Cuidado con las reformas electorales, que las carga el diablo (4ª parte y final)


Para terminar con la cuestión que nos ocupa, el de la reforma de las Leyes Electorales, nos falta tratar la cuestión más importante desde el punto de vista de los números: el tamaño de las circunscripciones.

Sobre este último punto casi todo el mundo tiene una idea, más o menos imprecisa, acerca de su influencia a nivel nacional. Aunque la creencia más extendida es que la consecuencia de que el voto valga más en unas provincias que en otras (ver figura adjunta) es que los partidos nacionalistas están sobrerrepresentados, cosa que no es cierta en absoluto. Los únicos partidos con representación extra a nivel nacional, ya lo hemos visto anteriormente, son los dos grandes, PSOE y PP, que en muchas de las provincias de España son los únicos que obtienen algún escaño.

Pero no sólo en las elecciones nacionales al Congreso y al Senado se aplica la división en circunscripciones. También se hace en las autonómicas, del siguiente modo: en las comunidades autónomas pluriprovinciales la circunscripción es la provincia; en las insulares, la isla o conjunto de islas; en las uniprovinciales no insulares se dan dos casos: en Madrid, La Rioja y Navarra hay circunscripción única, mientras que en Asturias y Murcia hay división en tres y cinco circunscripciones respectivamente.

Teniendo en cuenta que en los parlamentos del Principado de Asturias y de la Región de Murcia hay tan sólo 45 diputados en cada uno, la división en circunscripciones, combinada con el umbral del 5% de aplicación en las autonómicas, tiene el efecto de expulsar a los partidos pequeños. Justamente eso es lo que le pasó a UPyD en Murcia en las últimas elecciones autonómicas, pues aunque su porcentaje de votos en conjunto fue del 4,5%, en la mayor de las circunscripciones obtuvo un 5,28%, lo que le hubiera permitido conseguir un escaño de los 20 que corresponden a esa división. Pero la Ley Electoral de la Región de Murcia establece que para obtener representación hay que tener más del 5% de votos en las cinco circunscripciones, con lo que UPyD se quedó fuera.

Como se ve, algunas leyes electorales autonómicas son verdaderamente retorcidas. Pero claro, es que están especialmente diseñadas para favorecer el bipartidismo casi perfecto, como el que hay en Murcia desde tiempos inmemoriales.

Y parece que hay quien está tomando buena nota. Como Esperanza Aguirre, siempre tan astuta, que tras las últimas elecciones lanzó la idea de dividir la Comunidad de Madrid en circunscripciones menores para las elecciones a la Asamblea. Eso sí, lo justificó diciendo que de ese modo habría una mayor cercanía entre los candidatos y los votantes, y añadió el caramelo de que las listas podrían ser desbloqueadas, es decir, que se podrían tachar nombres. Algo parecido le hemos oído decir a Rubalcaba, ese candidato en permanente búsqueda de tierra aún no chamuscada.

Los (supuestos) avances democráticos que implicaría la división en circuncripciones de pequeño tamaño tienen una contrapartida evidente, que no es otra que el de aproximar el sistema electoral a uno mayoritario y dejar fuera a los partidos pequeños, y que es la idea que cualquiera puede ver que está en el fondo de esas tramposas propuestas. Bastaría, por ejemplo, con dividir la Comunidad de Madrid en 12 ó 13 circunscripciones, en las que se eligiera a 10 diputados en cada una, para expulsar a UPyD de la Asamblea, o casi. Pues en esas circunstancias hay que alcanzar o superar el 10% para conseguir un escaño, algo que UPyD, por el momento y con alguna notable excepción, sólo consigue en municipios del oeste de la Comunidad, como Las Rozas, Majadahonda, Pozuelo, Villanueva de la Cañada, Villaviciosa de Odón y Brunete.

Volviendo con el Congreso de los Diputados, las propuestas al respecto de esta cuestión son básicamente dos: una, que no necesita de reforma constitucional, consistente en rebajar el mínimo de escaños por provincia de dos a uno. De este modo nos acercaríamos bastante a la igualdad de valor del voto independientemente de en donde se emitiera, pero no tendría apenas efecto en el reparto de escaños. La segunda, que implicaría reformar la Constitución, consistiría en tomar la comunidad autónoma como circunscripción, en vez de la provincia.  Con esto se avanzaría bastante en ambos sentidos, en el de la igualdad del valor de los votos y en el de la proporcionalidad. Aunque, en este último aspecto, no tanto como podría parecer. Veámoslo a continuación.

Lo primero que habría que hacer es repartir los 350 escaños entre las 17 comunidades más Ceuta y Melilla de modo proporcional, no como lo están ahora, que es altamente desproporcionado.

En la cuarta columna tenemos los escaños que actualmente se asignan a cada comunidad o ciudad autónoma, y en la sexta los que deberían tener en relación a su población. Como se puede constatar, los casos extremos de desproporción son, por una parte, Castilla y León, pues al tener 9 provincias poco pobladas, con un mínimo de 2 escaños cada una, elige a 32 diputados (9,14%), en vez de los 19 que le tocarían (5,44%); y por la otra, la Comunidad de Madrid, uniprovincial y muy poblada, a la que le corresponderían 48 (13,73%) y sólo elige a 35 (10,00%). En cuanto a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, que eligen un diputado cada una, realmente les correspondería uno entre las dos.

Veamos entonces cómo quedaría el Congreso si las circunscripciones fueran autonómicas, con el número de escaños ajustado a su población, con y sin umbrales mínimos que superar, y aplicando el sistema d’Hondt a cada una de ellas:

De nuevo en las columnas 4, 5 y 6 tenemos la distribución actual y la que se tendría con circunscripción única nacional según los dos métodos considerados. En la séptima columna aparece el reparto correspondiente a las circunscripciones autonómicas sin umbral mínimo. Observamos que los dos partidos mayores continuarían estando sobrerrepresentados, aunque no tanto como ahora. También CiU consigue representación extra, pasando de los 11 que le corresponden a 12 (y notemos que actualmente tiene 10, menos de los que le tocarían en el reparto proporcional). IU avanza mucho hacia la proporcionalidad, pues pasa de 2 a 9, pero aún se queda lejos de los 14 que debería tener. Y en cuanto a UPyD, sigue teniendo un único escaño, el que consiguió en Madrid, en vez de los 4 que le corresponden.

Así que la circunscripción autonómica supone un avance hacia la proporcionalidad, pero no muy grande. Digamos que se queda a medio camino. Eso, si no hay umbrales mínimos. Porque si se establece el 3% IU bajaría, pues perdería un escaño en Valencia a favor del PSOE, y CA (Coalición Andaluza) perdería su escaño, también a favor del PSOE. Y si se sube hasta el 5% perdería otros tres en Cataluña, que se los quedarían PSOE, CiU y ERC, mientras que UPyD perdería el suyo en beneficio del PP. Observemos que en este último caso los escaños nacionalistas sumarían 28, frente a los 24 que tienen actualmente.

O sea, que combinar circunscripciones autonómicas con umbrales mínimos tiene un efecto muy claro: favorece a los partidos mayores, aunque no tanto como el sistema actual, pero sobre todo beneficia a los partidos nacionalistas, en detrimento de los partidos nacionales pequeños. Esto es muy fácil de entender, pues el ámbito natural de un partido nacionalista es la comunidad autónoma (CiU y ERC tienen todos o casi todos sus votos en Cataluña, BNG en Galicia, etc.), y al hacer de ésta una circunscripción única se minimiza la pérdida de restos que implica el que haya varias de tamaño provincial. Eso, y que Cataluña actualmente está menos representada de lo que debería, aunque no tanto como Madrid, y al corregir eso aumentaría su número de escaños, tocando más a CiU y a ERC.

Y con esto concluyo, aunque podría añadir muchas más entregas a este serial, tantas como “ingeniosas” reformas de la Ley Electoral he leído en estos últimos años. Por ejemplo, la de aumentar a 400 el número de escaños, elegir la mitad en circunscripción única y el resto por distritos unipersonales, lo que llaman el “sistema alemán”, me parece. Y lo que me parece es que tampoco contribuiría a hacer la Ley Electoral más justa. Si es que eso lo que queremos conseguir, claro está.

Porque si es eso lo que de verdad queremos, para mí está muy claro cómo conseguirlo: 1) circunscripción nacional única, que tiene mucho sentido pues los diputados lo son nacionales, para representación territorial ya tenemos, al menos en teoría, el Senado (aunque mi opinión es que no sirve para nada y que habría que eliminarlo), y si los partidos quieren mantener un equilibrio regional en las listas eso es cosa suya; 2) sin umbral mínimo, o con un umbral muy bajo, digamos el 1%, equivalente a 3 diputados; y 3) aplicación de un sistema de reparto de restos que no favorezca a nadie en particular, ni a los mayores ni a los pequeños, ni a los nacionales ni a los nacionalistas. Y una vez más recalco que esta última es una cuestión de detalle en comparación con las dos verdaderamente importantes.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Política nacional, Sin categoría y etiquetada , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

12 respuestas a Cuidado con las reformas electorales, que las carga el diablo (4ª parte y final)

  1. ¡Te vas superando!
    Como tenemos “una” pendiente, aprovecharé para hacerte todas las preguntas que tengo en el tintero…¡Tiembla!
    Mil gracias.

  2. alexroa dijo:

    Cuando quieras. Gracias a tí por seguirme con interés, a pesar de los ladrillos que publico de vez en cuando.

  3. David dijo:

    Pregunta: En los datos de población de cada comunidad autónoma ¿Crees que habría que tener en cuenta el porcentaje de población inmigrante sin derecho a voto? Personalmente creo que todo el que resida aquí y pague sus impuestos debería tener derecho a voto, pero no es así, y quizás sea otro factor a tener en cuenta en tu fabuloso análisis.

    • alexroa dijo:

      Pues ese factor no lo he tenido en cuenta. Sólo he considerado los resultados de las elecciones de 2008 para hacer distintas variaciones sobre ellos. Esa y otras cuestiones, como la del voto de los emigrantes, tienen también mucho interés. Quizá me meta en ellas más adelante, una vez que las haya estudiado un poco.

  4. Pilar dijo:

    No quiero desvirtuar el debate, pero un emigrante es un emigrante y aunque pague sus impuestos y resida aquí no tiene ni porque estar involucrado ni, lo que para mi es más importante, sentirse atado al futuro del país. Para autonómicas y especialmente municipales, desde luego que si puede votar porque se dirimen aspectos mucho más operativos, del día a día, pero a nivel de política nacional ¿a un chino, un belga, un estadounidense o un francés le importa o puede entender mínimamente lo que significa que Bildu se haya presentado a las últimas elecciones autonómicas? ¿puede un japonés, un italiano, un canadiense o un ecuatoriano sentir preocupación por el lugar que ocupa España en el informe PISA, porque en ciertas CCAA resulte complicado escolarizar en español a los niños? Es decir, que si, que a todos nos importa mucho lo que ocurre en el mundo occidental y todo está interrelacionado, pero hay decisiones difíciles que se deben de tomar con visión a largo plazo y no creo que el emigrante se halle tan enraizado. Claro que hay emigrantes y emigrantes, pero el exigir el derecho a voto de los emigrantes me parece algo inadmisible. Y lo dice una hija de emigrantes, pero un poquito de por favor, si tú llegas a un país que te acoge te debes amoldar a él y no malearlo a tu antojo.

  5. manuel ruiz dijo:

    ¡Definitivamente enhorabuena, Alex! Esta serie ha sido sin duda lo más esclarecedor que jamás haya leido sobre el tema.

  6. Creo que esta vez te voy a tener que hacer alguna crítica constructiva xD

    1) En la última imagen te has equivocado atribuyéndole un escaño a UPyD ya que no consiguió el 5% de votos en ninguna CA en las elecciones generales de 2008, lo más que se quedó fue en un 3.8% en la CA de Madrid.

    2) Por tu penúltimo párrafo deduzco que no tienes ni idea de qué va el “sistema alemán”, así que aquí te dejo una entrada no muy larga que he escrito hace poco explicándolo 😉
    http://ahurtadot.blogspot.com/2011/08/el-sistema-electoral-aleman.html

    3)Otra distorsión del sistema no es solo que no se distribuyan los escaños de las provincias de manera proporcional a su población, sino que no se distribuya de manera proporcional a los que han votado, como se puede apreciar en que la sobrerrepresentación del PNV es sobre todo fruto de la baja participación en el País Vasco, por lo que el PNV se lleva los mismos escaños aunque solo votasen 6 personas y una cabra allí ¿No sería lo mejor repartir los escaños de cada provincia o CA después de las elecciones, en vez de antes, de manera proporcional a la población que ha votado efectivamente en cada provincia o CA y no en función de la población vote o no vote esta?

    En todo caso gran artículo 😉

    • alexroa dijo:

      Muchas gracias por la corrección. Tienes toda la razón, había mantenido el escaño de UPyD erróneamente, pues no llegó al 5% en Madrid, apenas superó el 3%. Lo perdería en favor del PP, ya lo he corregido, tanto en el cuadro como en el texto. En cuanto a lo del sistema alemán, lo miraré con detenimiento. Lo último que planteas tiene también su interés, aunque con circunscripción única se desvanecen esas perturbaciones.

      En cualquier caso, el tema es sumamente complejo, y en esta serie de posts mi intención era simplificarlo. Quizá en un futuro vuelva sobre él, profundizando en algunos aspectos.

  7. El tamaño de las provincias y la distribución del voto en ellas es la que crea la hiperrepresentación de los nacionalistas vascos: PNV pasa de 4 escaños a 6 (50% de sobrerrepresentación), Bildu de 5 a 7 (40%) y Ge-Bai de 0 a 1 (infinita sobrerrepresentación). a su lado la sobrerrepresentación del PP y del PSOE es anecdótica (5% el PP y 4,75% el PSOE)

    Con respecto a las reformas que no requieran tocar la constitución se podría, además de reducir el mínimo a 1 escaño por provincia, cambiar Hare (que sobrerrepresenta las provincias menos pobladas) por d’Hondt. Incluso se podría usar el sistema de los divisores 2,3,4… (los números naturales comenzando en 2) para repartir escaños a las provincias, de modo que finalmente es como haber repartido los escaños según D’hondt (sin el reparto previo de 1 diputado) y sumarle a posteriori un escaño a las provincias que se hayan quedado a 0, quitandoselo a las provincias que se hayan llevado los últimos escaños.

    Y puestos a reformar la constitución sería mejor quedarse con una sola circunscripción y sin umbral. Con eso ya tienes igualdad absoluta del valor de cada escaño. No hay que liarse más la cabeza.

  8. david martin dijo:

    si cambias las circuscisiones y el tipo de canje de lso votos por escaños . mas gente votaria alosm pequeños y seria todo diferente ante el actual donde se pierden votos .un parlamento una jusrisdicion y cada voto tiene que valer lo mismo . y sin minimos .que se ganen los votos .joder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s