Profeta no es el que adivina el futuro sino el que desvela el presente


Así es, no me lo invento. Los profetas eran, en la Antigüedad, los portavoces de la Divinidad, los que revelaban a los hombres la palabra divina, y las profecías eran revelaciones, no necesariamente referidas a acontecimientos futuros. Revelaciones o profecías que no solían ser del gusto del pueblo, y menos aún de los gobernantes. Y si no, que le pregunten a Jeremías, a quien los reyes de Israel le hicieron toda clase de … jeremiadas por tener la ocurrencia de señalar la decadencia de su pueblo y de anunciar su conquista por Babilonia si no se reformaban. Ahí acertó, por cierto.

Como Jeremías, muchos otros profetas se metieron en cuestiones que podríamos calificar de “políticas”, por más que sus palabras (según ellos) estuvieran dictadas por la Divinidad, lo que podría ser una forma de protegerse, dentro de lo que cabe. En otras épocas los críticos sociales se han amparado en otros recursos para presentar sus críticas, por ejemplo hacerlas pasar por relatos de ficción, también para eludir represalias. Ahí tenemos el caso de Jonathan Swift y sus “Viajes de Gulliver”, corrosiva sátira social y política camuflada como novela de aventuras, por poner un ejemplo bien conocido.

Afortunadamente, en las sociedades democráticas avanzadas de hoy en día, no hace falta recurrir a subterfugios ni a autoridades superiores para hacer crítica política y social, es algo que puede hacer cualquiera. Y de hecho cualquiera lo hace. Otra cosa es que esa crítica se haga bien y que además tenga alguna repercusión.

Y eso fue, junto con el intento de superar la cainita división izquierda-derecha, lo que más me atrajo del nuevo partido UPyD desde los primeros días. Me pareció que los análisis que se hacían sobre las diversas cuestiones de la política nacional, contenidos en diversos documentos que luego se han reflejado en los programas electorales, eran sumamente certeros. Despojados de sectarismos y de ideas preconcebidas, esos análisis tenían para mí el “olor de lo verdadero”. Y no es que fueran ideas originadas por UPyD, es que UPyD se originó y cristalizó a partir de esas ideas, o al menos yo siempre lo he entendido así, sin despreciar en absoluto a las personas que han sido la cara y la voz del partido, con Rosa Díez a la cabeza.

Cuatro años después aquellos análisis y las propuestas de ellos derivadas han demostrado ser auténticamente proféticos, en el sentido de que se han revelado como ciertos, pero también en la acepción más popular, la de que parecía que se estaba adivinando el futuro. Y es que cuando conoces bien la realidad presente en vez de vivir en un mundo de fantasía, y no quiero señalar a ningún Presidente del Gobierno aún en ejercicio, es más probable que tu visión de los acontecimientos futuros sea la correcta.

Podría parecer que exagero, pero no hay más que echar un vistazo al programa con el que UPyD se presentó a las Elecciones Generales del 2008 para comprobar que no es así. Hay que hacer notar que las elecciones fueron el 9 de marzo de ese año, y que el programa se elaboró entre finales del 2007 e inicios del 2008. Es decir, cuando el monstruo de la Crisis apenas había asomado la patita y en España aún atábamos a los perros con longanizas.

Tomemos por ejemplo, en la página 7, y dentro del apartado sobre la reforma de la Constitución, la propuesta número 8:

– Estudiar la racionalización de la actual dispersión legislativa y ejecutiva que se vive entre las tres Administraciones públicas: Estatal, autonómica y municipal; generando ineficacia, desaprovechamiento de los siempre escasos recursos materiales, duplicidad de funciones, descoordinación y, en muchos casos, manifiestas desigualdades entre españoles.

O, mejor aún, en la página 27, dentro de apartado sobre el gasto público:

– Reducción del gasto corriente mediante la supresión de organismos innecesarios o redundantes, entre ellos los Ministerios de Vivienda y Cultura, en la Administración Central, y las Diputaciones Provinciales, en la Local, y de funciones superpuestas entre las diferentes Administraciones …

¿A alguien le suena todo esto? Pues debería, porque es el tema estrella de estos días, la racionalización de la Administración, eliminando organismos superfluos o duplicados. Ya hemos oído estos días a Rubalcaba proponiendo, precisamente, la eliminación de las Diputaciones Provinciales.

También hemos oído estos días hablar de la posible fusión de municipios pequeños, de menos de 1.000 habitantes, o quizás de menos de 5.000. Una propuesta que lleva haciendo UPyD desde hace tiempo y que iba incluida en el programa marco autonómico de las pasadas elecciones autonómicas y municipales. Y una propuesta a la que, de momento, se oponen los dos grandes partidos, PP y PSOE. Y es normal que se opongan, pues al fusionar los municipios el número de concejales y de otros cargos políticos disminuiría drásticamente, lo que dejaría sin sustento a muchos afiliados a ambos partidos, lo mismo que a otros muchos de partidos nacionalistas, colocados en ayuntamientos, diputaciones, cabildos, consells, así como en la infinidad de empresas públicas, patronatos y demás órganos dependientes de esas instituciones.

Pero, por mucho que se opongan, me da que no va a quedar más remedio que seguir el ejemplo de Grecia y el de Italia, que a su vez es el de la mayoría de los países del centro y norte de Europa: fusionar municipios, suprimir instituciones inútiles y eliminar cargos políticos a mansalva. Y no quedará más remedio si queremos que el BCE nos siga rescatando, así sea de modo disimulado. O al menos eso es lo que dicen personas que yo creo que están bien informadas.

Y como este ejemplo podría poner otros muchos sin salirme del programa electoral del 2008 de UPyD, y otros muchos más basándome en publicaciones posteriores, como el estudio que se hizo en el año 2009  sobre el coste del Estado autonómico, que cifraba el derroche de las autonomías en 26.000 millones de euros al año, una cantidad muy superior a la que se consiguió ahorrar con el “decretazo” del año pasado por el cual se recortaron los sueldos de los funcionarios y se congelaron las pensiones.

Ya sé que en UPyD no hemos inventado la rueda, que toda esta información y todas estas ideas estaban ahí, al alcance de quien quisiera oírlas o leerlas, reconocerlas como verdaderas y actuar en consecuencia. El mérito de las personas que formamos parte de UPyD, a mi entender, es precisamente haber sido capaces de ese reconocimiento previo, a lo que ayuda mucho el no tener orejeras ideológicas y sí una mente abierta, y de haber actuado en función de ellas, creando un partido político con el que hacerlo desde dentro de las instituciones.

Así que, ¿es UPyD un partido profético? Pues quizá sí, no en el sentido de que haya adivinado el futuro, sino en el de que ha sabido reconocer la realidad española tal y como es, y no como quisiéramos que fuera, y de hacérselo saber a los demás, que en ocasiones nos han tratado como a unos cenizos y a unos demagogos, además de unos “españolistas” (menudo insulto, je) que lo único que queremos es destruir el Estado autonómico y volver al centralismo.

Y hablando de profecías, vaticino que el debate energético, actualmente oculto por otras cuestiones más urgentes, va a ser muy importante en breve plazo. Y que habrá que hablar sobre energía nuclear, entre otras cosas…

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2 respuestas a Profeta no es el que adivina el futuro sino el que desvela el presente

  1. Pilar dijo:

    Qué bien escribes Alex. Gracias por tus posts

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