Ni de izquierdas ni de derechas, sino todo lo contrario (2ª parte)


En la primera parte de este artículo habíamos visto cómo se representa habitualmente el espectro político de modo lineal, desde la extrema izquierda hasta la extrema derecha. Ahora veremos los problemas que presenta esa clasificación y lo poco útil que resulta para representar el conjunto de las ideologías políticas. Mantendremos de momento el eje izquierda-derecha con el significado más habitual que hoy en día tienen ambos términos: la izquierda se correspondería con el control de la economía y la redistribución de la riqueza por parte del Estado, mientras que la derecha se asociaría con la iniciativa privada. A la izquierda por tanto le corresponde mayor interés en la justicia social, aun a expensas de la libertad individual, y a la derecha mayor libertad individual en detrimento de la justicia social. La interacción mutua entre ambas fuerzas es propia de países desarrollados en todos o casi todos los aspectos, como es el caso de la Europa comunitaria. En cambio, donde ha faltado uno de los dos elementos no se ha producido un desarrollo equilibrado sino un capitalismo salvaje sin compasión con los desfavorecidos o un comunismo igual de salvaje, sin respeto alguno por la libertad individual.

En cuanto a la asociación izquierda-progresismo/ derecha-conservadurismo, yo diría que no es apropiada, pues para empezar lo contrario de progresista no es conservador sino retrógrado o reaccionario, y lo mismo se puede ser progresista, conservador o reaccionario de izquierdas como de derechas. En Rusia, por ejemplo, los nostálgicos del antiguo régimen comunista son más que conservadores, reaccionarios. Sin ir tan lejos, en España la izquierda oficial, la que lleva gobernando veinte de los últimos veintiocho años, se ha vuelto tan conservadora como la derecha, pues al fin y al cabo su máxima aspiración es seguir gobernando, y aún hay otra izquierda que más que conservadora es retrógrada, anclada en un discurso que no ha cambiado desde los tiempos de la dictadura de Franco. Así pues dejemos aparte el concepto de progresismo, que sería otro eje diferente al de izquierda-derecha, por más que la izquierda se lo haya querido apropiar en exclusiva.

El siguiente problema se presenta con el nacionalismo: ¿es de derechas o de izquierdas? Pues en principio la izquierda, al menos la socialista y comunista, son internacionalistas, o lo eran, por lo que el nacionalismo es contrario a la izquierda y con el eje lineal debería ser por tanto de derechas. Pero en realidad su campo ideológico no tiene que ver con el control de los medios de producción, lo público y lo privado, la justicia social y la libertad individual o la mayor o menor intervención del Estado, que es el debate tradicional izquierda-derecha. Para el nacionalismo existe una entidad superior a la del ciudadano, que es la nación, a la cuál se supedita todo lo demás. Por tanto el nacionalismo es retrógrado en grado sumo, pues ignora los avances de las revoluciones liberales que establecieron que el único sujeto de derecho es el ciudadano, considerado individualmente, no “el pueblo vasco” (por poner un ejemplo), y menos aún “la lengua catalana” o “la lengua castellana”, que es el colmo del despropósito, pretender que las lenguas tienen derechos. Sin embargo, el nacionalismo se las ha apañado muy bien para impregnar todo el espectro político y así, al menos en España, encontramos partidos que se definen como nacionalistas de izquierdas o de derechas (pero siempre en primer lugar “nacionalistas”). ¿Y cómo se pueden entonces incluir en el espectro político? Pues colocándolos más a la derecha o más a la izquierda, según le parezca a quien elabora el gráfico. Ponemos aquí un ejemplo de gráfico no lineal sino semicircular, una representación habitual que se asemeja al hemiciclo del Congreso de los Diputados, aunque en este caso se refiere a una posible composición del Parlamento de Cataluña tras las próximas elecciones autonómicas, de aquí a un par de meses. Vemos que los partidos están ordenados de izquierda a derecha, aunque curiosamente ERC, un partido independentista y republicano, se encuentra a la derecha del PSOE, y Ciudatadans, un partido que se define a sí mismo como de centro-izquierda, aparece en el extremo derecho (y “aplastado” por el PP). El gráfico proviene del diario La Vanguardia, por cierto.

Otra variable de interés, muy relacionada con el nacionalismo por lo que tiene de irracional, es la relación religión-política. No hay que dar por supuesto que la derecha es religiosa y la izquierda atea (ni siquiera es así en España) aunque pueda haber cierta correlación. Pero lo importante en cualquier caso no son las creencias o su falta de ellas sino si se pretenden imponer a los demás (sea el catolicismo, el islam o el ateísmo) o bien se postula que el Estado sea neutro respecto de la religión, es decir, se defiende el laicismo. Una postura no sé si intermedia pero en cualquier caso diferente, es la de apoyar a todas las religiones por igual (en la línea del multiculturalismo).

Otra dificultad importante que presenta el esquema lineal es el de la similitud de los extremos, algo comúnmente aceptado, eso tan manido de que “los extremos se tocan”. Pensemos por un lado en un régimen de extrema izquierda, el estalinismo, responsable de la masacre de veinte millones de ciudadanos soviéticos, y uno de extrema derecha, el nazismo, que exterminó a doce millones de europeos, la mitad de ellos judíos. Evidentemente no podemos considerar que lo “centrista” en este caso sea un monstruo híbrido de Hitler y Stalin que extermine a dieciséis millones de personas, ni pa’ tí ni pa’ mí. Una solución bastante socorrida para representar esto sería un esquema circular como el de la figura de la derecha en el que los extremos “casi se tocan” (y mejor que no lo hagan, que ya sabemos lo que pasa cuando eso ocurre). Esto parece una mejora respecto del esquema lineal, pues ahora tenemos dos ejes, uno izquierda-derecha y otro abajo-arriba que podríamos asociar con la “moderación”, pero como este es un concepto que de tan sobado ha perdido significado, quizá sea mejor asociarlo con el totalitarismo (hacia arriba) y la democracia, que es su contrario (hacia abajo). Según eso, cuanto más de “centro” más democrática sería una ideología, y cuanto más a la derecha o a la izquierda, menos democrática. Esto podría valer para algunos, aunque a mí me sigue pareciendo muy limitado.

En la siempre socorrida Wikipedia he encontrado un gráfico que viene a ser una ampliación del anterior esquema. Su autor es un tal Hans Eysenick y lo postuló nada menos que en 1964, lo que por una parte me alegra mucho y por otra me entristece. Me alegra saber que hace ya tantos años que alguien pensó en estas cuestiones. Y me entristece que a pesar del tiempo que ha pasado las nuevas ideas hayan calado tan poco. El esquema en cuestión (figura de abajo) mantiene el eje izquierda-derecha (parece difícil librarse de él) y añade el eje vertical autoritarismo-libertarismo, más o menos como en el modelo “pulsera de la suerte” de arriba. Me parece sin embargo, un esquema muy poco acertado, pues pone al mismo nivel de autoritarismo el totalitarismo de izquierdas y el conservadurismo de derechas, como si ser totalitario y ser conservador fueran cosas equivalentes.

Cómo se las apaña uno para colocar en este esquema las ideologías conocidas? He encontrado un ejemplo que muestro aquí y que ahora mismo no recuerdo de dónde he sacado, en el que vemos ubicados en el esquema cuatripartito de arriba a Stalin (extremo superior izquierdo), Hitler (extremo superior centro), Thatcher (arriba a la derecha, no muy lejos de Hitler), Gandhi (abajo a la izquierda) y Friedman, que no fue un político sino un economista liberal (a la derecha y a media altura). No sé si la alineación la ha hecho Mourinho o Guardiola, pero ha puesto un montón de gente en la esquina inferior izquierda, imagino que socialdemócratas o por ahí.

Se podrá estar o no de acuerdo con estos esquemas, pero al menos vemos que existe la voluntad por parte de algunos teóricos de la política de superar el sencillo esquema lineal, del mismo modo que hace ya tiempo que se superó la idea de que un único número, el cociente de inteligencia, podía servir para evaluar algo tan complejo y poliédrico, admitiéndose hoy en día la existencia de (al menos) siete tipos o clases de inteligencia, incluyendo la emocional interna y externa. Por supuesto que aún hay mucha gente que no se ha enterado o que no acepta lo de los aspectos de la inteligencia, lo mismo que la mayoría no va más allá del esquema ideológico unidimensional (o incluso del de dimensión cero, el de los dos puntos gordos). Aquí hemos llegado hasta uno bidimensional, pero esto es sólo el principio. Aún es un esquema muy limitado, no tiene en cuenta algunos aspectos que apuntamos al principio (progresismo, nacionalismo, laicismo) y otros de los que aún no hemos hablado (ecologismo, feminismo…). Y, sobre todo, sigue dependiendo de los conceptos “izquierda” y “derecha” como si fueran autónomos y no derivados.

En la próxima entrega de este serial veremos otros posibles esquemas bidimensionales e, incluso, tridimensionales, que también los hay.

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10 respuestas a Ni de izquierdas ni de derechas, sino todo lo contrario (2ª parte)

  1. David dijo:

    Hola Alex.

    Quizás hayas pensado en este otro eje: Profundidad-superficialidad de las políticas (sólo aplicable a partidos que gobiernan)

    El PSOE nos tiene acostumbrados en los últimos años a políticas superficiales, meras campañas de marketing electoral. Ayudas a la vivienda para que los jóvenes se emancipen (de una vez), ley de dependencia, los 400 euros de la renta y medidas de este estilo que llenan portadas de periódicos pero que, al analizarlas detenidamente, quedan en muy poca cosa por la superficialidad de las mismas (los 400 euros) o por el poco empeño a llevarlas a cabo de forma sostenida y duradera (ley de dependencia).

    Además, ahora ha surgido una nueva modalidad de hacer política (quizás no es nueva, pero yo soy joven y con poca memoria). Lanzan un globo sonda, como se oye decir, y según sea la aceptación popular y el posible rédito electoral que se conseguiría con tal o cual medida, se pone en marcha (o no). Supongo que en el eje superficialidad-profundidad de las políticas, este tipo de medidas se apartan del eje y flotan cual nube en el espacio que rodea la política.

    • alexroa dijo:

      Pues no es mala idea. Otro eje sería el de la ética, claro. Pero para no multiplicar demasiado los ejes estoy suponiendo que cualquiera de las ideologías se aplique con honestidad y eficacia, condiciones ideales. De todos modos, a lo que quiero llegar (y espero hacerlo en la tercera parte del post) es a la superación del esquema izquierda-derecha, que creo que va siendo hora de agradecerle los servicios cumplidos y buscar algo mejor.

      Me alegra leerte por aquí.

  2. Un compañero del metal dijo:

    Te sugiero que en futuros análisis introduzcas las siguientes variables, como formas de hacer política:

    Con principios, sin principios y a lo Groucho (padre del marxismo)
    Comprometidos con el programa, Comosea y a lo Tierno
    Corruptos transparentes, corruptos opacos y a lo Bono (no me refiero al de U2, sino al de áticos3)
    Lógicos, ilógicos y a lo Alex

    Un abrazo.

    JL

    • alexroa dijo:

      Te digo lo mismo que a David, estoy hablando de situaciones ideales. Lo de los principios y la corrupción puede afectar a cualquier ideología o partido. Lo de la lógica ya es otro asunto, pero en eso estamos, intentando darle la importancia debida, aunque sea “a lo Alex”.

      Un abrazo y a ver cuándo me envías una aportación sobre el gasto en asesores y demás para la serie “Recortes”, que pienso retomar a partir de la semana que viene.

  3. Alicia LTQ dijo:

    ¿Te acuerdas que cuando éramos pequeños nos tirabamos horas y horas buscando un orden lógico a las pinturas Alpino ?Se trataba de ordenarlas de modo que todos los colores estuvieran relacionados con el que quedaba a su derecha y con el que quedaba a su izquierda de una forma lógica, es decir que fuera una gradación natural de los colores sin que hubiera ningún salto. Hace no mucho me dijiste que la clave de este lío estaba en que no habíamos tenido en cuenta que el orden era circular . No habíamos pensado nada más que en el orden de izquierda a derecha y nos habíamos olvidado de otras dimensiones. Estos artículos tuyos me han hecho recordar eso.

    • alexroa dijo:

      Es un buen símil, en efecto. Aunque además existe el problema de los marrones, mezcla de colores opuestos y que son un marrón. Para representarlos, junto con el blanco y el negro, que también dan problemas, hace falta otro eje, uno perpendicular al del círculo, con lo que tenemos la esfera cromática. Pongo aquí un par de enlaces de interés en los que aparecen representaciones de dicha esfera cromática:

      Aplicaciones de la lógica difusa a la colorimetría

      Círculo cromático

  4. manuel ruiz dijo:

    Hola Alex y Cía.
    Efectivamente esto de la izquierda y la derecha, además de una de las muchas maneras de ser un imbecil como decís tú y Ortega, tiene multitud de interpretaciones y formas de ser observado.
    Sin ir más lejos, nuestro querido y jamás suficntemente ponderado Gorriarán en su libro “Movimientos Cívicos, de la calle al Parlamento” está que se sale al final del mismo cuando hace representaciones con volúmenes y distintas dimensiones. La verdad es que no lo recuerdo bien del todo, habrá que releerlo o esperar a ver si tú lo aclaras en la siguiente entrega
    Manuel (de vuelta en Villalba)

    • alexroa dijo:

      Pues sí, justamente pensaba meterme con eso en la siguiente entrega, última del serial, y luego ir un poco más allá para rematar la faena.

      Bienvenido de nuevo.

  5. Carlos dijo:

    Claro, la política es ese agujero de gusano en el que estamos metidos donde pensamos que hay sólamente dos dimensiones y en verdad puede haber n.
    Lo que sí es una responsabilidad de todos es seguir haciendo pedagogía para que no progrese esa desideologización (que algunos negarán), germinada por los que necesitan que el pueblo no piense por sí mismo y ponga trabas a su codicia. Mi humilde aportación en este sentido es la de seguirme negando al debate fairy versus mistol. No existe tal debate. Es una manipulación interesada de estas multinacionales. Porque la luz de la razón nos dicta que el todopoderoso jabón lagarto está en la cúspide de la pirámide de la limpieza de Maslow (la hizo en sus años mozos cuando trabajaba en una casa de comidas). No digo con esto que el jabón lagarto sea de izquierdas y el fairy y el mistol de derechas. Pero el jabón lagarto alcanza una dimensión desconocida para la mayoría de amos y amas de casa. Llevemos el lagarto al pueblo. (Juro por Obama que no he invertido un 27,7% de mis ahorros en lagarto).

    • alexroa dijo:

      Mira, ya me has dado un par de ideas nuevas que no se me habían ocurrido. Lo del jabón lagarto frente al eje mistol-fairy está muy bien traido. Del mismo modo que la dicotomía PP-PSOE sólo cubre una pequeña parte del espacio político y por tanto es una falsa alternativa, como la de optar entre Pepsi Cola y Coca Cola, como si no hubiera otras bebidas, refrescantes o no. A ver si en la entrega final del serial consigo que cuadre todo, porque lo cierto es que es un tema complejo. Es lo que suele pasar cuando uno se quiere salir de los esquemas preestablecidos que todo el mundo da como absolutos e indiscutibles. Un pelmazo de mi trabajo me aseguraba el otro día que en UPyD no teníamos nada que hacer porque “en España la gente es bipartidista”. A lo que yo le respondía que existe Izquierda Unida, los partidos nacionalistas, que son muchos, hubo un partido de centro, el CDS, y ahora pugna por aparecer uno nuevo, UPyD (lo de centro era para entendernos, yo no creo en esas cosas, ya sabes), además de otros que posiblemente aparezcan en los próximos años, pues hay cierto movimiento, más del que ha habido en mucho tiempo. A cada objeción mía respondía “sí, sí, pero en España la gente es bipartidista”. Ante un argumento tan poderoso y tan bien argumentado tuve que rendirme, claro. Él, por cierto, dice ser de izquierdas y llama “fachas” a los de derechas. Igual hubiera dado si dijera ser de derechas y llamara “rojos” a los de izquierdas. Un zoquete es un zoquete, da igual de qué color lo pintes.

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