Pero, ¿cuánto se tarda en sacar dinero de un cajero? (Tontadas de verano nº 3, 2ª serie)


Existen numerosos enigmas en el Universo, infinidad de misterios sin resolver, ignotos arcanos a los que ni los más grandes sabios han sabido dar respuesta.  Pero sin duda uno de los mayores es: ¿Qué demonios hace la gente en los cajeros automáticos para tardar 4 ó 5 minutos en sacar unos míseros billetes? ¿En qué se entretienen tanto si no hay tantos botones ni tantas posibilidades? ¿O sí las hay? ¿Es que todo el mundo sabe algo que yo ignoro?

Ya sé que el tiempo es subjetivo y que a uno siempre le parece que los demás tardan más que uno mismo, así que en varias ocasiones me he cronometrado y he comprobado que no necesito más de 45 ó 50 segundos para efectuar la sencilla operación de sacar dinero. Y eso porque quienes diseñan el software de los cajeros estiman que el público necesita entre 5 y 10 segundos para leer una frase de cinco palabras que se lee a golpe de vista, y porque muy habitualmente hay que elegir el idioma y escribir el número secreto dos veces, no sé por qué, que si no tardaría bastante menos. También se pueden pedir el saldo y los últimos movimientos, cosa que yo no hago nunca porque cobran comisión, pero aún así esto puede suponer otro medio minuto más por operación, como mucho, lo que nos llevaría a minuto y medio o dos minutos, máximo. Igualmente en muchos cajeros se pueden hacer ingresos, pagar recibos y algunas otras operaciones, pero que yo sepa la mayor parte de la gente sólo los usa como yo, para sacar unos cuantos euros y ya está.

Aún así, muchos se las apañan para tirarse 4 ó 5 minutos ellos solos, mirando y remirando sus movimientos, imagino que intentando saber de qué demonios es ese recibo de 47,35€ que les ha pasado el banco. Esto si van solos, que si entran en pareja … eso puede ser la debacle. Ahí les ves a través de los cristales debatiendo como si estuvieran en una película de cine mudo, cómo sacan una tarjeta tras otra, a ver si alguna tiene saldo, cómo rebuscan en el bolso o en la cartera el PIN correspondiente … Un día de éstos voy a filmar una de estas actuaciones y presentarla a un concurso de cortometrajes. O de largometrajes.

Vale que yo soy un impaciente y que en otros tiempos, cuando los cajeros daban primero el dinero y devolvían después la tarjeta, fueron varias las ocasiones en que me la dejé olvidada en el cajero, para gran disgusto mío. Y que en tiempos más recientes, ahora que lo más habitual es que devuelvan primero la tarjeta, también me ha ocurrido varias veces que me he dejado el dinero, para aún mayor disgusto mío pero alegría de otros. Y quien habla de los cajeros automáticos habla de cualquier otra cola, sea para sacar una entrada de cine, para efectuar algún trámite en alguna oficina o para pedir unas cañas en un bar. Y que soy de los que corroboran la imagen tópica del madrileño ejemplificada en el chiste: “¿Qué es una décima de segundo? El tiempo que tarda un madrileño en pitarte en un semáforo”, aunque me suelo aguantar las ganas de pitar. Vamos, que cuando vi la película “Un día de furia”, no es que me sintiera identificado con Michael Douglas, es que pensé que alguien había hecho un documental sobre mi vida.

Pero aún admitiendo que mi carácter no es precisamente apacible y que podría tomarme las cosas con más calma, creo que objetivamente hay en España una absoluta falta de respeto por el tiempo y por el sistema nervioso de los demás, y que no es algo que vaya a mejor según nos hacemos más civilizados como ha sido el caso del respeto a los sistemas respiratorios ajenos, donde el avance en los últimos diez o quince años ha sido espectacular, de permitirse fumar en prácticamente todas partes a lo que tenemos ahora.

Pero claro, este avance, que lo es sin ninguna duda, no se ha impuesto por sí sólo, ha habido que forzarlo con la introducción de severas leyes. Porque si de la buena voluntad de los fumadores hubiera dependido … Recuerdo que hace unos quince años, después de una boda, tuve la gentileza de acercar en mi coche a una chica a su casa, muy alejada de donde nos encontrábamos. Y como el camino era largo hizo ademán de sacar un cigarrillo, lo que enseguida intenté atajar diciendo que en mi coche no se fumaba. A lo que respondió, muy educadamente, que entendía mi postura pero que ella tenía derecho a fumar donde quisiera. Incluido MI COCHE. Así que abrí la ventanilla, a pesar del frío que hacía, y le pedí que ya que tenía esa imperiosa necesidad de fumar echara el humo hacia fuera. Le dio dos caladas al cigarrillo y lo tiró por la ventanilla. Para ella el frío fue un argumento más convincente que mis palabras.

Estos y otros argumentos igualmente desconsiderados, con actitudes a juego, se las hemos tenido que aguantar los que no fumamos a los que sí durante muchos años. Del mismo modo que los que no hacemos perder el tiempo a los demás, porque llegamos puntuales a las citas, no perdemos el tiempo en los cajeros ni en las colas de los cines y cedemos el paso a los que circulan más rápido que nosotros, sea en coche o a pie, tenemos que aguantar las actitudes de los que sí lo hacen y sus argumentos también a juego: “Total, si sólo he llegado diez minutos tarde” (más los diez “de cortesía”, claro, que habría que rebautizar como “de descortesía”), “es mi turno y tardo lo que quiero en decidirme”, “a mí no me adelantas nadie en carretera, menudo soy”, etc. O, lo peor de todo, algo que casi se podría calificar de terrorismo verbal: “Es mi turno de palabra así que me vais a escuchar hasta que acabe” (Esto, por supuesto, no se explicita casi nunca, pues se da por supuesto que lo descortés es interrumpir al que habla, aunque te esté soltando un peñazo insufrible, no que lo descortés sea soltar ese peñazo).

Y al igual que pasó con los fumadores, me da que los ladrones de tiempo, que eso es lo que son, no van a ceder por sí mismos. Quizá haya que legislar al respecto, reformar el Código Penal de modo que establezca penas proporcionales a los delitos de robo de tiempo ajeno. Por ejemplo, penas de diez minutos de prisión por cada minuto que se haga perder a otra persona. O bien recuperar algunas penas clásicas, desgraciadamente perdidas en nuestra moderna y desalmada cultura: el cepo, la picota, el azote, el potro … El garrote vil lo reservaríamos sólo para los que llegan más de media hora tarde, le echan la culpa al tráfico y resulta que han venido en metro. O para los camareros que pasan cuatro veces por delante de tí sin mirarte y encima se molestan cuándo les llamas la atención. O para los que en el metro no dejan salir antes de entrar. O … (complétese al gusto del lector).

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22 respuestas a Pero, ¿cuánto se tarda en sacar dinero de un cajero? (Tontadas de verano nº 3, 2ª serie)

  1. Jorge dijo:

    Lo que pasa que hay que estar mirando en que cuenta hay saldo, y ese es el motivo de que tardemos tanto en sacar.

  2. Bao dijo:

    Hay una cosa que si es cierta: cuanto mas avanzan las comunicaciones, el hardware y software y en general la tecnología, mas lento es un cajero automático en hacer la misma operación.
    Es verdad y lo tengo comprobado: un cajero automático de hace 15 años, sacando dinero, tardabas menos que en los cajeros de hoy en día. ¡¡ahora incluso la tarjeta te la pilla (la chupa hacia dentro) a cámara lenta!!!

    Una vez hace años quise actualizar la libreta en CajaMadrid (ahora Bankia). El cajero (humano) me dijo que lo debía hacerlo en el cajero (automático). Estuve casi 10 minutos de reloj ante las miradas de odio de los 5 o 6 que estaban esperando ya que hacia meses (años) que no actualizaba mi libreta. Esta operación realizada por el cajero humano, no habría llevado mas de 1 minuto ya que otras veces anteriormente había realizado lo mismo con mas o menos el mismo número de movimientos.

    Viendo tu historia sobre el cigarrillo que la chica lanza por la ventanilla, una pregunta: ¿es posible denunciar a un conductor que va delante de ti y lanza el cigarrillo por la ventanilla en pleno verano (o invierno, pero es mas hiriente en verano por los incendios)?

    Saludos.

    • alexroa dijo:

      Cierto, cierto. El software de los cajeros automáticos, que realmente no es más que una página web con enlaces, es una birria en general. Pero lo desesperante verdaderamente es lo que tarda en meter y en sacar la tarjeta, a cámara lenta como tú dices. Y con lo que flipo es con la red de cajeros 4B, que mantiene el mismo interfaz desde hace al menos 25 años, cuando tuve mi primera tarjeta, con esas letras verdes invisibles a poco que les de el sol. Son una auténtica reliquia ochentera.

      Lo del cigarrillo por la ventana sí que es denunciable, creo yo. Además ahora ponen multas gordas y quitan 4 puntos del carnet por esas cosas. Ya digo que en algunas cosas sí que evolucionamos. En otras, no tanto.

  3. alicia dijo:

    Los del cajero automatico son los mismos que cuando suben al autobús no llevan el billete en la mano y se tiran varios segundos buscandolo en el bolso. Tal vez llevaban en la parada más de media hora y en ese tiempo no se les ocurrió buscar antes el abono transporte para tenerlo ya en la mano cuando l legara su turno y no hacer que la vida de los demás fuera un poco más dificil. Propongo que hagan dos colas en los cajeros automáticos ; una para los lentos y otra para los normales. Y para el autobús tres colas, una para los que dejan para el último momento lo de buscar el abono. Otra para los que lo llevan en la mano y una tercera para los que no sólo llevamos el abono en la mano ya, si no que además hemos sacado el ticket y lo llevamos en la mano preparado para meterlo por su ranura. En fín. De los ladrones de tiempo ajeno podría hablar horas y horas. Espero una segunda parte de este articulo que se titule: Qué coño hace la gente en las colas de los supermercados????

  4. alexroa dijo:

    Me parece bien lo de hacer tres colas en el autobús, y que además el autobús arranque en cuanto hayan subido todos los de la primera cola. Lo de los supermercados es otro nivel superior, pero a mí lo que más me asombra es que alguien entre a comprar un par de artículos en el súper, porque se ahorra unos céntimos, y no le importe a cambio tragarse veinte minutos de cola.

  5. mararoa dijo:

    Eso, eso, y a los señores viejecitos que van despacio por la acera los empujamos a la carretera para que no molesten. Y a las personas que tarden en dar una respuesta o en tomar una decisión más que nosotros, porque son menos hábiles de pensamiento o palabra, los pasamos por el garrote vil. Y …. ¿qué hago si a mí me impacienta tu falta de paciencia? Hermanito, como diría Chiquito: “relajaterrr”

    • alexroa dijo:

      Yo no he hablado de los viejecitos en ningún momento, ni de gente con problemas de algún tipo. Hablo de gente normal, en plenitud física y mental (más o menos) que no tiene respeto por el tiempo de los demás. Y de esos los hay “a puñaos”.

  6. mararoa dijo:

    Desde el cariño, por supuesto.

  7. Jose dijo:

    Esa calle estrecha de un solo sentido, por la que circulas tranquilamente hasta que te topas con un vehículo parado en mitad de la misma y cuyo conductor está hablando o saludando a un peatón, y mientras lo hace mira de reojo hacia ti, sopesando el grado de irritabilidad que denota tu cara, ya que eres tan cívico que prefieres aguantar 15 segundos más, que se convertirán en 30, a tocar el claxon molestando a los cientos (sin exageración) de vecinos que tranquilamente están en sus casas.
    En cambio, en los cajeros nunca tuve esa sensación. Será porque los míos son sin cabina, y en plena vía la gente es más precavida y procura darse prisa para no atraer a los amigos de lo ajeno.
    Y de las cabinas de teléfonos, qué. Aquello sí que eran esperas. Lo bueno de los móviles es que ahora las pocas que quedan suelen estar desocupadas.

  8. Alicia dijo:

    Lo de las cabinas de teléfonos gracias a Dios dejó de existir porque todos vimos lo que le pasaba a Jose Luis López Vázquez por entrar en una y tardar. Ahora entiendo la moraleja de esa película. Y lo que sucede en los supermercados es que la gente no empieza a guardar los artículos en las bolsas hasta que no han pagado en lugar de aprovechar esos segundos preciosos en los que la cajera termina de pasar por la banda todos sus productos para ir guardando sus productos en las bolsas. Por qué???? Y respecto a algunas cajeras :Nadie les ha explicado que si devuelven el cambio dando los billetes en primer lugar y luego las monedas encima éstas últimas se resbalan y caen por las estratégicas rendijas que hay al lado de la banda de cobro???En fín

  9. alexroa dijo:

    Lo de las cabina era el horror supremo. Por suerte pasaron a la historia y creo que ni siquiera Luis Piedrahita les ha dedicado un monólogo (ahora estoy leyendo “¿Cada cuánto hay que lavar un pijama?”, ya te lo dejaré). Lo de las monedas que resbalan y se caen por las rendijas por supuesto que lo saben las cajeras. Es más, están especialmente entrenadas para ello, lo mismo que para retirar la mano cuando tú les estás dando las monedas, antes de que hayas terminado. Se podría dar el cambio en un platito o similar, como en los bares, pero eso tendría menos gracia.

    En fin, que diga lo que diga nuestra hermana Mara, los ejemplos son infinitos. Habría que escribir un tratado sobre la cuestión, así que si tienes tiempo, ya sabes…

    • Jose dijo:

      Por suerte, NO pasaron a la historia. Hay que ver algunos qué rápido se suben al carro de las vanguardias tecnológicas. Yo las sigo usando, que para eso tengo una clave (15 dígitos 15 que tengo memorizados; con ellos llené el disco duro) y puedo usarlas sin llevar dinero encima y sin tener que cargar con el móvil a todos los sitios.
      Sí es de agradecer que ya no sean cerradas, salvo una de mi barrio, pues entre Mercero y su propio diseño, eran un horror, como la de mi barrio.

      • alexroa dijo:

        Bueno, pasaron a MI historia, que hará diez años que no uso una, por lo menos. Y no es que yo sea un fan de las nuevas tecnologías, es que a las cabinas telefónicas les tenía mucha manía, sobre todo porque no devolvían el cambio. Echabas una moneda de 25 pesetas, gastabas 15, y los dos duros de vuelta te quedabas sin ellos. Bueno, eso era en los tiempos de López Vázquez, luego fue a peor.

  10. manuel ruiz dijo:

    Llego tarde pero llego. Es lo que tienen las vacaciones. Os habéis olvidado del mayor ladrón de tiempo que e mi juicio existe: ¡la Señora de la charcutería que pide poco a poco!. No sólo los productos, sino que en cada uno de ellos echa varias etapas. Aunque lleve diez minutos esperando y haya tenido tiempo más que suficiente para decidirse, invariablemente ….
    – ¿Qué le pongo Señora?
    – Me va a ponnéééééé…….. (diez segundos de silencio) … ¡jamón!
    – ¿De cual?
    – (más silencio) …. ¡de ese!
    – ¿Cuanto le pongo?
    – (silencio reflexivo de nuevo)….. como cuarto ¿sale bueno? que es para mi hijo
    – ¡ Muy bueno, Señora! ¿Alguna cosita más?
    – (y de nuevo, siempre, siempre) me va a ponéééé…. ¡chorizo!
    ……………..
    ¿Tan dificil es pedir <>?

  11. alexroa dijo:

    Cierto, esas señoras son lo más de lo más, unas auténticas profesionales del robo de tiempo ajeno. Yo creo que están subvencionadas, no sé si por el Estado o por el consorcio de comercios de ultramarinos, pues hacen que pases mucho más tiempo en el súper del que tenías previsto y, en consecuencia, eches muchas más cosas al carrito. A mí me ha pasado varias veces que he entrado a comprar un par de latas de cat chow para el gato y cuando he salido he tenido que pedir que me lleven la compra a casa, que en el Gigante lo hacen cuando supera los 100€.

  12. Alicia dijo:

    Las señoras esas que piden cuarto y mitad de embutido?

  13. manuel ruiz dijo:

    Sí, Alicia, son esas, pero no todas. Sólo hay que asustarse seriamente cuando inician su perorata con el inevitable “Me va a ponééééé……”. Es oirlo y me espero lo peor.

  14. Maruja dijo:

    Como está el patio con eso de las demoras, yo también tengo lo mío en el camino de la impaciencia. Pero en este barrio mío que hay (habemos) muchos mayores, lo que se lleva es el chiste fácil y la con v ersación barata, me refiero en las colas de las tiendas, y el preguntar por las familias y demás. Y la mala educación de los dependientes muchas veces. Esta mañana se quejaba una señora de que le habían subido el precio del agua 10 céntimos (sólo se quejaba) y el dependiente cuando se fue dijo: ” mal educada y vieja”, y me vino la respuesta por una vez y le dije: es una grosería llamar viejas a las personas. Que bonIta es la amabilidad y la buena educación y, si se puede, una sonrisa. No hace falta para eso ser siquiera simpático, que yo admito que no lo soy. Pero a mi con amabilidad me lo venden todo.

  15. No lo sabíais que hay juegos ocultos??? Yo normalmente para jugar me pongo los cascos en el hueco de los cascos que habilitan para ello. Suelen estar el GALAXIAN y el space invaders. Hay forma de ponerlos para jugar, sino cuando llegues y haya alguien tardando escucha los sonidos y sabrás a cual está jugando. Bip … Bip.. Bip

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