Ni de izquierdas ni de derechas, sino todo lo contrario (1ª parte)


“Ser de izquierdas es, como ser de derechas, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral.”

José Ortega y Gasset, La rebelión de las masas

Partimos de un supuesto revolucionario: que los ciudadanos no nacen siendo ya de izquierdas o de derechas ni con el carnet de ningún partido en los pañales. Vamos aún más lejos, a riesgo de escandalizar a los timoratos: consideramos a los ciudadanos capaces de pensar por sí mismos y de elegir en consecuencia, de acuerdo con las ofertas de los partidos y su experiencia de la situación histórica que vivimos. Por tanto no creemos que nadie esté obligado a votar siempre lo mismo o a resignarse a las opciones políticas vigentes, cuando ya le han decepcionado anteriormente.

Hace ya bastantes años, puede que cerca de quince, que llegué por mi propio pie a concluir lo primero, aún sin haber leído la frase de Ortega. Dejé de considerarme de izquierdas sin por ello pasar a considerarme de derechas (¿acaso era de centro, sea lo que sea eso?) y también dejé de ejercer mi derecho al voto al entender que mis ideas no encajaban con la de ninguna de las formaciones políticas existentes, estancadas en debates estériles y en comportamientos frentistas, empeñadas en definirse de modo negativo por oposición a “los otros” en vez de hacerlo de un modo positivo. Aún pasaron unos cuantos años más hasta que apareció una formación política que planteaba la superación del absurdo por simplista esquema lineal derecha-izquierda, el nuevo partido Unión Progreso y Democracia que el mes que viene cumplirá tres años de vida, heredero del movimiento constitucionalista vasco, nacido a su vez hace algo más de una década. Entre los principales promotores de UPyD se encontraban varias personas que habían jugado un papel destacado en las organizaciones ¡Basta Ya! , Foro de Ermua y otras similares, como Rosa Díez, Carlos Martínez Gorriarán, Fernando Savater, verdadero autor del Manifiesto fundacional de UPyD aunque no lo firme personalmente, o Mikel Buesa, luego apartado por voluntad propia de UPyD. Se contó  además con el apoyo de otros intelectuales como el director de Els Joglars, Albert Boadella, o el escritor peruano Mario Vargas Llosa. Estas personas y otros fundadores de UPyD provenían, como es notorio, de distintas corrientes ideológicas, desde el liberalismo hasta el anarquismo y el trostkismo, pasando por el socialismo, y el partido que fundaron, y al cual nos unimos enseguida otros muchos también de variopinta trayectoria, aunque por lo general sin experiencia política previa, fue definido como “transversal”, en el sentido de integrar lo mejor de las tradiciones de la derecha y de la izquierda de un modo positivo, para intentar regenerar la maltrecha democracia española y trabajar en fortalecer aquello que nos une a los ciudadanos españoles, no en lo que nos separa, algo en lo que están empeñados todos los demás partidos políticos.

Pero este concepto de “transversalidad” yo diría que no ha tenido mucho éxito o que ha sido interpretado de tantas maneras que ha acabado por dejar de tener sentido. Atrapados en el esquema lineal, unos y otros se han empeñado en situar a UPyD en algún lugar concreto de ese esquema, y si para unos es un partido de extrema izquierda y para otros es de extrema derecha, para la mayoría de la ciudadanía pasa por ser un partido de centro, tal y como se refleja en las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas, una de cuyas preguntas es: “¿En qué casilla de esa escala [una escala que va del 1 al 10, siendo el 1 la extrema izquierda y el 10 la extrema derecha]  colocaría Ud. a cada uno de los siguientes partidos?” Los resultados de la última encuesta del CIS, de julio de este año, son que en promedio IU obtiene un 2,58 (bastante a la izquierda), el PSOE un 4,18 (izquierda moderada), el PP un 7,6 (derecha moderada) y UPyD un 5,28, casi el centro exacto, que no es 5 sino 5,5, ya que no se cuenta desde 0 sino desde 1. Se observa también que más del 50% de los encuestados responde que no sabe o no contesta en el caso de UPyD, mientras que en los casos del PP y PSOE ese porcentaje es de apenas el 20%, y en el de IU algo menos del 30%. Es de notar además que la mitad de los encuestados que sí contestan colocan a UPyD en las casillas del 5 y el 6, que son las centrales, y muy pocos lo sitúan en la extrema derecha o en la extrema izquierda, lo que demuestra el escaso éxito que ha tenido cierta propaganda.

¿Qué se concluye de todo esto? Pues básicamente que UPyD ya ha encontrado su lugar en el espectro político español, justo en el centro y con opción de crecer en ambos sentidos. Un éxito en cierto sentido, pero un fracaso para los que consideramos obsoleto el esquema derecha-izquierda.

Aquí conviene aclarar que el considere el esquema izquierda-derecha o viceversa obsoleto no significa que piense que no hay diferencias entre unos y otros partidos o unas y otras ideologías, y mucho menos que no haya diferencias porque todos los políticos sean unos chorizos y unos mentirosos. Y es que ya he observado que en muchas de las ocasiones en que he dicho eso de que es un esquema obsoleto se me ha respondido con una media sonrisa y un comentario despectivo del tipo de “pues claro que hay diferencias entre unos y otros”, cosa que yo nunca he negado. Lo que cuestiono es el esquema de clasificación, que permanece casi inalterado desde hace ya más de dos siglos, desde los tiempos de la Revolución Francesa, cuando los revolucionarios jacobinos se sentaban en los escaños de la izquierda en la Asamblea Nacional (que por si alguien no lo sabe, que ya me imagino que no pero por si acaso, es el origen de la asociación entre izquierda-progresismo y derecha-conservadurismo).

Cuestionar el esquema no implica negarlo, sólo ampliarlo o proponer otro punto de vista. Del mismo modo que el esquema de los cuatro elementos naturales, tierra, agua, aire y fuego fue útil durante milenios hasta que, más o menos en la misma época en la que aparecieron los conceptos políticos de derecha e izquierda, la Ciencia moderna comenzó a sustituir a la antigua y se aceptó la existencia de decenas de elementos naturales, los átomos, como constituyentes últimos de la materia, en vez de sólo cuatro.

Luego se vio que los átomos tampoco eran tales, es decir, podían dividirse en partes más pequeñas, pero lo importante aquí es la analogía del esquema superador que no niega lo anterior, pues el agua, el aire, el fuego y la tierra siguen existiendo, aunque no se les considere los elementos componentes de todo lo demás. También puede ser útil otra analogía científica: si para describir algo tan sencillo como  la posición de una partícula en el espacio son necesarios tres ejes de coordenadas, para algo mucho más complejo como es una ideología política deberían hacer falta muchos más.

Así que con ese punto de partida vamos a repasar los distintos esquemas empleados para describir o clasificar las ideologías políticas. El más sencillo debería ser el lineal, con una única dimensión, un eje izquierda-derecha, pero lo cierto es que hay uno aún más sencillo y que para mucha gente es más que suficiente: dos puntos, uno para colocar a los “buenos” y otro para colocar a los “malos” (que serán los “fachas” o los “rojos”, según a quien preguntes), sin nada entre medias, ni casi matices. Este es un esquema de dimensión cero, pues un punto (aunque sea gordo) tiene dimensión cero y dos puntos … pues también cero.

 

El siguiente nivel de complejidad sería por tanto el esquema lineal, lo que se conoce habitualmente como el “espectro político”, no porque los políticos sean todos unos fantasmas, sino por su similitud con los espectros electromagnéticos de los distintos elementos químicos, es decir, la radiación que emiten o que pueden recibir. Al menos yo siempre he dado por supuesto que es así. Pongo aquí unos ejemplos de espectros político (de Chile) y electromagnético (del Hidrógeno) para que se vea que lo que digo “si non è vero è ben trovato”. (Dios… que pedante soy a veces…) (¿A veces?) En la continuación de este post veremos los  inconvenientes de este sencillo pero poco convincente esquema lineal y los intentos que se han hecho para superarlo, ninguno muy exitoso en mi opinión por las razones que se verán.

 
 
 


 
 
 
 
 
 
 

 

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12 respuestas a Ni de izquierdas ni de derechas, sino todo lo contrario (1ª parte)

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  3. Alicia dijo:

    Entiendo exactamente todo lo que has querido explicar a pesar de lo de los átomos.
    Los conceptos de derecha y izquierda ya han prescrito . Tuvieron su sentido en su momento pero hoy son un anacronismo.Si hubiera un partido que en su programa incluyera los conceptos de revolución del proletariado o comunismo marxista todos veríamos que no tiene sentido en este momento, que todo eso tuvo su función pero que ya perdió el significado. Yo creo que los conceptos de derecha y de izquierda se han quedado estancados , nI siquiera deberían utilizarse ya . Las necesidades políticas de hoy no son las mismas que las de hace veinte ,cien o mil años. Ni tampoco son iguales en un país que en otro. Los movimientos siempre surgen como contraposición a otros vigentes que funcionan mal. Y por cierto cuando se crea una nueva doctrina o una ideología extrema para combatir otra se cae en el mismo error una vez y otra .Yo, como tú , me defino como librepensadora y no entiendo que la gente decida primero ser de un partido y luego modifique su línea de pensamiento hasta que concuerde con la de dicho partido . La gente tiene personalidad e ideologías de fuera hacia dentro. Primero escoge una que le vaya bien y luego se adapta a ella, en lugar de tener pensamientos propios y hacer de ellos una ideología propia aunque algunas cosas coincidan con las de los partidos de derechas, otras con el marxismo y otras con quien sea. Había cierto profesor que decía que tal persona era un claro ejemplo de consumismo porque siempre iba con-su -mismo pantalón y con-su -mismo jersey. Esto no pega nada pero no he podido evitar comentar esto de este crac que tú y yo conocemos que era Don Jose Luis. Me estaba acordando de las cosas que no evolucionan y por eso me acordé de sus chistes. que ambos hemos tenido que padecer.

  4. Carlos dijo:

    Comprendo y entiendo vuestra idea, pero creo que aún sigue pudiendo ser vigente tal diferenciación con matices.

    Es verdad que hay que acabar con el bipartidismo que tanto daño hace en nuestro país y en otros más barrados y estrellados, y que UPyD puede representar a un segmento del electorado que no se siente identificado con los dos partidos mayoritarios. Estoy de acuerdo en que el PSOE tiene de izquierdas el nombre, algunos de sus integrantes y políticas sociales muy puntuales que son parches al sistema, pero el PP no es derecha moderada, ni si quiera derecha, es la ultraderecha rancia heredera de tiempos que es mejor no olvidar para que no se vuelvan a repetir. La derecha moderada se llama CIU y PNV (aunque en mi opinión derecha y moderada en la misma frase no casan).

    Cuando vemos una silla, por ejemplo, pensamos: silla. Eso que hay ahí es una silla, porque tiene sus características. ¿La podemos llamar Estefanía? Sí, por supuesto, pero lo correcto es silla hasta que la RAE diga lo contrario. Ahora yo no soy contrario a cambiar los nombres de las cosas, acepto propuestas.

    ¿Cómo podemos llamar a una persona que está a favor de valores esenciales como la justicia, la igualdad, la equidad, y a favor de un estado que redistribuya la riqueza generada por los trabajadores, que preste servicios sociales gratuitos y de calidad y no que los entregue a manos privadas que como es lógico antepondrán su lucro a las necesidades de la gente; bueno, ya sabemos todos cuáles son los postulados de una persona de izquierdas, la podemos llamar de otra manera, pero ¿de cuál?.

    ¿Y cómo llamamos a un tipo conservador, patriotero, egoísta (todo para mi país y nada para los demás), imperialista(viva España, viva Cristóbal Colón, vivan los poderosos si me puedo aliar con ellos y tener “grandes benefisios” aunque mueran miles de niños), capitalista aunque sea un pobre diablo(“prefiero que me robe un rico a que me robe un pobre”suelen decir), tradicionalista religioso(“viva los toros y la virgen de Mairena”), racista, xenófobo, etc etc.?

    Lancemos la hipótesis de un señor, Hipólito, se podría llamar, que en su fuero interno está a favor de la igualdad, la justicia, siempre a favor de los que menos tienen, de subir los impuestos a los ricos etc, pero en cambio reza a diario, tiene un cierto deje xenófobo en sus comentarios, dice que Gallardón es muy bueno, que pondría la cadena perpetua y que prohibiría los matrimonios entre personas del mismo sexo. Alguien lo podría llamar de centro(yo no sé qué es el centro), yo le dería “Hipólito, tienes buena intención, pero te veo un poco desorientado”.

    Por ejemplo, y con permiso y repeto, Rosa Díez. Rosa Díez no sé cómo se autodefinirá ahora mismo, pero concurrió a unas elecciones primarias con el fin de ser elegida candidata a la presidencia del gobierno, representando al PSOE. Fue elegido sosoman, pero eso es otro cantar. Pero, ¿y si hubiese sido elegida ella? Esta pregunta me la hago a mi mismo. La cuestión es que Rosa, al parecer, no comulgaba con la política antiterrorista de su partido(corrígeme si me equivoco, mi información es exigua), y supongo que con otras cosas tampoco, como cualquier otro miembro de su partido, en el que supongo no hay un pensamiento único. Y digo yo, ¿no seguirá siendo de izquierdas Rosa Díez? ¿Cómo se autodefine en estos momentos? ¿Si no hay derecha ni izquierda entoces qué hay? ¿Qué nombres nos inventamos?

    Alicia, como siempre estoy de acuerdo en todo contigo, en este caso en el fondo, pero no en la forma. Yo también soy librepensador. Primero observo, analizo, pienso, comparo, como tú, y luego no decidimos lo que somos, como la silla. No escogemos una ideología y después un partido que la represente, lo que hacemos es tener unos valores propios, unos principios que consideramos como buenos a la luz de la ética y de la razón. Como vivimos en sociedad y tendemos a asociarnos (escaladores, friks que corren en pantalón corto por la calle, partidos políticos, asociación de padres de alumnos) hay más personas que pueden tener nuestros principios y desde tiempos inmemoriales esas personas se han asociado para poner éstos en práctica, y gracias a ellos, como grupos o como héroes anónimos, dsifrutamos algunos de un mundo un poco menos malo. Después libremente nos identificamos con una ideología que representa mejor nuestros principios morales(hoy en día sólo quedaría el club de la comedia). Si no la hay no votamos, o votamos al que creemos menos malo, pero el conjunto de principios sigue ahí vigente y lo podemos llamar como nos dé la gana o lo podemos llamar como dice la RAE o la wikipedia. Los partidos pueden decir que son de izquierdas, de derechas o de centro, pero luego no serlo, y las personas también. Pero el espectro ideológico en mi opinión sigue vigente, pues se basa en conceptualizaciones objetivas, máxime en unos tiempos convulsos, de crisis sistémica, de impunidad por parte de estamentos muy poderosos,
    de tremenda polaridad de la riqueza, de nuevos estilos de esclavismo en el trabajo (¿os dice algo la plusvalía?, hay conceptos aún muy en voga desgraciadamente), de una desigualda extrema y minuciosamente intencionada.

    Por lo tanto, por ejemplo yo, que no pertenezco a ningún partido, me considero en lineas generales de izquierdas. Creo que podemos decir tranquilamente que hay algunos partidos a los que podemos considerar de izquierdas, con sus matices, que son muchos, y también podemos decir que hay otros partidos que no son nada, ni izquierda ni derecha (para mi el centro es cuando uno de los de la roja esa le da una patada al balón ese y le llega a otro), que tienen unos principios y si no les van bien pues tienen otros, que tienen mucha ética, mucha moral, en concreto doble moral. Partidos de derechas, que los hay, claro que sí, y no me refiero al PP ni al partido de Bush(¿es bueno intervenir la economía? Sólo si lo hago yo). ¿Qué partidos son esos? Cada Hipólito pensará en los suyos.

    Así que yo también estoy por la labor de cambiar los nombres a las cosas para que las podamos identificar mejor en el contexto actual y nos sean más útiles a todos.

    Pero, ¿por qué UPyD? ¿Qué defiende UPyD que pueda identificarse con mis valores? Aparte de la cuestión del terrorismo, con la cual no concuerdo, pero que sólo es un aspecto. ¿En qué parte del espectro político está UPyD? ¿De qué manera se autodefine UPyD? ¿Cuáles son sus principios?

    Gracias por dejarme participar en este debate, me interesa y me parece muy interesante el enfoque, y prometo no decir más sandeces y ducharme por fin este mes, y prometo no estar media hora parriba y pabajo dándole a los paluegos(deporte nacional) y por fin claudicar y comprame hilo dental y tirar el palillo que uso desde hace dos semanas.

    • alexroa dijo:

      Bueno Carlos, en la continuación del artículo pretendo presentar otros esquemas más completos que el de izquierda-derecha, que ya digo que es demasiado simple como para reflejar satisfactoriamente el conjunto de las ideologías, que son muchas y con muchas variantes, a pesar del habitual reduccionismo. También veremos dónde se pueden colocar UPyD y otros partidos en esos esquemas. Pero mientras tanto, diré que el ejemplo de la silla no me parece válido. La palabra “silla” define a un objeto concreto, con un cierto número de variantes, incluidas esas cosas del Ikea que pasan por sillas, y no hay necesidad de cambiar el nombre. Pero la palabra “izquierda”, en política, no tiene un significado permanente. Ahora estoy leyendo “El asedio” de Pérez-Reverte, ambientada en el Cádiz de hace justo dos siglos, con las Cortes allí reunidas que elaboraron la primera constitución española. No sé si ya entonces se utilizaban en España los términos derecha e izquierda, pero posteriormente se ha asociado a los liberales con la izquierda y a los absolutistas con la derecha. Hoy en día se considera que los liberales son de derecha, mientras que la izquierda desde mediados del siglo XIX se asocia al socialismo y al comunismo. En las últimas décadas, desde los años 60 más o menos se han asociado con la izquierda el feminismo, el ecologismo y otros muchos ismos. La derecha, por su parte, tiende a definirse o, mejor dicho, a ser definida por oposición a lo que no es izquierda, con lo cual ambos conceptos son mutantes, no como el de silla (si excluimos las del Ikea, claro). En realidad, “derecha” e “izquierda” así consideradas, ni siquiera son conceptos autónomos, es decir, no están definiendo nada. Al decir “la justicia social es de izquierdas” estamos diciendo más o menos “la justicia social es buena”. Si es eso lo que queremos decir sobra lo de “izquierdas”. Si no es eso, no aporta nada, es una tautología o afirmación redundante (esto es un poco lioso para explicarlo en esta breve respuesta, así que lo dejo para más adelante). En cambio sí son conceptos autónomos “nacionalismo”, “universalismo”, “laicismo”, “progreso material y espiritual”, “justicia social”, “individualismo”, “colectivismo”, “libre mercado”, “control de los medios de producción”, “autoritarismo” y otros varios, que no necesariamente son “buenos” o “malos”. De esos conceptos y de cómo se pueden incluir en un esquema hablaré próximamente.

  5. Malonso dijo:

    Cuánto dan de sí los lados de las cosas. Para mí sólo hay personas con buena voluntad que piensan un poco en los demás y gente que piensa sólo en ellas mismas. Hay curas maravillosos que que militan en el tercer mundo y hay curas… Hay comunistas que sólo quieren acumular dinero (¿el dinero no es para repartir?) y gente de derechas que no cree en Dios. Buenos y malos diría yo, aunque es demasiado simple. Hay personas que hablan muy bien y convencen y actuan muy mal (son o somos la mayoría). En fin las ideas como ideas pueden estar muy bien pero ¿y la práctica amigos míos?. Derecha, izquierda, ar… suena más bien a paso militar.

  6. Malonso dijo:

    Y va de broma
    Me pregunta un señor que es de derechas:
    “¿donde milita usted?” yo le sonrío.
    “¿Que entiende usted por militar?” -pregunto-
    “·¿no tiene eso que ver con el servicio?
    “Sus ideas” -me aclara uno de izquierdas
    a quien no veo caminar torcido.
    “¡Ah!, de esas tengo muchas” -le respondo-
    buenas y malas, como usted, mi amigo”
    “Hablamos de política” -me aclara
    uno de centro flaco y bien vestido.
    “Si habla usted de mi suegra -le respondo-
    pienso que la mujer es un fastidio”
    Y por primera vez en muchos años
    derecha, izquierda, centro están unidos,
    unidos en mi contra (se comprende)
    pues `piensan que soy tonta. ¡Bien venidos!

  7. Victor dijo:

    Alex, lo siento, estas condenado al fracaso, la mayoria de la gente trabaja con puntos ¿ideologicos? ni siquiera con espectros lineales. Solo hay izquierda buena, amante de los derechos de la persona, que redistribuye la riqueza, protege a los trabajadores frente al capitalista opresor y la derecha es mala, explotadora y propietaria de todas las miserias y defectos imaginables. Tómese la inversa de igual forma. Lo mas que hemos conseguido es que los puntos sean gordos y la izquierda y derecha sean tolerables por la parte contraria, no escupiendo fuego por la boca.
    La prueba es el escaso trasvase de votos existente entre partidos en elecciones consecutivas. Los desencantados de cada partido pasan a la abstención, no a otra opción política.
    No obstante espero con impaciencia tu próximo articulo, porque los que somos de derechas y creemos en los derechos de las personas, la redistribución de la riqueza, no vamos a misa y creemos que hay cabrones en todos sitios sean empresarios o sindicalistas -mas entre estos últimos, que soy de derechas- tenemos un problema de encasillamiento por parte de una mayoría de la población, bueno el problema lo tienen ellos pero las molestias son para nosotros.

    • alexroa dijo:

      Bueno, Víctor, a fracasar ya estoy más o menos acostumbrado, pero nunca dejo de intentar aportar de sensatez en estos debates, al igual que tú. Y si no consigo que otros vean estas cuestiones como yo, que ni siquiera le veo hoy en día sentido a la dicotomía izquierda-derecha, al menos espero contribuir a rellenar la zanja, no a profundizarla. Como primer paso bastaría que los que se dicen de izquierdas dejaran de asociar izquierda con bondad y derecha con maldad, que es lo que suelen hacer sistemáticamente. Si algo les parece bien, dicen que es de izquierdas y se quedan tan anchos. Curiosamente al revés no pasa, los que se dicen de derechas no hacen lo mismo, hay una disimetría evidente, un cierto complejo. Es muy habitual oir a la gente proclamarse de izquierdas, e incluso “rojos”, con orgullo (el propio Zapatero lo hizo al menos una vez). Más raro es que alguien se diga de derechas (tú eres de las pocas personas a las que se lo he oído desde hace años) y rarísimo que se autodenomine “facha”, salvo que sea un energúmeno declarado. Esto, como digo, es un primer paso, pero pretendo ir más allá.

  8. Alicia dijo:

    Carlos , no es fácil encontrar fisuras a algo tan bien argumentado. pero en mi opinión no has tenido en cuenta algunas cosas. Una de ellas es eso que Alex menciona acerca de que los conceptos de izquierda y de derecha han sufrido modificaciones a lo largo de la historia. Me refiero a eso de que la izquierda se asociaba a los liberales y posteriormente al comunismo y socialismo (entonces el con-su -mismo será de derechas, no?).En este caso y utilzando las palabras de Alex ,efectivamente no son conceptos autónomos. Los conceptos de derecha y de izquierda se puede asociar a muchas cosas , no son palabras autosuficientes ni evocadoras de una idea clara , única e inamovible. Son vaguedades que se quedaron en tierra de nadie y no sólo por las modificaciones que han sufrido , si no porque nunca tuvieron una definición precisa y exacta que nos permita ubicar esos conceptos en un sitio exacto.En tanto que una silla es siempre un mueble cuya finalidad es servir de asiento a una sola persona, te pongas como te pongas. Por otro lado ,a mí también
    me parecen geniales las ideologías políticas que tratan de defender la igualdad, la equidad, la redistribución de la riqueza, la justicia social… yo defiendo todo eso sin duda. ¿Pero de qué manera se consigue esto ? ¿Debe de intervenir el estado para que esto sea así ?¿ Y cuánto debe intervenir el estado, mucho o poco? ¿Y de qué modo ? Porque en mi humilde opinión la política no es sólo los planteamientos ideológicos y teóricos, la política es el modo elegido para llevar a cabo esas ideologías y convertirlas en reales, eso es lo que diferencia a unos de otros.A mí me da miedo que el estado intervenga demasiado en la gestión de los bienes, he visto por ahí que no suele salir bien y que es un arma de doble filo y que tiene más peligro que Don Jose Luis en el programa “No te rías que es peor

    • Carlos dijo:

      Más que fisuras tengo las fosas marianas. Pero opinar es gratis y hoy en día, de momento, no te meten en la cárcel ni te fusilan en un paredón por ello, así que como mucho puedo resultar estúpido, y como eso ya lo conseguí hace mucho…
      Se puede discutir sobre la conveniencia de tal o cual política, pero considerando que izquierda y derecha con sus múltiples matices y variantes, tienen sus principios, sus postulados, y que intrínsecamente ninguna de ellas es buena o mala, faltaría más, por el amor de un Dios nórdico, creo que aún es vigente tal diferenciación, tanto en la teoría como en la práctica (no la que hagan los políticos necesariamente).

      Pongamos el romanticismo como movimiento. Es una entelequia como lo es ser de izquierdas o de derechas, que tiene unas características connaturales y unas manifestaciones y también mil variantes: romanticismo alemán, español, francés, romanticismo en lo político, en lo cultural, en lo artístico…igualmente la izquierda tiene mil matices, y si tú por ejemplo, que eres más bien de izquierdas, dudas de la conveniencia de que el estado gestione los bienes públicos, Goethe (estuve en su keli el año pasado) tendrá del romanticismo lo que se le atribuye y no de otro tipo de manifestaciones de ese movimiento. Pero sigue siendo una figura del romanticismo.
      Por eso hay muchos tipos de izquierdas y muchos tipos de derechas, pienso yo, pero ese argumentario de que no hay izquierda ni derecha aparte de una opinión con más o menos fundamento puede ser un discurso bastante interesado. Por ejemplo el PP lleva viajando hacia el centro veinte años…así que ¿de dónde vendrán?
      A mi me gusta la palabra progresismo como alternativa a izquierda, y cuando te tachan despectivamente de progre es un gustazo, qué le voy a hacer oiga, soy así de tonto. Entre los jueces se autodefinen como jueces progresistas y jueces conservadores (si no me equivoco); pues no hay más que ver sus sentencias. Como del día a la noche.
      Yo estoy con Malonso, diferencio a las personas entre egoístas y menos egoístas. Los egoístas se unen para conseguir sus propósitos. Y se ponen siglas, tienen estatutos, se disfrazan… Cuando consiguen sus fines, otros, que también se suelen unir, tienen que arreglar lo que los egoístas rompen. Y esa es la historia del mundo y seguirá siendo.

  9. Alicia dijo:

    Alex, estoy deseando leer la segunda parte de este post, pese a los átomos. Creo que es verdaderamente interesante y muy complejo.
    Carlos, no se trata sólo de un problema de nomenclatura .Si de verdad hubiera un partido , una corriente de pensamiento que se acercara a la mía yo me suscribiría y a pesar de que no me gustan las asociaciones , los grupos ni el gregarismo en general , me haría militante , pero es que no encuentro nada donde ubicarme . Pero nada de nada. Estoy mirando a ver si en algún tipo de grupo como por ejemplo Las Chirigotas de Cádiz tienen alguna ideología parecida a la mía pero no.Además no me aceptan porque no soy lo suficientemente graciosa, dicen . Me hicieron un examen pero suspendí la parte practica de imitación de acento andalúz .Así que , perdoname pero yo , hoy en día no me defino. Aunque si te sirve de consuelo te diré que en cuanto a la defensa de la igualdad, de la justicia social, de la redistribución, de las ayudas en general y de obrar con generosidad soy más radical que cualquier programa de cualquier partido. Para mí todo eso se cae por su propio peso. Saluda a tu tía Entelequia, creo que anda algo delicada de salud.
    Malonso , me encantan esas poesías con tanta sensatez intrínseca.

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