La España del “Todo a 110”


Como todo el mundo recuerda perfectamente, no ha pasado ni una década, antes de ser “Todo a 1€” los bazares chinos eran propiedad de españoles y se llamaban “Todo a 100”. Ha transcurrido en efecto algo menos de una década desde que se instauró la moneda única europea, el 1 de enero de 2002, y los precios de las cosas pequeñas sufrieron una inflación del 66% en un pispás, de 100 pesetas a 1 euro, lo mismo un periódico que un café o un artículo del “Todo a 100”.

Y no sólo es eso lo que ha cambiado en esta primera década del siglo XXI, la que comenzó el 1 de enero de 2001 y acabó hace un par de meses y que aún no sé cuál será el nombre con el que la conoceremos. Eran aquellos todavía los tiempos del “España va bien” y “España es la octava potencia del mundo”, frases que gustaba de repetir Aznar, por entonces respaldado con mayoría absoluta en el Parlamento y gozando de un gran apoyo popular (y no me refiero sólo a su partido) , antes de perderlo estrepitosamente por su empeño en embarcarse en más que dudosas aventuras imperiales junto a sus grandes amigos Bush y Blair.

Eran tiempos para estar orgullosos, parecía. Que un país que apenas dos o tres décadas antes aparecía clasificado como “en vías de desarrollo” hubiera entrado en la moneda única europea, aprobando los difíciles exámenes del déficit, la inflación y la deuda, y que hubiera llegado a ser la octava potencia del mundo según su PIB parecía que nos podía enorgullecer a todos en general. El eterno problema del paro parecía por fin controlado, pues ese año de 2001 el número de parados bajó por vez primera de dos millones, menos del 10% del total. Y como al parecer éramos ricos, pues hala, a comprar de todo y a construir todo lo necesario y hasta lo innecesario: trenes de alta velocidad, autovías, viviendas en bloque, adosadas, pareadas o individuales, polideportivos, museos, universidades, más viviendas, centros de interpretación, escuelas de música y danza, aún más viviendas …

Una década después ya no nos gobierna el amigo de Bush y Blair sino el gurú de la Alianza de Civilizaciones tutelado por Merkel y Sarkozy. Ya no somos la octava potencia mundial, sino la duodécima, y bajando, más que nada porque otros nos están adelantando mientras nosotros nos hemos quedado estancados (quizás ahora se podría considerar que España es un país “en vías de subdesarrollo”). El paro ha vuelto por sus fueros, con cifras relativas del 20%, como en tiempos de González, y absolutas nunca vistas antes, cerca de 5 millones según la E.P.A. De toda esa enorme cantidad de viviendas edificadas, cientos de miles, casi un millón, están aún por vender, mientras la burbuja sigue deshinchándose lenta pero constantemente. Como se deshinchan los ingresos de los empresarios, los pensionistas y los asalariados.

Unas cosas suben y otras bajan, pero en ningún caso es para bien. Y para rematarlo, este Gobierno desnortado e intervencionista que parece estar pidiendo a gritos que acaben de una vez con su sufrimiento y de paso con el de sus gobernados, nos hace víctimas a todos los ciudadanos automovilistas de su última ocurrencia, una auténtica chorrada desde cualquier punto de vista que se mire, tanto que ni me voy a molestar en analizarlo porque a cualquiera se le pueden ocurrir montones de argumentos que invalidan su supuesta utilidad.

Aún nos queda un año de sufrir los disparates de este Gobierno que ya tiene abotargada nuestra capacidad de sorpresa. Un año que no dudo que estará repleto de nuevas ocurrencias, rectificaciones, discursos sin sentido, actuaciones con menos sentido aún, y conflictos y parálisis a causa de la anunciada pérdida de poder en las próximas elecciones autonómicas y municipales, dentro de menos de tres meses,  y a las luchas internas para hacerse con el control del partido que ahora nos gobierna (es un decir). Espero que no se haga demasiado largo y que la España del “todo a 110”, la de las ocurrencias y tonterías más grandes que hemos podido escuchar en mucho tiempo, sea más pronto que tarde un recuerdo de un mal momento felizmente superado.

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6 respuestas a La España del “Todo a 110”

  1. Ciclón dijo:

    Esto no es un mal momento “es una pesadilla”, un mal sueño, dado lo absurdo y lo mal, mal, mal, ¡MAL! que lo hacen Dios mío, esto ¡CLAMA AL CIELO! ¿por qué Dios mío, qué hemos hecho para merecer esto?

  2. David dijo:

    El artículo es bueno. Me pone a…….90.

  3. Alicia dijo:

    Es ridículo.Pero lo que a mí más me molesta es ese que dijo lo de frikis y anarcoides(por cierto, esta palabra no está en el diccionario) porque no venían a cuento esos calificativos. No me molestan los insultos en sí mismos, me molesta la no correspondencia de una acción con un calificativo. `Podrían haber dicho que los del PP por no aceptar esta ridícula propuesta de disminuir la velocidad son unos malandrines y unos abrazafarolas. Hubieran resultado igual de incongruentes.

  4. Jose dijo:

    Yo sigo echando en falta un ‘cobarde de la pradera’ en boca de algún lumbrera con cargo. Es mi debilidad. (El pecadooor lo descarto, pues podría ser acusado de pro-trentista o así)

  5. Alicia dijo:

    Jose,has entendido a la perfección lo que quise decir.

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