“Si sólo es un juego”


Desde que tengo memoria, así que seguramente desde antes, he sido aficionado entusiasta a los juegos de mesa, sobre todo a aquellos que combinan unas reglas muy claras con la exclusión del azar y, de entre todos ellos, mis preferidos han sido los que implican un desafío entre dos rivales. Es decir, los juegos de competición intelectual.

Por eso nunca me han gustado mucho los juegos de cartas y dados que dependen casi por completo del azar, caso del parchís o de la mayoría de los juegos de naipes, ni aún los que combinan azar con una habilidad para el engaño con la que la Naturaleza al parecer no ha querido dotarme, caso del mus y del póker. En cambio he sido un entusiasta de juegos tales como las damas, las cuatro en raya, el Master Mind (aquel de las chinchetas de colores que en realidad es un reto individual consecutivo más que una competición entre dos) y, por supuesto, del juego intelectual por excelencia, tan perfecto que no ha cambiado apenas sus reglas en los últimos quinientos años: el ajedrez.

Digo arriba que “he sido”, en pasado, porque realmente hace mucho que no juego salvo muy ocasionalmente. Y no diré que tengo ni que haya tenido mucho nivel. Soy tan sólo lo que se llama un “aficionado de café”, aunque con el orgullo de haber enseñado a mi hermano pequeño, desde hace muchos años Maestro Internacional de ajedrez (no le enseñé todo lo que sabe, claro, sólo los rudimentos más rudimentarios y a partir de ahí siguió él solo).

El caso es que aunque ahora no juegue mucho ni al ajedrez ni a ninguna otra cosa, considero que los juegos han formado una parte muy importante de mi educación, como de la de la mayoría de la gente, y siempre me han parecido algo muy serio. De ahí que me cueste entender que haya gente a la que no le interesen, pero bueno, eso es admisible. Lo que no me ha parecido nunca admisible es que se hagan trampas. Y lo que siempre, desde que era muy niño, me ha parecido absolutamente inaceptable es que se justifiquen esas trampas con la socorrida frase “si sólo es un juego”.

Para mí alguien que dice eso es un profundo ignorante, como mínimo. Precisamente el valor educativo y de formación de la personalidad que tienen los juegos consiste en aprender a seguir unas reglas para conseguir un objetivo, sea algo tan sencillo como colocar cuatro fichas del mismo color en una misma línea o tan complejo como conseguir acorralar al rey del color contrario mientras tu contrincante trata de impedirlo y de hacerte lo mismo a tí. Para mí, que nunca he sido capaz ni de hacerme trampas al solitario, las reglas de los juegos son sagradas y los que las rompen, especialmente alegando que se trata “sólo de un juego”, son personas en las que no se puede confiar. Parafraseando a Ambrose Bierce, se empieza contando de más en el parchís y se acaba implicado en una trama de corrupción inmobiliaria. Aunque para que la cita fuera más apropiada habría que darle la vuelta: se comienza aceptando sobornos, prevaricando o blanqueando dinero y se termina haciendo trampas al solitario (a ser posible en la celda de una cárcel).

Y es que la política, como cualquier actividad humana reglada, tiene mucho de juego, tanto hacia fuera como hacia dentro. Hacia fuera porque hay que llegar a un público que habitualmente tiene la capacidad de concentración de un pez tropical y la de análisis político de una holoturia, haciendo frente a medios de comunicación que acostumbran a ser “la voz de su amo” por intermedio de la publicidad institucional, y con la oposición de los demás partidos, algunos de ellos muy arraigados en todos los niveles de la sociedad. Y hacia dentro porque un partido político no es una estructura monolítica, al contrario, suele ser muy dinámica, y las personas que participan en él pueden cambiar de responsabilidades con bastante rapidez. Y como lo normal es que haya mucha gente motivada, que se sienta capacitada para ocupar esas responsabilidades, es lógico y es sano que se habiliten normas para conseguirlo. Y, desde luego, lo más sano es que esas normas se den por escrito, aunque siempre quedará un margen más o menos amplio para las no escritas. Por ejemplo, en UPyD todos los cargos, tanto internos como externos, son elegidos por los afiliados en igualdad de oportunidades y siguiendo unos procedimientos concretos, tal y como vienen reflejados en los Estatutos. Lo que no quita que uno no pueda utilizar las redes sociales o las reuniones con los compañeros para promocionarse, demostrando su simpatía, carisma y, a ser posible, su capacidad de trabajo y la calidad del mismo.

Sobre la parte del juego orientada al exterior ya estamos viendo los menos expertos cómo funciona la cosa y la clase de jugadas de las que son capaces nuestros rivales, aceptables hasta cierto punto, hasta el punto en que se convierten en trampas. Aún nos falta mucho por ver y por aprender, en cualquier caso. En cambio sobre el juego interno, en estos poco más de tres años todos los que hemos estado más o menos atentos creo que ya hemos visto de todo lo que se puede ver. Casi se ha completado un ciclo completo con el Primer Congreso, la elección de todos los órganos nacionales, regionales y locales y la de los cabezas de lista para las próximas elecciones, y falta para completar el ciclo la formación del resto de las listas. Hemos visto pues las reglas del juego en acción. Y, claro está, hemos visto también a los que no han sabido o querido aceptar las reglas del juego, algunos de ellos no por falta de honestidad, más bien al contrario, a los que ni siquiera sabían si estaban jugando al ajedrez o al parchís y a los que sabían perfectamente en qué consistía el juego y han fingido jugarlo según las reglas mientras les ha ido bien, pero en cuanto les ha ido mal se las han saltado a la torera o directamente han intentado romper el tablero.

Y así, en este ajedrez que es UPyD, hemos podido ver a quien no se conformó con ser una robusta torre y quiso jugar en el papel del rey, al mismo nivel que la reina, como mínimo, y al no conseguirlo intentó llevarse por delante el tablero sin más éxito que arrastrar a algunos peones que habían confiado en él y a los que dejó tirados. Hemos conocido también a un alfil, considerado figura menor, que no era ni blanco ni negro, más bien era gris. O puede que fuera un caballo, igualmente gris e igualmente figura menor, acostumbrado a saltar de un sitio a otro. El caso es que quiso convertirse en una figura mayor y que, tras fracasar, se ha ido a jugar a otro tablero donde le han ofrecido el papel de reyezuelo de otras piezas de distintos orígenes, cada una de su padre y de su madre. Por suerte quizá para él, el ilustre creador de este deteriorado tablero no es consciente de en qué triste colección de desechos de tienta (*) lo han convertido. Y para rematar la colección de tramposos, hemos podido ver recientemente a unos peones, tres en concreto, que como jugaban cerca de las figuras pensaron serlo ellos también, y cuando se han chocado de bruces contra la realidad han reaccionado denunciando trampas y falsedades, esas que ellos conocen tan bien porque las han practicado con verdadera maestría. O eso creyeron ellos, pobres ingenuos que pensaron que esto “sólo era un juego”.

(*) By “Asiessiasiosparece”

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Política nacional, Reflexiones y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

16 respuestas a “Si sólo es un juego”

  1. Pingback: Tweets that mention “Si sólo es un juego” | Política (i)lógica: el blog de Alex Roa, candidato de UPyD a la alcaldía de Guadarrama -- Topsy.com

  2. Lúcida y lucida , reflexión. Me gusta el ajedrez, aunque lleve años sin jugar, y me gusta que los juegos tengan reglas y cuanto más claras mejor, es , por otra parte, la única forma de jugar.
    Todo el que juega, juega para ganar, ¿no? . Lo que no es normal, cuando juegas, es hacer trampas desde el inicio, ni querer cambiar las reglas a mitad del juego, ni intentar romper el tablero si pierdes… Pero tramposos los ha habido y los habrá siempre.

  3. Emilio si si el de Hoyo dijo:

    Creo que te falta un actor. ¿quien, o mejor aún, que nueve las piezas? Puede ser ¿la soberbia? ¿las ansias de dominar a otros? ¿el gusto por escucharse (mejor oirse)? ¿la necesidad de ayudar? ¿ la capacidad de análisis y proposición de acciones? ¿…? ¿el liderazgo jejeje?

  4. manuel ruiz dijo:

    Y mucho más que va a haber de que hablar: en la prensa de hoy anuncian una presentación generalizada, desembarco en toda regla, del CDS en la Sierra de Madrid: sólos, en coalición, con leche, de todo menos cortados.
    Y como Coordinador Comarcal …. ¡TACHAAAAAAAÁN! ¡Santiago Roldan, himself!
    (Está visto que es imposible hacer carrera política, así que voy a tramitar de inmediato mi afiliación simultanea en Falange, Frente Polisario, Liga Comunista Revolucionaria, Partido Antitaurino, Ecologistas en Bolas, y Partido de Fumadores: digo yo que algo caerá)

    • alexroa dijo:

      Me dejas de piedra. Nunca nos van a acabar de sorprender.

    • Jose dijo:

      Intuyo que ese personaje viene rebotado de algún lugar próximo al vuestro.

      Hablando de ajedrez, cómo echo de menos ese pedazo de cartulina blanca en la pared del mini-salón, esos golpes al reloj, esa tensión no disimulada, ese cuchillo escondido por si hiciere falta…; pero siempre cumpliendo estrictamente las reglas. Y luego dicen que el ajedrez es aburrido.

      • alexroa dijo:

        Eso de jugarse la mejor habitación al mejor de 24 partidas rápidas …. ¡Ah, qué tiempos!

      • alexroa dijo:

        Y este personaje citado con nombre y apellido era uno de los nuestros, uno de los que se presentó a unas elecciones primarias y perdió. De hecho sólo sacó dos votos, el suyo y otro más, frente a los dieciocho de su rival, me parece, el que salió de candidato a alcalde de Collado Villalba, Fernando Tellado. Lo curioso es que este personaje, de ideología cercana a lo que se conoce como extrema derecha (Roldán, no Tellado), haya sido fichado por el CDS, que ahora le hacen a todo sin el más mínimo escrúpulo. Habrá que ver qué consiguen el 22 de mayo, pero salvo que se presente finalmente Belén Esteban a las Elecciones Generales, que a lo de Telecinco los veo capaces de eso y de más, es la operación política más cutre que he visto en mi vida.

  5. Pingback: Lo que he compartido hoy | Navegando con Red

  6. Ri dijo:

    Creo que tienes bastante razón cuando dices que la política tiene mucho de juego. Sin em bargo, lejos de gustarme, es lo que más me repugna de ella. Por cierto, también me repelen los juegos de mesa desde siempre. Veo a Clegg como el paradigma del político transmutado en jugador. Un fiasco. ¿Seré un fanático? No sé. A mí me gusta UPyD por lo mal que se le dan los juegos malabares.

    • alexroa dijo:

      Al escribir eso de “hemos visto también a los que no han sabido o querido aceptar las reglas del juego, algunos de ellos no por falta de honestidad, más bien al contrario” te tenía en mente a tí y a algún otro y a alguna otra. E igualmente con lo de “que me cueste entender que haya gente a la que no le interesen [los juegos], pero bueno, eso es admisible“. Entre aquellos a los que sí nos gustan los juegos y aceptamos que la política lo es, nos encontramos quienes seguimos las reglas y quienes no lo hacen. Pero como ya te he dicho alguna vez, mientras sigamos ganando los primeros, es muy probable que yo siga dentro del proyecto UPyD, que al fin y al cabo sólo es una plasmación concreta de una idea mayor.

      • Ri dijo:

        Por mucho que me repela, creo que un buen político, uno al que valga la pena votar, ha de ser a la vez honesto y buen jugador. Y si eres de los que no valen…, a galeras a remar.

  7. Alicia dijo:

    Bueno, a mí la gente que hace trampa en los juegos me cae fatal. Pero son mucho
    peor aquellos que cuando vienen de visita a casa de uno y les invitas a jugar se
    saltan las normas y con toda la desfachatez del mundo dicen: “No, es que en mi
    casa se juega así” . Suelen ser esos tipos que cuando ya han conseguido todos los
    quesitos y llegan a la casilla central del Trivial dicen: ” No, es que en mi
    casa sólo hay que adivinar una pregunta para ganar,.” Qué casualidad que en las
    casas de los demás siempre se jugaba de forma más floja y más blanda que en la
    nuestra. Además . de dónde sacan esas normas?? En serio, es terrible. Yo he
    jugado al Intelec en casa de gente que cuando pones la palabra”ñu” no te dejan
    sumar diez puntos adicionales . Y encima preguntan :Y eso por qué ?? Pues porque
    va a ser , diez puntos más de la palabra ñu . En fín. Yo una vez estaba jugando
    al Trivial en mi casa con mi mejor amiga y con mi novio de entonces. Le tocaba
    responder a mi amiga a una pregunta de geografía cuya respuesta era Granada. Mi
    entonces novio empezó a tararear la música de la canción” Granada tierra
    ensangrentada en tarde de toros…” para ayudar a mi amiga con la respuesta. En
    ese momento sufrí un ataque de ira terrible y les eché a los dos de mi casa, no
    recuerdo muy bien, estaba realmente furiosa. Tenía la vista nublada, me palpitaban las sienes , sentía la ira cómo subía desde la boca del estómago hacía la garganta….Luego me reprochaban mi terrible
    arrebato , y me decían que estaba celosa. Y yo no estaba celosa en absoluto, es
    que habían fastidiado el juego con sus trampas. En cuanto a mi ataque de ira lo
    justifiqué diciendo la verdad ,que de pequeña fui expuesta a una radiación de
    rayos gamma y que desde entonces mi carácter habia empeorado un poco.
    Fíjate Alex, que yo no hacía trampa ni cuando jugaba contigo al Trivial , y eso
    que era un rollazo porque en una sola tirada conseguías todos los quesitos
    .

  8. Pingback: Lo que he compartido hoy | Navegando con Red

  9. Pingback: Articulo Indexado en la Blogosfera de Sysmaya

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s