¿Ingeniería social o ñapas sociales?


A mí, el sintagma “ingeniería social” me sugiere atrocidades tales como la propaganda nazi de Goebbels, la Revolución Cultural de la China de Mao o los Campos de la Muerte de la Camboya de Pol Pot y sus jemeres rojos. Orwellianas aberraciones de la Historia humana reciente. Dotadas de una cierta grandeza, eso sí, dentro de su absoluta monstruosidad.

Ya sé que no es ese el significado de “ingeniería social”, al menos no el único, y que esos ejemplos son tan sólo desviaciones extremas y a gran escala. Pero como concepto, incluso en su versión más suavizada, la de reforma de las costumbres por medio de las leyes y otros instrumentos en manos de las autoridades, me produce cierta incomodidad y rechazo. Incluso aunque a veces esté de acuerdo en la bondad de los resultados, como ha ocurrido con las leyes antitabaco de los últimos años, un caso bastante claro de lo que yo creo que es la ingeniería social.

En cuanto a la palabra “ñapa”, aunque no la incluyan los diccionarios o sí lo hagan pero con otro significado, creo que más o menos todo el mundo sabe que es un sinónimo de “chapuza”. Al menos todo el que viera en su momento la popular serie “Manos a la obra”, también conocida por los nombres de sus protagonistas, Manolo y Benito, esos Pepe Gotera y Otilio televisivos.

Y entre un extremo y otro, desde las grandes construcciones ingenieriles propias de los regímenes totalitarios hasta las chapuzas de andar por casa y para salir del paso, me parece que muchas de las ocurrencias de nuestros gobernantes y de los grupos de presión que los apoyan están más cerca de lo último.

Y me refiero sobre todo a los socialistas y a los nacionalistas, mucho más aficionados a esto de la ingeniería social que lo que se conoce como la derecha nacional. Lógico, pues estos últimos en principio pretenden mantener los valores, costumbres e ideas tradicionales, mientras que los primeros se proponen implantarnos unos nuevos y a su gusto, sea una lengua o una tradición que estaba a punto de extinguirse o que ha sido rescatada del baúl de la historia, una visión políticamente correcta del mundo que nos rodea que priorice el feminismo, el ecologismo y el respeto a la diversidad sexual, o un batiburrillo de todo lo anterior.

Podría extenderme ampliamente sobre el tema, y quizá lo haga en otra ocasión. Pero hoy sólo quiero mostrar el último ejemplo que he encontrado de una de estas “ñapas sociales” que son el pan nuestro de cada día, y que dice así:

El PSOE de Calatayud … ha propuesto eliminar, por peyorativa, la segunda acepción de “rural” del diccionario de la RAE, que lo define como “inculto, tosco, apegado a las cosas lugareñas”. Ver más información aquí.

¿Hay algo más típico de la mentalidad totalitaria que el querer cambiar el significado de las palabras? Eso, y pretender reescribir la Historia adaptándola a nuestros gustos actuales. Lo que me lleva al más acabado ejemplo de una de estas chapuzas del que haya tenido noticia. Y aunque ya le han sacado mucho partido Pérez Reverte y otros varios con la coña aquella de la madre de Boabdil diciéndole “no llores, pues no tienes motivos”, por lo que imagino que es sobradamente conocido, no puedo resistirme a mencionarlo.

Se trata de una guía de 71 páginas publicada por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía para propiciar «el conocimiento de la perspectiva ecofeminista» y buscar «nuevos patrones comunicativos», así como «potenciar el uso del lenguaje periodístico desde una perspectiva de género en la información sobre medioambiente». Estas son algunas de sus recomendaciones (según este artículo)

Así, la publicación propone evitar —sobre todo en los medios de comunicación— algunos términos muy extendidos que califica como sexistas. Así, «el actor» debe evitarse y ser sustituido por «la persona que actúa» o «quien actúa». «Los futbolistas» pasarían a ser «quienes juegan al fútbol», y «el interesado» se convertirá en «a quien interesa».

También hay otros términos para sustituir: expresiones como «el número de parados» es, según la Junta, lenguaje sexista y debe cambiarse por «el número de personas sin trabajo». «Los ciudadanos» deben convertirse en «la ciudadanía», y «el hombre» en «la humanidad». Tampoco debe utilizarse «los andaluces», ya que la forma no sexista es «el pueblo andaluz». También es sexista para la Junta de Andalucía decir «los niños», que propone cambiar por «la infancia», o «los trabajadores de medio ambiente», que «recomienda sustituir por «el personal de medio ambiente».

Otras de las recomendaciones que realiza el manual es cambiar «los ecologistas» por «los/as ecologistas». Otros ejemplos son más complejos, como la siguiente frase: «Los maestros les prohíben usar el móvil a los niños», que proponen cambiar por «el profesorado le prohíbe usar el móvil al alumnado».

Un último ejemplo de periodismo no sexista: «El señor Páez estuvo magnífico en su intervención y su acompañante la señora Martínez iba muy elegante». La Junta recomienda a los periodistas que redacten «el señor Páez estuvo magnífico en su intervención, la señora Martínez realizó unas aportaciones muy inteligentes durante el debate».

¿Orwelliano? Ya quisieran. De Manolo y Benito más bien.

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5 respuestas a ¿Ingeniería social o ñapas sociales?

  1. Jose dijo:

    Parece de chiste, pero como los chistosos son los que mandan, tenemos que tragar con ello. Esto está sucediendo hasta en la sanidad, según me ha contado un amigo médico; los informes o documentos que elaboran (los médicos) pasan por un control de sexismo . No me aclaró si llegan a ser amonestados en caso de que las personas inspectoras encuentren algún toque machista o si sólo lo corrigen . Y no creo que esto sea un caso aislado. Pienso en lo enoorme que es la Administración (sumadas todas), y en la cantidad de censores (hablando claro) que debe de haber a sueldo y me entran escalofríos. Todo por la ingeniería, por cambiar nuestro modo de pensar.

    • alexroa dijo:

      ¿Personas inspectoras? Creo que lo correcto es “personas que inspeccionan”. Va a haber que reprogramarte, me parece.

      • Jose dijo:

        Si al principio escribí ‘inspectoras’ a secas, porque le medio entendí que eran mujeres quienes se encargaban de la revisión, pero por no parecer incorrecto quise arreglarlo y acabé cometiendo una buena pifia.

  2. manuel ruiz dijo:

    Un dato curioso: en mis casi treinta años de vida profesional como abogado he asistido a la modificación hacia el “femenino” de todo tipo de profesiones relacionadas con la justicia: juezas, abogadas, médicas, fiscalas …. pero a los “asistentes sociales”, muy adscritos a los juzgados de familia y en su mayoría mujeres, jamás les he oido reivindicar su condición de “asistentas sociales”. ¿Mejor la disciminación de clase que la de sexo?

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