Esto no es una guerra de religiones


Leo y escucho estos días, noveno aniversario de los atentados del 11-S, que “aumenta la incomprensión entre religiones”, refiriéndose a los conflictos entre las naciones en las que el islam es la religión dominante y aquellas otras en las que lo es el cristianismo: intento de quema de ejemplares de El Corán, quema de banderas de los Estados Unidos en Pakistán o en Agfanistán, debate sobre la construcción de una mezquita en la Zona Cero de Nueva York… Parece que algunos quieran transmitir el mensaje de que estamos inmersos en una guerra de religiones entre el cristianismo y el islam, de la que los atentados del 11-S de 2001 en Nueva York, del 11-M de 2004 en Madrid y del 7-J de 2005 en Londres serían la “expresión del conflicto” en nuestro mundo cristiano occidental, mientras que la invasión por el ejército de Estados Unidos y de sus aliados de Irak y de Afganistán lo serían en el mundo islámico.

Uso la fórmula “expresión del conflicto” deliberadamente por el paralelismo que quiero establecer con el terrorismo de ETA y con su sucia retórica, que tanto ha calado y tanto nos ha embrutecido a los demás. Y aunque el paralelismo pueda parecer un tanto forzado creo que puede ayudar a una mínima comprensión del fenómeno del terrorismo islamista o, mejor dicho, yihadista, una versión retorcida del islamismo.

Diremos en primer lugar que, contra lo que parece que se ha convertido en una idea común, el terrorismo islamista-yihadista no nació el 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y ni siquiera tiene como objetivo prioritario a las infieles naciones cristianas occidentales, o al menos no lo tenía hasta entonces. En sus orígenes, allá por los años 70, este tipo de terrorismo buscaba derrocar a los gobiernos de los países islámicos que consideraban corruptos, es decir, todos sin excepción, salvo quizá Arabia Saudí, con intención de imponer su visión de un islam limpio de impurezas, el de los primeros siglos después de Mahoma. Una de sus primeras “hazañas” fue el asesinato del presidente egipcio Anwar el-Sadat a quien consideraban un grandísimo traidor por haber firmado la paz y haber reconocido el Estado de Israel, crimen que tuvo lugar el 6 de octubre de 1981. Unos días después fue elegido presidente de Egipto Hosni Mubarak con el 98,46% de los votos emitidos y hoy en día, casi treinta años después y ya octogenario, continúa siendo presidente, cargo que muy probablemente “heredará” su hijo, del mismo modo que en Siria el actual presidente, Bashar al-Assad es hijo del anterior, Hafed al-Assad. Esto lo cuento como muestra de que estas naciones, (Egipto, Siria, Irak antes de la invasión) que para los integristas islámicos son tan corruptas y occidentalizadas realmente sólo son simulacros de democracias en las que gobiernan partidos únicos e incluso familias o clanes únicos.

La extensión de los objetivos de los terroristas yihadistas al mundo entero, no sólo a Europa y a los Estados Unidos y no sólo a países en los que predomina la religión cristiana, se dio a partir de los años 90, con los grandes éxitos de Nueva York, Londres y Madrid de esta primera década del siglo. Pero su ámbito de actuación abarca ya a casi la totalidad del planeta, especialmente los países islámicos y árabes tanto asiáticos como africanos, pero también en Indonesia, que es un país islámico pero no árabe, Filipinas, Rusia, China, la India, que es uno de sus objetivos predilectos últimamente, Europa Occidental y Oriental, Estados Unidos y hasta a Argentina han llegado. Todos somos enemigos para ellos, sin excepción. El número de víctimas mortales se cuenta ya por cientos de miles y también practican el secuestro para conseguir dinero para financiarse, la publicidad sobre todo por medio de internet para promocionarse, el adoctrinamiento en determinadas mezquitas o escuelas para regenerarse y la mentira para justificarse y hacernos sentir culpables, en primer lugar su supuesta defensa de los “pobrecitos palestinos”.

O sea, lo mismo aunque a mayor escala que hemos visto hacer a los terroristas locales durante el último medio siglo. Por eso creo que las enseñanzas de la guerra contra esa chusma local nos pueden servir para la guerra contra la otra chusma global. Porque guerra sí que hay, aunque no sea con medios convencionales. Para algunos estudiosos sería la Tercera Guerra Mundial, e incluso la Cuarta si se considera como Tercera la Guerra Fría, que consistió en una serie de conflictos “deslocalizados” (Corea, Vietnam…) entre las superpotencias E.E.U.U. y la U.R.S.S.

Y lo primero en una guerra es identificar al enemigo, para lo cual el caso del terrorismo etarra nos puede servir muy bien, pues durante años hemos estado dando bandazos entre considerar a todo el pueblo vasco como el enemigo, es decir, a dos millones de personas, o reducirlo a tan sólo los activistas de E.T.A., que nunca han sido más de unos pocos cientos. Pero si por una parte han sido los ciudadanos vascos las principales víctimas de E.T.A. en todos los sentidos, por la otra la banda terrorista nunca ha sido un ente aislado. Más bien consiste en un entramado de círculos concéntricos que incluye a numerosas organizaciones de todo tipo, incluidos partidos políticos, sindicatos, ONGs y medios de comunicación alrededor del núcleo duro que es la propia banda asesina. Definir estos círculos y determinar responsabilidades criminales ha sido un trabajo extremadamente laborioso que ha durado años, incluso décadas, siendo el controvertido juez Garzón uno de sus principales artífices. El número de personas involucradas en estas actividades que soportan y a su vez se soportan en el terrorismo propiamente dicho es de decenas de miles y aunque no vayan a acabar todos ellos en la cárcel, que no cabrían, bien merecido lo tienen. Y aún podríamos hablar de otro círculo concéntrico más amplio, sin responsabilidades criminales propiamente dichas pero con mucha parte de culpa en el mantenimiento de la vergüenza terrorista, el de los partidos nacionalistas vascos, principalmente el PNV, de los que se ha dicho, creo que muy acertadamente, que “eran los que recogían las nueces mientras los otros agitaban el árbol”.

Igualmente el terrorismo islamista-yihadista cuenta con el apoyo de gran parte de la población de buena parte del mundo árabe, no sólo en sus países de origen, pues los responsables de la matanza en el metro de Londres (el 7-J) eran descendientes de pakistaníes pero nacidos y criados en Inglaterra. No les resulta difícil a los dirigentes del terrorismo yihadista, en los últimos tiempos asociados en torno a esa especie de multinacional del terror llamada Al-Qaeda, reclutar entre jóvenes varones sin especiales talentos ni aspiraciones en la vida quienes quieran inmolarse con la seguridad de alcanzar el paraíso que les está vetado en la Tierra. Vamos, el mismo tipo de descerebrado que se apunta para combatir la “opresión del pueblo vasco por el Estado español” sin tener ni la más mínima idea de historia ni de ninguna otra cosa. Y del mismo modo que existe un entramado alrededor del terrorismo etarra lo hay alrededor del yihadista, incluyendo mezquitas, madrasas o escuelas coránicas, medios de comunicación y hasta ONGs, que lo mismo sirven para un roto que para un descosido. Y abundando en el paralelismo, existe un círculo concéntrico más amplio de gobiernos de determinados países árabes que fomentan, financian o, al menos, no condenan el terrorismo yihadista, y que recogen las nueces del árbol que los otros agitan. En primer lugar, Arabia Saudí, supuesto aliado de las naciones occidentales.

Pero lo que no creo que sea cierto en ningún caso es que haya una guerra entre el mundo islámico y el cristiano, como nunca la habido entre el pueblo vasco y el español o entre el nacionalismo vasco y el nacionalismo español. Y no es que tenga la más mínima intención de defender a los musulmanes como tales y aún menos al islam como religión, que me parece especialmente dañina por lo que tiene de arcaica y retrógrada. Y me da igual si hace mil años los países musulmanes estaban más avanzados que los occidentales, especie de pseudoargumento que inevitablemente sale en todas las discusiones sobre el tema. El hecho es que en Occidente llevamos quinientos años de progreso científico, tecnológico y filosófico y que hemos conseguido que la religión ya no sea un lastre, como lo es en la inmensa mayoría del mundo musulmán.

Pero eso sería otro debate. Las religiones monoteístas, como el nacionalismo, me parecen una fuente de atraso y de ignorancia, pero no necesariamente llevan a la violencia terrorista. El terrorismo tiene otras fuentes y lo mismo se alimenta del nacionalismo como de la religión. O bien se justifica por la revolución proletaria, terrorismo de extrema izquierda tipo GRAPO o Brigadas Rojas, o por el mantenimiento del orden, que sería el terrorismo de extrema derecha.  Se alimenta y se justifica, pero no es lo mismo. Cualquier ideología puede incubar el terrorismo en su seno o, mejor dicho, el germen del terror se puede plantar en cualquier cuerpo, parasitarlo y finalmente destruirlo desde dentro, a modo de alien, el octavo pasajero.

Así que cuánto antes separemos unas y otras cuestiones antes podremos afrontarlas. ¿Que hay una guerra? Desde luego, pero no entre religiones ni entre civilizaciones ni entre culturas. Civilización no hay más que una, todo lo demás es barbarie. Y la cultura debería ser aquello que es común a la Humanidad (la música, el arte, la literatura, la ciencia, hasta la religión si me apuras…), pero últimamente se ha impuesto la visión reduccionista de la cultura como aquellos rasgos que nos diferencian y separan (por ejemplo las lenguas en las que está escrita esa literatura, que no son lo que tiene de universal sino de particular).

La guerra es entre un grupo muy numeroso de fanáticos con un gran apoyo entre determinados sectores de la sociedad y con el apoyo de determinados gobiernos criminales e hipócritas (pues esos mismos gobiernos serían ejecutados sin piedad por los yihadistas si su versión rigorista del islam tomara al poder, del mismo modo que en un País Vasco independiente y controlado por los abertzales los nacionalistas “tibios” del PNV tendrían sus días contados) y el resto del Mundo, occidental y oriental, cristiano, musulmán, hinduísta y ateo. Entre bárbaros que odian la civilización y hacen todo lo que pueden por destruirla, aunque se aprovechen de algunos de sus logros para su “misión”, y esta civilización imperfecta que tenemos no sólo en Europa y en los Estados Unidos sino en la mayor parte del Mundo por donde lentamente se va imponiendo, a pesar de lo que creen los escépticos y desinformados, pues actualmente la mayor parte de la Humanidad vive bajo regímenes democráticos más o menos desarrollados, cosa que no había ocurrido nunca antes el pasado. Y eso parece que a algunos les molesta mucho.

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10 respuestas a Esto no es una guerra de religiones

  1. Librería islámica dijo:

    En realidad Saudi Arabia es el líder en la traición al islam y a los musulmanes. Lo que pasa es que a diferencia del resto, los movimientos en contra de la familia saudi han sido mejor controlados.

    La yihad que se pelea en este momento es defensiva en contra del imperialista invasor y del político traidor.

    Creo que debemos retroceder un poco más en la historia y no soslayar el hecho de que la nación musulmana fue dividida por las fuerzas occidentales, muy especialmente por los sionistas que ya desde antes de 1924 manejaban los hilos de las monarquías europeas, y sobre todo la británica.

    Por lo tanto mientras la soberanía no se le sea devuelta, la nación musulmana seguirá luchando sin importar cuanto se le quiera chantajear de “terrorista” pues la verdad es que tenemos el derecho a defendernos.

    Un documental sobre cómo fue destruído el califato.

    saludos

  2. Librería islámica dijo:

    No importa, se te quitará cuando superes la propaganda de la que has sido víctima. El conocimiento lo cura todo.

    Saludos

  3. Jose dijo:

    “El conocimiento lo cura todo”. Tiene narices quién lo dice. Por cierto, el vídeo del enlace me recuerda al vídeo de presentación del juego Age of Empires.
    ¿Y si a los macedonios les diera por reclamar el imperio de Alejandro?
    Qué disparates.

  4. Carlos dijo:

    Los fanáticos son gente con poco gusto en el vestir y el ceño muy fruncido y están mezclados en todo tipo de arrejuntamientos humanos (razas, religiones, equipos de fúrbor, boy-scouts…)

    Como bien dice Alex, hay un “entramado de círculos concéntricos que incluye a numerosas organizaciones de todo tipo, incluidos partidos políticos, sindicatos, ONGs y medios de comunicación alrededor del núcleo duro que es la propia banda asesina…”. Ese entramado lo tiene cada secta de fanáticos y en estos momentos, si damos de comer aparte a los descerebrados asesinos de ETA y sus acólitos o a los terroristas yihadistas, el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, con su ejército y su CIA
    al frente, ya desde hace, se ha encaramado al número uno en la lista de los 40 del terrorismo mundial y de ahí no les bajan ni aunque vuelva Adolf con un nuevo disco a duo con Le Pen. Desde hace años se lee en la parte inferior de la caja tonta, cuando programas la Fox, un mensaje repetitivo hasta la náusea que dice “war against terrorism”, mientras dos rubias y un tio con poca testosterona hablan y hablan de idioteces. Y ese entramado que conmuta automáticamente a los USA sus crímenes all around the world lo tenemos, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, hasta en la sopa. Resoluciones de la ONU (o incluso sin que las haya,¿verdad amigos del PP?) la OTAN, la Fox, la FUX, las agencias de noticias, el gregarismo mundial (perfectamente reflejado en las jenuflexiones Aznariles), la coca, la pepsi, el tootsie y su putísima madre. ¿Cuántos millones de inocente se habrá cargado el gobierno de los USA? ¿De verdad que lo de Afganistan no es una guerra? ¿Una guerra de baja intensidad? Matan, pero matan flojito, como Gila. ¿Y el germen? ¿Terrorismo es lo que los demás hacen contra los norteamericanos, no lo que éstos hacen?

    Desde luego estoy de acuerdo en que no hay tal guerra santa, pero me pregunto qué sentirá en estos momentos en Afganistan una señora con sus hijos que rezan plácidamente en su casa cuando les entran “corcueramente” unos mozalbetes tirando granadas y masticando chicle. Y despúes sale el capitán de no sé qué y dice: ¿no nos estaremos equivocando de enemigo? Esta señora me parece que tiene poco de violenta”.

    • alexroa dijo:

      No te digo que no tengas gran parte de razón en lo que dices, pero es una cuestión diferente. Al plantearla así podría parecer que la guerra es entre el terrorismo yihadista y el Gobierno de los Estados Unidos y sus aliados, que me parece una visión muy simplista con la que quizá estaría de acuerdo uno que comenta un poco más arriba este post. El artículo va sobre el terrorismo islamista que, como digo, existe desde hace décadas, desde bastante antes de la invasión de Irak y de Afganistán por los E.E.U.U., aunque más o menos surgió cuando fue la U.R.S.S. la que invadió Afganistán, allá por 1979. Podemos remontarnos aún más en el tiempo y siempre encontraremos ofensas reales o supuestas a los musulmanes que sirvan para justificar a los actuales descerebrados que se meten en un autobús repleto de gente con cuarenta kilos de dinamita pegada al cuerpo. Pero que ellos lo justifiquen no implica que nosotros debamos darles la razón, ni aún parcialmente, igual que no se la damos a los etarras.

  5. Best Hosting dijo:

    Como bien dice Alex, hay un “entramado de círculos concéntricos que incluye a numerosas organizaciones de todo tipo, incluidos partidos políticos, sindicatos, ONGs y medios de comunicación alrededor del núcleo duro que es la propia banda asesina…”. Ese entramado lo tiene cada secta de fanáticos y en estos momentos, si damos de comer aparte a los descerebrados asesinos de ETA y sus acólitos o a los terroristas yihadistas, el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, con su ejército y su CIA al frente, ya desde hace, se ha encaramado al número uno en la lista de los 40 del terrorismo mundial y de ahí no les bajan ni aunque vuelva Adolf con un nuevo disco a duo con Le Pen. Desde hace años se lee en la parte inferior de la caja tonta, cuando programas la Fox, un mensaje repetitivo hasta la náusea que dice “war against terrorism”, mientras dos rubias y un tio con poca testosterona hablan y hablan de idioteces. Y ese entramado que conmuta automáticamente a los USA sus crímenes all around the world lo tenemos, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, hasta en la sopa. Resoluciones de la ONU (o incluso sin que las haya,¿verdad amigos del PP?) la OTAN, la Fox, la FUX, las agencias de noticias, el gregarismo mundial (perfectamente reflejado en las jenuflexiones Aznariles), la coca, la pepsi, el tootsie y su putísima madre. ¿Cuántos millones de inocente se habrá cargado el gobierno de los USA? ¿De verdad que lo de Afganistan no es una guerra? ¿Una guerra de baja intensidad? Matan, pero matan flojito, como Gila. ¿Y el germen? ¿Terrorismo es lo que los demás hacen contra los norteamericanos, no lo que éstos hacen?
    +1

  6. Alicia dijo:

    La diferencia entre el modo de ejercer terrorismo que tiene el gobierno de los Estados Unidos con su ejército y si CIA y el que tienen los radicales yihadistas es que el de los primeros está disfrazado de legalidad y de correctivo que un gran padre aplica a sus hijos cuando estos se portan mal. Carlos,a mí me repugnan por igual y no me parece un argumento válido que la existencia de unos haya creado la aparición de los otros , y eso me sirven en las dos direcciones. No me siento enemiga en absoluto del mundo árabe y l tampoco me siento en absoluto aliada de los Estados Unidos.. En cuanto a la religión me interesan igual la religión cristiana como la musulmana,eso es nada en absoluto . Esto ya lo he dicho pero es que lo creo así , la religión fue superada por la ciencia y por la filosofía hace muchos años o al menos así debería de haber ocurrido.
    Tengo muchos amigos sudamericanos y nunca me han atacado porque mis antepasados hayan masacrado a los suyos. Ya sabes Alex que yo no sé mucho de historia pero de lo poco que sé es que siempre ha habido paises que han asolado otros y han cometido todo tipo de atrocidades , injusticias.. pero yo me libero de la responsabilidad de las barbaridades que hicieron mis antepasados , yo sólo soy responsable de mis actos que ejerzo como persona libre basandome en mi ética no como española ni en nombre de ningún país, ni pueblo ni planeta de porque yo no creo en nada de esas cosas ni tampoco en estas luchas anacrónicas.

  7. Carlos dijo:

    Es obvio que el terrorismo en cualquiera de sus manifestaciones y venga de donde venga es abominable. Yo, reconociendo que no existe ninguna guerra santa, trataba de añadir que desde hace muchos años el terrorismo de estado estadounidense es caldo de cultivo al terrorismo yihadista y que incluso antes de tener ciertos enemigos fueron amigos y profesores. Por cierto, que Bin Laden es un terrorista de esos que va de alternativo y se viste de esa forma y se deja esa barba, pero no nos engaña, es un terrosista pijo.

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