¡Cómo está la educación!


A Esperanza Aguirre algunos profesores le han devuelto corregida la carta que les envió para explicarles la bondad de los recortes que se dispone a hacer en educación. La Lideresa sufre, al parecer, de una querencia excesiva por el uso de las mayúsculas (escribe “Curso Académico” y “Profesores de Educación”) a la par que un déficit en el uso de las tildes (no se las coloca a los adverbios “más” y “así”). Por no mencionar su costumbre de machacar a sus adversarios mediante el desprestigio previo. En este caso dando a entender que trabajan poco porque sólo imparten 18 horas lectivas, aunque su jornada semanal sea de 37,5 horas, las mismas que cualquier otro funcionario. Lo mismo que hace con los bomberos, a los que también tiene echado el ojo, que como trabajan en turnos de 24 horas dice que “es un escándalo que trabajen un día de cada seis”.

Mientras tanto, en esa otra esquina de España llamada Cataluña, el mismísimo presidente de la Generalitat, Artur Mas (sin tilde) llama a la rebelión contra aquellos que quieren acabar con la cultura catalana. Yo no sé a quienes se refiere porque lo único que hay es una serie de sentencias de altos tribunales reclamando que se respete el bilingüismo en la educación pública en Cataluña.

Supongo que a Mas le funcionará, y bastante bien, la habitual estrategia victimista, por muy mentirosa e irracional que sea. Lo mismo que a Esperanza Aguirre le funciona su desparpajo, esa forma llana de decir las cosas que hace que mucha gente las tenga por verdaderas. Eso tan socorrido de “llamar al pan, pan y al vino, vino”.

Con gobernantes como ellos y otros muchos que no hace falta mencionar, mal futuro tiene la educación en España. Bueno, lo que tiene es un presente desolador. Al menos así me lo parece a mí, que aunque no tengo hijos he ejercido ocasionalmente como profesor de apoyo de secundaria y bachillerato y he podido ver en acción a las actuales generaciones. Y que he estudiado una segunda carrera recientemente, Historia del Arte, y he comprobado horrorizado el nivel con el que llega la mayoría de los alumnos a la universidad, que no es capaz ni de escribir correctamente un pequeño texto. Y me refiero a redactar, no a las faltas de ortografía que, por muy llamativas que sean, no dejan de ser algo secundario, subsanable con el corrector ortográfico del procesador de textos. Y eso, en una carrera de letras.

Acabamos de ver cómo los dos partidos grandes son capaces de ponerse de acuerdo en pocos días para controlar el déficit y la deuda públicos por medio de una reforma de la Constitución, aunque haya habido una imposición exterior. Algo que ha dejado por completo descolocados a los nacionalistas, acostumbrados a sacar tajada en todas las ocasiones y que en ésta no han podido colar ni una pequeña enmienda, en parte debido a la sorprendente maniobra de Gaspar Llamazares.

No digo que PP y PSOE se hayan lucido con la reforma constitucional, chapucera, apresurada y poco respetuosa con el funcionamiento del Parlamento, pero el caso es que han demostrado que no era imposible que se pusieran de acuerdo en algo. Y una vez superado el tabú, sería el momento de acometer las grandes reformas que nos hacen falta. Porque lo de controlar el déficit y la deuda está bien, pero sólo es una condición previa para conseguir otras cosas. O con un símil que leí hace unos días y que me parece muy adecuado, está bien ponerse a dieta y perder kilos (véase la “dieta Cospedal”, para perder hasta un 20%), pero para ponerse en forma es necesario hacer mucho ejercicio.

Y lo primero, primerísimo de todo, que lo está pidiendo a gritos, tendría que ser un Pacto de Estado por la Educación (todo con mayúsculas, intencionadamente). Nos hace falta una educación nacional, lo que implica la devolución de las competencias al Estado central, algo que viene reclamando UPyD desde su fundación, y que además no dependa del gobierno de turno, que se termine de una vez esa proliferación de leyes educativas con las que nos han obsequiado PP y PSOE durante las últimas décadas. Que se tomen el tiempo que haga falta y que procuren incluir al mayor número de fuerzas políticas posible, al menos a las nacionales, PP, PSOE, UPyD e IU. Pero, por favor, que se pongan con ello en cuanto tengamos nuevo gobierno, que sin duda presidirá Mariano Rajoy, con o sin mayoría absoluta.

La única desventaja que yo le veo a una mejora importante de la educación es que nos privaría de algunos buenos momentos. Como los que produce la lectura de esta versión en Power Point de dos documentos que llevan bastante tiempo circulando por la red. A mí se me han salido las lágrimas de la risa.

(Pinchar para abrir el PP)

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8 respuestas a ¡Cómo está la educación!

  1. Maruja dijo:

    Hoy he escuchado al Presidente de Valencia hablando de recortes precisamente. Cuando la locutora le preguntaba qué recortes el hombre se hacía un lío. Él decía que en Valencia no habia habido problemas con las cuentas, cuando parece ser que es uno de los lugares donde más déficit ha habido. Claro, decía él, pero es que de los amigos no se habla.

  2. Alejandro dijo:

    Pues mira lo que opinan mis “amigos” de un blog ultraliberal sobre el tema.
    http://archipielagoduda.blogspot.com/2011/09/golpe-la-inteligencia.html
    Al parecer (o eso he creido entender yo) la educación no es sino uno más entre los demás costes del Estado.

    ¿Quién ha dicho que la educación es importante? ¡Bah, son rumores!

  3. Jose Pantoja dijo:

    Paulo Freire un pedagogo brasileño muy comprométido decía algo así como que ” la educación era la palanca por la que se podría transformar el mundo y que esa era la razón por la que no llegaría a serlo”.
    Mientras que la educación sea un tema electoralista, mientras sea un arma arrojadiza entre distintas facciones, mientras coexistan las diferencias-discriminaciones provocadas por la existencia de la enseñanza privada concertada que no es otra cosa que negocio económico o sectario, mientras que el profesorado no comprenda que la educación es algo más que un trabajo funcionarial y que la sociedad les necesita también fuera de las aulas, mientras que los padres no se impliquen fuera pero también dentro de los institutos y colegios, …
    La educación es tan importante y está tan mal … Y si olvidáramos la burocracia que la anega. Y si sólo existiera una legislación educativa mínima común que garantizara los derechos de las personas, de los niños. Y si todo el personal docente volviera a los centros a dar clase. Y que el profesorado con los padres y los alumnos ultimaran su proyecto educativo. Que en cada centro el personal fuera permante, con posibilidad de traslado por ambas partes, pero que se impidiera la movilidad actual. Que todos los recursos económicos llegaran a los centros y no que se perdieran en esa burocracia infame e inncesaria ….

  4. Alicia dijo:

    Pero claro, nosotros sólo vemos las respuestas disparatadas a estas preguntas de examen, pero habría que ver qué y cómo había explicado el profesor. que había cada uno …. En mis colegios parecía que el director de personal encargado de contratar a los profesores era Javier Cárdenas,porque a cada cual más friki.

    • alexroa dijo:

      Sí, pero no me negarás que lo de Aníbal, el general cartilaginoso, no tiene lo suyo. Y lo de hallar la x es buenísimo. Aunque ahora que lo pienso, a lo mejor lo dices porque alguna de las respuestas es la que diste tú en algún examen. ¿La del arte griego tal vez?

  5. Alicia dijo:

    ES muy posible que yo tenga respuestas de exámenes de este estilo. Yo recuerdo una vez que me preguntaron qué era la centrifugación. y contesté: “Centri= centro. Fuga=que se va. Consiste en dar vueltas a mucha velocidad, como por ejemplo las lavadoras.” Lo más inquietante de todo no es que en ese examen sacara un tres, lo peor es que había una anotación del profesor al lado de la nota que decía: “Has mejorado mucho, sigue así”.
    A partir de ahí me apunté a un cursillo de CCC de “Cultura general para lemures”

  6. Pepilla dijo:

    Estas cosas tan graciosas y que en el fondo ponen de mala leche, posiblemente carezcan de rigor y de verdad. Quiero decir que no se explica cuántos y quienes son los alumnos que contestan tan “graciosamente” y si el profesor que hace las anotaciones en rojo, estaba ante el examen de un alumno desconocido para él, al que había que evaluar no por esas respuestas sino por otras muy distintas, porque en una escuela inclusiva, que educa además de instruir, hay “alunmos” que son todos los que tienen edad de escolarización obligatoria, tengan las características personales que tengan. Benditos profesionales de la educación esos que, sobre todo en la escuela pública, consiguen que los alumnos que “pueden”, lleguen a la enseñanza superior mejor preparados que nunca, y, a los que no llegan a determinados niveles, les acompañan en su propio ritmo de aprendizaje y les permiten una oportunidad de socialización que sólo en el contexto escolar se puede producir. Claro que, si añoramos una escuela de élites para unos pocos y que el resto de la población se quede al margen, cualquier ejemplo sacado de contexto que sirva para desprestigiar y acomplejar al profesorado viene de perlas!.Por favor el sistema educativo es algo más serio y más complejo, no necesita incendiarios, sino gente implicada que en lugar de escandalizarse se haga muchas preguntas y se autoexija respuestas “verdaderas”.

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