¡Que no, que la culpa no la tiene el Señor d’Hondt!


No falla. Como tras cada proceso electoral, oigo y leo por doquier lo malísima que es la Ley d’Hondt que distorsiona gravemente los resultados de las elecciones, perjudicando a los partidos pequeños en beneficio de otros, sobre todo de los nacionalistas, que están muy sobrerrepresentados en el Parlamento Nacional. Lo que a su vez es el origen de todos los males de nuestra Democracia y de lo mal que va España en general.

Pero, ¿qué hay de cierto en eso? Pues poco, poquísimo, prácticamente nada, en realidad. Lo de la mala fama de la Ley d´Hondt es un caso clarísimo de anumerismo galopante, pero también de aprovechamiento interesado de una supuesta verdad por parte de quien se beneficia de ella. ¿Y quién se beneficia de ella? Pues ahora lo vamos a ver.

En primer lugar la Ley d’Hondt no es una “Ley”, ni siquiera una “ley”. Es tan sólo un sistema o regla para el reparto de escaños o concejales de modo bastante proporcional a partir de los votos emitidos. Un sistema ideado por el jurista y matemático belga Victor d’Hondt en 1878 y que además de en España se usa en otros muchos países del mundo (ver la correspondiente entrada en Wikipedia para más información). No es el único sistema ideado para estas cosas, también están otros como el de Hare o el de Sainte-Lagüe que al aplicarlos producen resultados similares, aunque es cierto que el de d´Hondt es el menos proporcional de los sistemas proporcionales.

Lo que sí es una Ley es la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, la LOREG de 1985, que establece, además del empleo del sistema d’Hondt, que las circunscripciones electorales para las elecciones generales, tanto al Congreso de los Diputados como al Senado, se corresponden con las 50 provincias, más Ceuta y Melilla. En el caso del Congreso de los Diputados a las mencionadas ciudades autónomas les corresponde un escaño, y a cada una de las 50 provincias un mínimo de 2, repartiéndose el resto por población. De este modo en la provincia de Soria se eligen 2 diputados, en Teruel, Zamora, Ávila y otras varias, 3 diputados. En la mayoría de las provincias se eligen 5 diputados o menos, y sólo las muy pobladas disponen de más representación, con un máximo en Madrid, donde se eligen 35 diputados, un 10% del total, que es de 350 escaños, a pesar de que la población madrileña es un 14% del total de la española.

La LOREG también establece que el mínimo de votos necesario para entrar en el reparto es, para las elecciones al Congreso, del 3%, mientras que para las municipales y autonómicas el mínimo está en el 5%.

Ahora vamos a hacer unos sencillos números para ver cómo se repartirían los 50 escaños del Parlamento de un pequeño e imaginario país, llamémosle Hispanistán, en dos casos: 1) con circunscripción única y 2) dividido en 10 circunscripciones en cada una de las cuales se eligen 5 escaños, a partir del mismo número de votos para cada partido.

Imaginemos que en el pequeño Hispanistán viven 200.000 personas. De ellas tienen derecho al voto por ser mayores de 18 años o por no haberlo perdido por la razón que sea 3 de cada 4, que son 150.000. Supongamos que un 30% de los votantes no hace uso de su derecho, es decir, se abstiene. Eso son 45.000 abstenciones. La participación sería entonces del 70%, que son 105.000 votantes. 

Digamos que de esos 105.000 votos 5.000 son nulos, por lo que no cuentan como votos válidos. Los votos válidos serían entonces 100.000. La mitad del censo de Hispanistán o dos tercios de los ciudadanos con derecho al voto.

Supongamos ahora que esos 100.000 votos válidos se reparten de la siguiente forma:

Votos en blanco: 5000 (5% de los votos válidos). Recordemos que los votos en blanco son válidos pero que luego no entran en el reparto.

Partido “A”, llamémosle “Partido del Albatros”: 40.500 votos (40,5% de los votos válidos)

Partido “B”, llamémosle “Partido del Clavel”: 31.500 votos (31,5%)

Partido “C”, llamémosle “Tercer Partido”: 9.000 votos (9%)

Partido “D”. Este sólo tiene votos en una de las circunscripciones, en una pequeña porción de Hispanistán llamada “Diferencialandia“, donde además los otros partidos no tienen ningún voto: 9.000 votos (9%)

Partidos “E”, “F”, “G” … Entre todos suman el 5% que falta, pero ninguno de ellos llega al 3%, que son 3.000 votos, por lo que no entran en el reparto.

Descontando los votos en blanco (5%) y los de los partidos que no llegan al 3% (otro 5%) resulta que todos los escaños se van a adjudicar a los otros cuatro partidos, A, B, C y D, que suman el 90% de los votos válidos, o sea 90.000. Haciendo sencillas reglas de tres tenemos que la distribución de los 50 escaños de modo puramente proporcional sería:

Partido A o “del Albatros”: X= 50*(40.500/90.000) = 22,5 escaños

– Partido B o “del Clavel”:  X = 50*(31.500/90.000) = 17,5 escaños

– Partido C o “Tercer Partido”: 50*(9.000/90.000) = 5 escaños

– Partido D o “de Diferencialandia”: 50*(9.000/90.000) = 5 escaños

Como en el Parlamento de Hispanistán hay 50 escaños, la mayoría absoluta está en 26, por lo que el partido A podría conseguirla uniéndose bien al partido C o bien al partido D.

Ahora supongamos que aplicamos el sistema d’Hondt a los mismos resultados, con circunscripción única. En este caso ponemos en una tabla (ver abajo) el número de votos de cada partido en columnas y su división por 1, 2, 3, 4, 5 … en filas. Luego tomamos los valores más altos de estas divisiones hasta llegar a 50 escaños, que son los que hay que repartir.

Vemos que al partido A le han correspondido 23 escaños, al B 17, y al C y D 5 a cada uno. O sea, lo mismo que en el reparto proporcional puro con la pequeña diferencia de que el escaño en disputa entre A y B ha ido a parar a A. Y este es el efecto (y según algunos defecto) que tiene el sistema d’Hondt por sí mismo, que tiende a favorecer a los partidos más votados a la hora de la asignación de restos o escaños en disputa. Pero por lo demás, con circunscripción única el resultado es casi idéntico al proporcional puro, como hemos visto.

Ahora vamos con la verdadera distorsión. En vez de una circunscripción única tenemos 10, con la misma población, en cada una de las cuales se eligen 5 escaños. En una de ellas el “Partido de Diferencialandia” es absolutamente hegemónico, se lleva todos los votos. En las otras 9, son los otros tres partidos los que se los llevan todos, a partes proporcionales respecto de su total de votos, es decir, un noveno de sus votos en cada circunscripción.

El reparto en la circunscripción de “Diferencialandia” quedaría por lo tanto así:

Es decir, el partido D se lleva los 5 escaños y el resto ninguno, como es lógico ya que no tienen votos.

En cada una de las otras 9 circunscripciones el reparto sería del siguiente modo:

Es decir, que el partido A se lleva 3 escaños, el B se lleva 2 y el C o Tercer Partido … ninguno. Como esto es así en 9 circunscripciones, el partido A obtiene 9*3= 27 escaños, el B consigue 9*2= 18 escaños y el C logra 9*0=0 escaños.

El resultado final, en este segundo caso de las 10 circuncripciones es el siguiente:

– Partido A: 27 escaños. Mayoría absoluta y aún le sobra uno.

– Partido B: 18 escaños.

– Partido C: 0 escaños

– Partido D: 5 escaños

Bueno, ¿qué ha pasado aquí? ¿Dónde han ido a parar los 5 escaños que en el reparto proporcional puro o aplicando el sistema d’Hondt a una circunscripción única le tocaban al Tercer Partido? ¿A los nacionalistas del partido D? Ya se ve que no, que se han quedado como estaban, con 5 escaños. No, respecto de la circunscripción única han ido a parar 4 de ellos al partido A, que pasa de 23 a 27, obteniendo de paso la mayoría absoluta, y el otro al partido B, que también se ve beneficiado aunque no tanto, y le tocará seguir en la oposición.

Podríamos cambiar ligeramente el número de votos, bajando un poco al partido A, subiendo un poco al B y dejando iguales a C y D. O asignando los escaños por circunscripción de otra manera, por ejemplo 3 en una y 7 en otra. Y obtener un resultado tal que ni A ni B tuvieran la mayoría absoluta, C siguiera sin representación y D mantuviera sus 5 escaños. ¿Que harían A o B en este caso? Pues convertirse en rehenes voluntarios del partido D, que le daría a alguno de los dos el número de escaños necesarios para la mayoría absoluta.

En resumen:

– La Ley Electoral española favorece en gran medida a los dos grandes partidos nacionales (PP y PSOE) en detrimento de los partidos nacionales pequeños (IU, UPyD y otros), quedándose con los escaños que les corresponderían con un sistema proporcional puro.

– La misma Ley Electoral no favorece ni beneficia en sentido estricto a los partidos nacionalistas, que consiguen más o menos los mismos escaños que con un sistema proporcional puro. Es decir, en conjunto no están sobrerrepresentados, aunque cueste creerlo y aunque alguno de ellos en concreto sí lo esté a causa de presentarse en provincias poco pobladas. El beneficio que obtienen estos partidos es indirecto, pues cuando los partidos grandes no consiguen mayoría absoluta, a pesar de haberse quedado con un montón de escaños que no deberían tener, recurren al siempre interesado apoyo de estos partidos nacionalistas, normalmente CiU, el PNV y CC, que suelen estar en casi todas las salsas.

– El Señor Victor d’Hondt y su sistema no tienen la culpa de este despropósito más que en una ínfima parte, si acaso.  Así que ya está bien de meterse con él, por favor.

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28 respuestas a ¡Que no, que la culpa no la tiene el Señor d’Hondt!

  1. morgan dijo:

    Chapó, Alex

  2. David dijo:

    Cierto. De hecho CIU sale perjudicado en España (aunque poco comparado con IU o UPyD). PSOE y PP se reparten el chollo de las circunscripciones pequeñas.

    • alexroa dijo:

      Así es. En cambio el PNV sale beneficiado porque se presenta en dos circunscripciones pequeñas, Álava, con 4 escaños y Guipúzcoa, que tiene 6, además de en Vizcaya, donde se eligen 8, por lo que es de las medianas. Con los 303.000 votos que tuvo en 2008, el PNV debería tener 4 diputados, no los 6 que tiene. Y UPyD, que tuvo unos pocos votos más que el PNV también tendría que tener 4, en vez de 1.

  3. SAGAZ dijo:

    Muchas gracias Álex. He tenido que leerlo varias veces porque me ha costado digerirlo a la primera, jajaja… pero es muy clarificador y pedagógico.

  4. Ciclón dijo:

    Alex, magnífico, ¡cuánto aprendo de tí! voy a ditribuirlo por las ……………………..no sé cuántas galaxias (me da miedo decir delante tuyo, algún número interminable y que sea un ERROR, jajajaja, me puedes colgar de un árbol. Eres grande……..amigo

  5. Alejandro dijo:

    O sea, a ver si lo he entendido bien, la culpa de que nuestro sistema no sea representativo, que no lo es, no es por la ley d’Hont sino porque la circuscripción electoral es la provincia…

  6. Emilio si si el de Hoyo dijo:

    Lo voy a imprimir para estudiarlo.
    saludos.

  7. Alejandro dijo:

    O sea, a ver si me he enterado. La culpa de que nuestro sistema no sea representativo (que no lo es) no la tiene el tema del Hont este, sino que es porque la ciscunscripción electoral sea provincial en vez de única

    • alexroa dijo:

      Exacto, esa es la idea. Aunque representativo sí es. Dentro de los representativos están los mayoritarios (todo para el ganador) como es el británico, y los proporcionales, que lo son en mayor o menor grado. El español es poco proporcional porque está lejos de la proporcionalidad pura.

  8. Alejandro dijo:

    Bueno, pues técnicamente será representativo, pero a mi, un sistema que concede distinto número de escaños a partidos con el mismo número de votos no me parece que represente adecuadamente la voluntad de los ciudadanos.

    • alexroa dijo:

      Es representativo en sentido legal, el de la democracia representativa en el que los ciudadanos eligen a sus delegados o representantes, frente a la democracia directa o asamblearia en la que cada uno se representa a sí mismo.

  9. Delia dijo:

    Muy bueno, Alejandro. Besos,
    Delia

  10. foteo dijo:

    Magnífica entrada. Albatros y Clavel, je.

  11. Pingback: Copiota « Gudelio Olver

  12. El Caminante dijo:

    El tamaño de la circunscripción es lo que importa

    Los artículos 68 y 69 de la Constitución Española de 1978 establecen que la circunscripción electoral para elegir a los representantes en el Congreso y en el Senado es la provincia. Esta forma de asignar a los parlamentarios españoles, sobre la base de mayorías provinciales, reduce considerablemente el nivel de representación de las minorías cuyos votantes no se encuentran concentrados geográficamente (el caso de Izquierda Unida).

    El problema radica en que las provincias son circunscripciones demasiado pequeñas como para garantizar una adecuada proporcionalidad entre los votos recibidos y los representantes asignados a cada opción. Es inevitable que cuanto menos representantes corresponda elegir en una circunscripción, menos proporcional sea el reparto de los mismos. El caso extremo es la circunscripción que elige a un único representante (Ceuta y Melilla), en donde la lista más votada se lleva el 100% de los representantes, independientemente del número de votos.

    En España, debido a la gran concentración de población en determinadas provincias, el 50% de los representantes al Congreso son elegidos en circunscripciones donde se eligen 7 candidatos o menos, siendo las más frecuentes las de 3, 4 y 5 representantes (9 provincias de cada uno de los tres tamaños, que suman el 31% del total). Con estas dimensiones, lo habitual es que sean 2 o 3 las fuerzas políticas que obtengan parlamentarios en cada circunscripción, descartándose el resto de votos sin representante.

    De esta manera, es muy difícil que un partido minoritario se haga un hueco en los órganos de Gobierno. En nuestro actual sistema electoral, los únicos partidos que pueden acceder a la representación parlamentaria son aquellos con un respaldo mayoritario en el conjunto de la nación o aquellos que, siendo minoritarios, tienen a su electorado concentrado en provincias clave.

    En el caso de que la circunscripción electoral fuera única (el conjunto del Estado), bastarían 70.000 votos entre 26 millones (equivalentes al 78% de participación) para conseguir un representante en el Congreso. Sin embargo, al asignarse los representantes por provincias, hoy en día 70.000 votos desperdigados no valen nada.

  13. Oti dijo:

    ya comentamos ayer de esta tema y cuanto de leyenda urbana hay en las críticas sin mas a D´Hont. Habrá que seguir diciéndolo, y tu escribiendo que lo haces que da gusto leerte

  14. andres291 dijo:

    Tengo que discrepar sobre 2 cosas. Aunque la LOREG es un desarrollo de la Constitución y por lo tanto no puede contradecirla y todo lo que legisla se adecúa a la Constitución, no es la LOREG la culpable de que exista circunscripción provincial, es la propia Constitución, artículo 68.2, si no se reforma eso, no se puede eliminar de la LOREG la circuscripción provincial.

    Y también discrepo en que los nacionalistas no salgan beneficiados del sistema existente, según los números que has hecho en el ejemplo parece que no salen beneficiados, pero la realidad no es así, si comprobamos los números reales de 2008 UPyD (el partido al que perteneces, como ya sabemos) obtuvo 89 votos más que PNV y obviamente por la concentración de los votos de PNV y la dispersión de los de UPyD derivó en 1 escaño para UPyD y 6 para PNV, pero eso no quiere decir que a UPyD le hubieran correspondido 6 escaños en caso de haber sido un reparto proporcional. Ambos son un 1,2% del total de los votos, lo que al multiplicarlos por 3,5 se convierte en 4,2 escaños, esa es la cifra real que le correspondía a cada uno, por lo que UPyD se llevó 3 escaños de menos y PNV 2 de más. Y aunque es posible que al ser votado en 4 provincias, principalmente, PNV haya obtenido ese beneficio que se lleva el partido B en el ejemplo, lo veo bastante complicado.

    Pero el caso es que siendo un partido nacionalista que todos los escaños los consigue en 3 o 4 provincias (Euskadi+Navarra) sí que salió beneficiado por la desproporción del sistema que tenemos. Conseguir el 150% de los escaños que te correspondía creo que es una mejoría muy importante.

    • alexroa dijo:

      Efectivamente, la circunscripción provincial es algo que viene en la Constitución. Y como ahora se está rompiendo el tabú de que es intocable, sería un buen momento para cambiar eso también. En cuanto a lo que los partidos nacionalistas no están sobrerrepresentados, me refiero al conjunto de ellos, aunque en concreto el PNV sí lo esté. La suma de los votos de los partidos nacionalistas con representación en el Congreso actualmente es, en porcentaje, el 7,14% (CiU: 3,05%; PNV: 1,20%; ERC: 1,17%, BNG: 0,82%, CC: 0,65%; Na-Bai: 0,24%), por lo que les correspondería el 7,14% de 350 escaños, que son 24,98. Y tienen 24 (CiU: 10; PNV: 6; ERC: 3; BNG: 2; CC: 2; Na-Bai), por lo que no hay ninguna sobrerrepresentación en conjunto. Es más, hay un montón de partidos nacionalistas (CA, PA, CHA, PAR, NC-CCN, etc) que suman entre todos entre el 2% y el 3% de votos y que no tienen representación. Así que en realidad es al revés, los partidos nacionalistas, cuyos votos suman cerca del 10% del total, por lo que deberían tener unos 35 escaños, están infrarrepresentados, pues cuentan con 25 escaños. El caso del PNV es especial por ser un partido con mucha implantación en provincias con poca población, y por eso ponerlo como ejemplo para ilustrar la sobrerrepresentación de los partidos nacionalistas no es correcto.

      • andres291 dijo:

        Aún así algo innegable es que se benefician de los problemas de los partidos minoritarios para conseguir escaños a pesar de conseguir incluso más votos que el propio PNV. Aunque en términos absolutos la circunscripción única no les perjudicaría, sí que les perjudicaría el hecho de que los partidos minoritarios no nacionalistas entrasen con más escaños, esos que pierden por el voto disperso. Los mayoritarios tendrían más donde elegir sin tener que negociar con los nacionalistas.

  15. villuela dijo:

    Un par de cosas. En primer lugar el sistema d’Hondt es el más proporcional de todos (de hecho es el único que hace que cada escaño valga el mismo número de votos). Luego está el hecho que me sorprende de que nadie repare en que se usa el sistema Hare para repartir los escaños a las provincias. Por último, es verdad que los nacionalistas no están sobrerrepresentados. Lo cierto es que los nacionalistas VASCOS están sobrerrepresentados, y eso no se puede compensar subrepresentando a los andaluces.

    Si se me permite invito a los lectores a leer estas dos entradas de mi blog sobre sistemas electorales: http://trampaselectorales.blogspot.com.es/2011/09/sistema-dhondt.html http://trampaselectorales.blogspot.com.es/2012/02/eleccion-del-congreso-espanol_02.html

  16. villuela dijo:

    Por cierto, creo que en tu ejemplo de Hispanistan faltan 2000 votos válidos que no se sabe quien se los lleva.

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