rating”, “spread”…). Lo que hacen estos “neoexpertos” en realidad es repetir como loros lo que han leído en los periódicos o en los blogs, o lo que dice alguno de esos “sabios populares” que participan en programas de televisión. Con eso y poco más ya tienen suficiente munición para monopolizar la tertulia de la hora del café.

Por mi parte debo admitir que mis conocimientos de la ciencia económica son casi nulos, no es algo a lo que haya dedicado mis horas de estudio, pero sí tengo la idea de que entre el comportamiento del sistema económico y el del sistema atmosférico y por tanto entre la ciencia económica y la meteorológica, de la que sí tengo algunos conocimientos, existe una importante similitud. Y es que tanto la atmosféra como el entramado de relaciones económicas mundial son sistemas caóticos y por lo tanto altamente impredecibles. Un sistema caótico no es aquel que no tiene reglas ni orden, que es la acepción más corriente del concepto de “caos”, sino uno en el que las relaciones entre unos y otros elementos se rigen por ecuaciones no lineales. Esto significa que no hay una relación directa, sencilla y fácilmente calculable entre causas y efectos, como ocurre con los sistemas lineales (así llamados porque la relación entre dos variables se puede representar con una línea recta). Un ejemplo de sistema lineal es de una mesa de billar recta, en la que es posible calcular con mucha exactitud la trayectoria de la bola a través de una serie de rebotes, mientras que si la mesa es curva o si, por ejemplo, colocamos un obstáculo en medio, el cálculo de la trayectoria se vuelve casi imposible. En la figura adjunta se ve cómo un ligerísimo desvío de la trayectoria calculada (en verde) en el primer rebote se va amplificando, de modo que a partir del tercer rebote la trayectoria real (en rojo) ya no se parece nada a la prevista.

Esto es lo que popularmente se conoce como “efecto mariposa”, que suele enunciarse como “el aleteo de una mariposa puede producir un huracán en el otro extremo del mundo una semana después” o con alguna otra frase equivalente. Fue descubierto en los años 60 por el meteorólogo Edward Lorentz y es la causa de que, por muy potentes que sean los ordenadores que se usen, el cálculo de la evolución del tiempo atmosférico tenga un horizonte de fiabilidad muy limitado, apenas una semana o diez días.

Además de este “efecto mariposa” que refleja el carácter dinámico o caótico de la atmósfera, se ha observado en los últimos tiempos la existencia de correlaciones entre fenómenos que tienen lugar en distintos lugares del planeta y en momentos diferentes, por ejemplo el llamado fenómeno de “El Niño”, una oscilación de la temperatura del agua del mar en el Pacífico Sur que ocurre hacia la Navidad (de ahí lo de “Niño”) que se correlaciona con las lluvias que caen en Europa , casi en el otro extremo del planeta, varios meses después. Pero el que exista esta correlación no implica que un fenómeno sea causa del otro, al menos no de modo directo. El sistema oceánico-atmosférico es demasiado complejo como para poderlo explicar en términos de causas-efectos, pues todo efecto puede a su vez ser causa y viceversa. Pero los periodistas, y con ellos el gran público (o al revés, aquí tampoco está claro cuál es la causa y cuál es el efecto) buscan siempre explicaciones sencillas, a ser posible una única causa que lo explique todo. Y así, a la pregunta de algunos periodistas de por qué el pasado invierno llovió tanto, el portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología respondió que porque la corriente en chorro había estado apuntando hacia la Península Ibérica durante todo el invierno. Menos mal que no le preguntaron por qué la corriente en chorro había estado apuntando a la Península Ibérica durante todo el invierno, porque no le hubiera quedado más remedio que responder con otra explicación que a su vez hubiera dado lugar a otra pregunta y así hasta el infinito. Y no es que pretenda echar piedras sobre mi propio tejado, pero es las cosas son así.

Del mismo modo creo que pretender atribuir a una única causa la crisis económica y en general intentar explicar el funcionamiento de la economía mundial por medio de unas pocas variables al alcance del gran público es algo que no tiene mucho sentido. Ni siquiera es posible para los que saben de Economía, pues no en vano se define al economista (¿o era al meteorólogo?) como “un experto que sabrá mañana por qué las cosas que predijo ayer no han pasado hoy”. Pero claro, todas estas consideraciones no van a arredrar a los típicos pelmazos “expertos en Economía” y a hacerles desistir de compartir generosamente su gran sabiduría, pues en primer lugar son pelmazos y en segundo economistas (o seleccionadores de fútbol, críticos de arte, estadistas o lo que haga falta).

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8 respuestas a Todos ministros de Economía (Tontadas de verano, nº 7)

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  3. Alicia dijo:

    Lo de la historia del arte está muy bien. Yo hace poco fui a un museo y descubrí que Rafael es mejor como pintor que como cantante, me quedé asombrada al ver que Tintoretto pinta cuadros además de diseñar ropa. Luego ví no se qué de Donatello, imagino que sería Donatella, por supuesto Donatella Versace.
    En fín, conozco a muchos tipos que cuando se rompe el coche abren el capó sin tener ni idea y se ponen a mirar y a mirar y al final diagnostican : “es la junta de la culata·”como si supieran qué diablos es eso. Yo creo de hecho que ni existe la junta de la culata. ¿Quiçen la ha visto?
    Sin en cambio, perdón ,sin embargo he de reconocer que el jubilado experto en obras es un auténtico crac, me encanta . Se pone ahí a dirigir la obra desde el salpicadero como un auténtico director de orquesta. El jubilado experto en obras forma parte de la fauna urbana más entrañable al igual que las señoras de los gatos, o las que llevan una bolsa de plástico en la cabeza cuando llueve o las que piden la vez en el mercado como un amigo mío que yo me sé. En cambio los tipos que ponen acento sevillano para contar un chiste y no son sevillanos me caen fatal. Me encantan los artículos de manías , Alex, este es genial.

    • alexroa dijo:

      Pues nada, a ver si te animas a crear un blog propio con manías, tópicos, fauna urbana y todas esas cosas en las que eres experta. Iba a ser un éxito, seguro.

    • alexroa dijo:

      Por cierto que me parece que te has equivocado, no era un museo lo que visitaste sino un cine donde echaban “Las tortugas ninja”: Donatello, Rafael, Leonardo y Michelangelo. A ver, haz memoria: ¿había una rata experta en artes marciales? Si es que sí, definitivamente viste “Las tortugas ninja”. Si es que no, no hay duda: es su secuela, esa en la que viajan al Japón antiguo y no aparece la rata, el maestro Astilla.

  4. Carlos dijo:

    Un tio de primo hermano del pueblo, Lázaro, de profesión simplón, es un compendio de esas infamias. El tío, que tiene unos olivos, se arranca de la siguiente manera: “Me pica el culo, mañana va a llover”. También por mor del mismo picor va a ser año de melones. No sé, a mi me despista mucho. Un día le pregunta mi padre que qué tal está y contesta:
    – Mejor que tú, ejtás mu ejcurrío.
    – Es que me ha dicho el médico que tengo la tensión alta y no puedo tomar grasas ni sal.
    – Paparruchas, mira yo, fumo, como de tó, y ejtoy hecho un toro. (Lamentablemente Lázaro abandonó este mundo hace un mes por un infarto de miocardio).

    En estos momentos el tio primo Lázaro asesora a Dios sobre cómo detener la expansión del universo para evitar su enfriamiento y posterior muerte y poder así contraerlo hasta que sea tan pequeño e infinítamente denso que se colapse provocando un nuevo big bang con el fin de nacer otra vez. Se ha pedido notario, dice que ganan mucho. Sin embargo Dios, que no es tonto, ha preferido delegar en él otras responsabilidades de menor trascendencia y le ha puesto como reponsable en la Tierra de la economía y del tiempo, que se le da muy bien.

    • Alicia dijo:

      Claro, Carlos ¿Para qué tendrán los meteorólogos tantos aparatitos para medir las variables atmosféricas existiendo los picores , los dolores de reuma y de huesos en general que indican cualquier cambio con precisión matemática? Seguro que tu tío-primo-abuelo Lçazaro ese era un hombre muy sabio.

  5. mararoa dijo:

    Teneis que tener en cuenta que hay mucha gente que se le da muy bien opinar, y ya está , para eso no hace falta estudiar. yo quiero romper una lanza tambien por los jubilados, porque seguro que antes eran obreros, arquitectos o constructores. Y la señora Loli , la dueña y cocinera del hostal donde he estado en Vigo, sabía perfectamente cuando iba a llover e incluso a la hora en que iba a terminar la lluvia. Que la experiencia es un grado , y cuando has visto llover 56 años…….

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