¿De verdad que los españoles pasan de los políticos?


Imagen tomada de “http://noenportland.blogspot.com/
2009/02/politica-vudu.html”

Por más que algunos, muchos o casi todos lo afirmen con insistencia y aparentemente con total convencimiento, no me parece a mí que sea cierto que los españoles pasan de los políticos y de la política. Es más, me parece que es justamente al revés, que sigue siendo un tema que apasiona a la gran mayoría de la población. Cuestión aparte es que esa pasión sea del tipo de las pasiones insanas.

Y es que, por más que lo vea y lo oiga una y mil veces, nunca deja de sorprenderme el desprecio, la furia y hasta el odio que personas aparentemente civilizadas en todos los demás aspectos, dirigen hacia la clase política, considerada individual o colectivamente. Parecería que a algunos la sola mención del nombre de algún político, de algún partido en concreto o de la política en general, les activara el interruptor que los transforma de un pacífico Doctor Jeckill en un salvaje Mister Hyde.

A veces ni siquiera hace falta eso, basta con mencionar ciertos temas tabúes para que algunas personas monten en cólera. Muy habitualmente pasa con las lenguas cooficiales o con determinados hechos históricos (el 11-M, muy significadamente), pero también con ciertas costumbres y tradiciones, o con ciertos gremios (nunca deja de sorprenderme la inquina que sienten algunos hacia el de los cineastas, a los que descalifican en bloque como “los de la zeja”). Y hasta con determinados hechos científicos, verbigracia el cambio climático, según algunos poco menos que un cuento chino de los “progres”.

Vamos que, pasar, lo que se dice pasar de la política y de los políticos, para nada. No hay más que ver el espacio que se les dedica en los medios, sobre todo en los diarios escritos, donde siguen siendo el tema estrella. Pero creo que el español medio debería hacerse mirar muy seriamente la relación que tiene con la política y con los políticos, porque como digo más arriba, me parece que es una relación del todo insana.

Pues no me parece nada sano que al mismo tiempo que se insulta a los políticos, se les hacen críticas despiadadas y valoraciones totalmente faltas de objetividad, y se les acusa de cualquier maldad imaginable (trepas, incompetentes, corruptos, ladrones, mentirosos … ), se les esté pidiendo que resuelvan todos nuestros problemas. Pero no así en general, sino de modo concreto: que nos consigan un trabajo, que nos regalen un piso, que nos den esto y lo otro …

Da igual si las críticas tienen una base sólida, y si son ciertas en mayor o menor medida. A mí, no sólo ahora que me dedico a la política, ya lo pensaba antes, me parece que son irracionales y desproporcionadas. Pero como encima están socialmente bien vistas, la gente no se corta ni un pelo y se suelta con toda la alegría del mundo a insultar a los políticos con un entusiasmo que no tiene comparación con el que se dedica a los demás gremios (salvo con el de los controladores, en su momento). Incluso ahora que me dedico a la política más o menos profesionalmente, pues cobro por mi actividad como concejal, hay gente de mi entorno que sigue sin cortarse ni un poco a la hora de decir barbaridades sobre los políticos. Aunque debo decir que son cada vez menos, pues ya van asumiendo que yo también soy “uno de ellos” y, al menos en mi presencia, se moderan un poco.

Y sí, es cierto que las críticas son en gran parte merecidas, que la clase política española, dejando los casos de corrupción aparte, ha demostrado estos años su incompetencia. Pero, sobre todo, lo que ha demostrado es que no tiene las ideas claras y que se guía sobre todo por la demoscopia, por aquello que se supone que quieren los votantes. Y hasta parece que algunos sufran una especie de síndrome de Estocolmo, pues se dedican a hacer la pelota a aquellos que les desprecian e insultan abiertamente, lo que sea con tal de ganar su voto, o al menos de no perderlo.

Resumiendo, esto es un camino de dos direcciones: los políticos tienen que hacer bien su trabajo, pero los ciudadanos tienen que ser también conscientes de sus responsabilidades. Y si no quieren participar de modo activo, que no todo el mundo se lo puede permitir, al menos tienen que procurar informarse un poco mejor antes de criticar, protestar y exigir. Y si de verdad no les gusta lo que hacen los partidos políticos “de siempre”, que dejen de votarles. Porque, ¿cómo se entiende que se ponga a bajar de un burro al PP y al PSOE y luego, elección tras elección, sigan consiguiendo 20 millones de votos entre los dos?

Así que lo dicho: los políticos tienen que ser responsables, coherentes y honestos, pero los ciudadanos también tienen que serlo. Al fin y al cabo un político tan sólo es un ciudadano que ha dado un paso adelante. Y cualquier ciudadano puede ser un político, y lo es en mayor o menor grado, siempre y cuando se implique en la vida pública.

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8 respuestas a ¿De verdad que los españoles pasan de los políticos?

  1. Pilar dijo:

    Así somos los españoles, un poco hooligans, apasasionados, vehementes, creyentes de que estamos en poder de la Verdad Absoluta… Es bueno y a veces malo… Respecto a los políticos ¿qué quieres que te diga? Yo no les pido piso, ni trabajo, ni guarderías públicas, ni nada de nada… lo que si les pido es que me den seguridad para trabajar y vivir en paz y vaya por Dios que no lo están consiguiendo. Bueno, a mi personalmente no me vas a convencer (excepto si UPyD lo empieza a hacer bien); los políticos sólo quieren su poltrona, que viste mucho y además suele estar acompañada de “sueldos gratificantes” ¿Cómo no se puede estar “indignado” contra estos políticos que sólo se ponen de acuerdo para lo que se ponen de acuerdo y a los demás QUE SOMOS SUS JEFES que nos den por saco?

    • alexroa dijo:

      Bueno, yo creo que UPyD ya lo está haciendo bien desde hace años, así que imagino que algo sí que te convenceremos. En cuanto a lo de la poltrona, pues no sé decirte. Seguro que para muchos es importante, pero también estoy convencido de que para otros muchos lo importante es el servicio a los ciudadanos. Otra cosa es que luego esto se haga mejor o peor. Yo, desde luego, tengo muy poco interés en conseguir una poltrona de esas.

  2. foteo dijo:

    Me alegra el proceso de autoconversión que se aprecia en el post, que pasa del “creo que el español medio debería hacerse mirar muy seriamente la relación que tiene con la política y con los políticos” al más razonable “sí, es cierto que las críticas son en gran parte merecidas, que la clase política española, dejando los casos de corrupción aparte, ha demostrado estos años su incompetencia”. Por otro lado pensábamos que asuntos como el de las lenguas cooficiales (seguramente la prohibición de educar en castellano en Cataluña) o el 11-M (quizá la ocultación flagrante de pruebas en el mayor atentado terrorista de la historia de España) interesaban a un partido regeneracionista como UPyD. Dicho sea con el máximo respeto y mejor espíritu de agitación. Como cualquier meteorólogo dedicado a la política sabe, “piove, porco governo”.

    • alexroa dijo:

      Claro que el asunto de las lenguas cooficiales interesa a UPyD, y mucho. Desde el principio hemos abogado por el respeto al derecho de los ciudadanos a ser educados y a ser atendidos por la administación en la lengua que prefieran, asumiendo que son los ciudadanos los que tienen derechos no las lenguas (ver el Manifiesto por la lengua común, redactado por Savater y apoyado por UPyD, que estuvo recogiendo firmas) en el año 2008). Frente a esta, que a mí me parece que es la postura razonable, se opone las de los furibundos defensores de la inmersión lingüística, que pisotean los derechos de los ciudadanos en nombre de “los derechos del pueblo catalán” o de “la lengua catalana” (o gallega, o vasca o valenciana), y también la de quienes creen, de modo igualmente furibundo, que habría que erradicar las lenguas cooficiales. En cuanto a mi postura personal sobre el 11-M, la dejé por escrito en “El 11-M, es gran tabú“, por si le interesa.

  3. Delia dijo:

    pérfecto, el último párrafo!

  4. Jose dijo:

    Procuro no caer en las generalizaciones, aunque a veces sea difícil no sustraerse a lo fácil que resulta dejarse llevar por la superficialidad.
    Pero cuando, en concreto, intento analizar el asunto de las cajas de ahorro se me caen los palos del sombrajo. Me resulta in-cre-í-ble que los partidos políticos desconocieran los tejemanejes de sus administradores, puesto que precisamente son los representantes de dichos partidos quienes las gobiernan. Cómo es posible que ningún mandamás (o sea, quien más manda) autonómico haya dado un puñetazo a tiempo sobre la mesa sabiendo lo que ocurría.
    Hay algo que no me cuadra. Pero como reconozco no saber casi nada del asunto, no llego más allá.
    Sólo quedo muy muy mosqueado.

    • alexroa dijo:

      Y es para mosquearse, sí. De todos modos yo soy un firme creyente en el dicho: “No intentes explicar por medio de la maldad lo que se puede explicar por la estupidez”.

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