La religión de la Izquierda


Vagando por la Web me he topado con este artículo de Óscar Colomina, músico español que vive en Londres, muy interesado por los temas políticos, según él mismo nos cuenta. Su lectura me ha resultado amena y bastante interesante, aunque discrepo en gran medida de su tesis.

Para el autor del artículo, la diferencia entre la derecha y la izquierda es que, para los primeros, la política y la religión vienen a ser lo mismo, por lo que “solamente podemos entender estas victorias conservadoras si entendemos esos votos como la expresión de un fervor político-religioso que no admite ninguna crítica interna, sino que se articula de manera similar a los fundamentalismos religiosos en tanto en cuanto sus votantes actúan políticamente por fe, independientemente de que ésta esté o no sustentada por raciocinio o por los hechos“, mientras que para la izquierda la política actúa como una moda y en consecuencia “para un sector numeroso del progresismo, y aunque no se lo confiesen a sí mismos, la política ya está completamente disociada de la sociedad y ellos ya han renunciado a sentirse responsables de lo social; únicamente les preocupa su propio ámbito identitario y la estética de la opción política con la que se alinean. Se sirven ya de la Política como Moda“.

Bueno, yo no sé cómo serán las cosas en Inglaterra, en Estados Unidos, en Francia o en cualquier otro país occidental en donde sea aplicable la distinción derecha-izquierda en el ámbito político, con sus muchas limitaciones de las que hemos hablado por aquí en alguna que otra ocasión. Poco cosmopolita como soy, tan sólo conozco la realidad española, así que no pretendo generalizar cuando digo que creo que, al menos en España, las cosas son casi al revés de lo dicho más arriba.

Y, si bien es cierto que la mayoría o, al menos, gran parte de quienes se definen o son definidos como “de derechas” en España, votantes del PP, CiU y PNV sobre todo, son creyentes, más concretamente católicos, no me parece que muestren habitualmente una confusión entre los ámbitos religioso y político. Más aún, la impresión que me da es que distinguen claramente entre uno y otro e intentan no mezclarlos. De ahí que su visión de la actividad política sea más utilitarista que trascendente. Insisto en que hablo del aquí y del ahora, no de la España nacionalcatólica del franquismo o de los Estados Unidos del “In God we trust”.

En cambio, entre quienes sí aprecio esa confusión entre lo mundano y lo trascendente es entre buena parte de los que se definen a sí mismos como “de izquierdas”. Quizá sea porque como decía Gilbert Keith Chesterton “cuando se deja de creer en Dios se acaba creyendo en cualquier cosa“. El caso es que todo les delata como creyentes en una religión que es, ni más ni menos, la propia Izquierda. Así, con mayúscula. Para empezar, suelen decir de sí mismos, con firmeza para que no haya lugar a dudas, que “son de izquierdas”. No que “tengan pensamientos de izquierdas” o que “simpaticen con la izquierda”. Y mucho menos “que prefieran la izquierda a la derecha”. “Son” y punto. Aunque en su actividad diaria no haya nada que les distinga de quienes para ellos “son de derechas”, salvo quizá el periódico que leen habitualmente o que aún le ríen las gracias al Gran Wyoming.

Porque para muchos de ellos (y no hablo sólo de gente ignorante y poco formada sino también de personas con estudios superiores) la Izquierda es, por definición, todo lo bueno y positivo: la libertad, la justicia, el progreso … mientras que la Derecha es, por oposición, todo lo negativo. Aunque no lo digan expresamente, identifican la Izquierda con el Bien y la Derecha con el Mal, en mucho mayor grado del que lo hacen “los del otro lado”, para quienes el Bien y el Mal se mueven en otro terreno, no en el de la política.

Como no puede ser de otro modo, tiene la religión de la Izquierda sus mitos y leyendas. Sin salirnos de España, una vez más, conocemos de sobra su fijación por la Segunda República, ese supuesto Edén (hay que ver qué mal informados están algunos …) destruido por las fuerzas del Mal, esas que luego imperaron y sojuzgaron a los españoles durante unos bíblicos cuarenta años en los que la Izquierda tuvo que pasar su travesía del desierto. Lo malo es que el Maligno no fue expulsado, se murió él solo. Algo que los más firmes creyentes en la religión de la Izquierda parece que llevan fatal, y casi otros cuarenta años después siguen ahí intentando vengarse en sus huesos y en su memoria. Da que pensar que queden tan pocos franquistas, según se ve cada 20-N, pero que en cambio haya tantos antifranquistas. Eso sí, muchos de ellos retroactivos.

Y para redondear el símil, por si a alguien le queda alguna duda, basta recordar que la Izquierda tiene hasta sus propios telepredicadores. Ya he mencionado antes a uno de ellos,  pero inserto aquí la homilía de otro, uno de los más veteranos y populares, que incluye la “parábola de la Izquierda en Extremadura”:

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12 respuestas a La religión de la Izquierda

  1. David dijo:

    “Nací de izquierdas”, dicen algunos, para justificar su indudable y manifiesta superioridad moral. A mi me recuerda a la expresión “Nací de nalgas”. Me imagino al susudicho naciendo con el puño en alto, con el consiguiente susto para los que asisten al parto. 🙂
    Muy buen post Alex.

  2. Muy buen artículo, Alex. No quito ni una coma.
    Hay personas “dismórficas” políticamente y es inútil e imposible entablar un diálogo, hablar de ideas, de “ocurridos”, su ideología es LA ideología, el resto somos mortales “fluctuantes y críticos ” y ¡hasta ahí podíamos llegar en estas cosas tan serias…!
    Luego en otros ámbitos son encantadores y amigos entrañables , pero siempre a su verdad no te puedes ni acercar. Son pequeños o grandes Torquemadas maniqueos…
    Me das envidia con tus escritos. Yo estoy mucho más “conversadora” que “escritora”, pero en algún momento os pondré mis recetas favoritas de Navidad…, que me han hecho famosa con mi gente.
    Un fuerte abrazo

    • alexroa dijo:

      A mí me pasa con algunos compañeros de trabajo, personas cultas, buenos profesionales, con buen criterio o al menos criterio flexible en la mayor parte de los temas, pero que en cuestión de ideología política se comportan como unos auténticos fanáticos, de los que te acusan de “facha” a la más mínima crítica que haces a sus planteamientos: que la derecha es mala por definición, que los jefes son malos por definición, todos ellos unos trepas y unos caraduras, que los empresarios son malos también por definición, que los Estados Unidos e Israel son el Demonio, que … en fin, lo de toda la vida. Y que se lanzan al cuello si expresas alguna duda sobre la versión oficial del 11-M, por cierto.

      Y oye, anímate con esas recetas. Yo sólo conozco las que vienen en el “Manual del perfecto soltero”, más conocido por el subtítulo “Cómo tener la casa como un cerdo”. Son recetas sencillas, basadas sobre todo en el hábil manejo del abrelatas. Aunque en algún caso llega a ser necesario el uso de nada menos que la sartén.

  3. En efecto, en España la izquierda tiene esa propia mitología, pero el asunto ya tiene precedentes, puesto que las ideologías de izquierda: comunismo (socialismo marxista y marxismo-leninismo), anarquismo, son fundamentalmente mesiánicas, y aunque son materialistas y niegan la trascendencia, aquel factor les da connotaciones religiosas o pseudorreligiosas. Se fundamentan en una escatología, un fin del mundo que conduce a una edad de oro: el colapso de la sociedad actual para dar lugar a una sociedad igualitaria.

    Acorde con esto, la izquierda gusta de las utopías, aunque estas pertenezcan más a la literatura que a una formulación doctrinal.

    El planteamiento permite una sintonía y colaboración con el ecologismo (que no ecología), ideología también mesiánica en si misma: la sociedad actual y su modo de producción dañan a la Madre Tierra, que la castigará condenando a la especia humana a la extinción, de la que pueden escapar aquellos individuos preclaros que vuelvan a una forma de vida preindustrial. Pasando por alto el poco amor que han tenido los regímenes comunistas por el medio ambiente, se establece una identificación de los objetivos de las izquierdas con el ecologismo: el modo de producción que destruye el mundo es el capitalista, que además es el que crea pobreza y desigualdades.

    Dentro de la derecha, los partidos nacionalistas en España nominalmente son católicos, aunque creo que tienen más bien como religión el propio nacionalismo. Este particular también daría que hablar bastante, porque el nacionalismo y separatismo también ha encajado muy bien en las izquierdas por su carácter también mesiánico: España y el centralismo, además de oprimir a las diversas identidades, es una sociedad capitalista que esquilma los recursos de los territorio; una vez estos pueblo se hayan emancipado, se constituirán en sociedades igualitarias.

    • alexroa dijo:

      Perfectamente expresado. En el origen, la izquierda se asignó a sí misma esa función redentora de la que hablas. Pero esto fue hace mucho, un siglo y medio, como poco (antes de Marx y Engels ya había doctrina al respecto). En el último medio siglo, una vez producida una cierta igualación de las clases sociales (al menos respecto a lo que había antes) en el guiso de la izquierda han ido cogiendo más importancia el ecologismo, el feminismo, la defensa de las minorías y sí, el nacionalismo. Hoy en día, un partido de izquierda más o menos pura, viene a ser un concentrado de todo eso, como se puede comprobar leyendo el programa de Izquierda Unida. La defensa de la sociedad sin clases, la socialización de los medios de producción y el reparto igualitario de los bienes han quedado para la Historia.

  4. Ri dijo:

    Dices tener la impresión que los votantes de derechas distinguen claramente los ámbitos religioso y político. No coincido en esta observación contigo. Fuera del trabajo me muevo principalmente con gente de derechas, conservadores principalmente. Votan por el aborto, por el matrimonio homoxesual y por la patria, es decir, por motivos puramente morales y religiosos. Percibo además una corriente, tan de moda como justificada y cansina, de poner a parir a la izquierda. Se lo merecen, pero…

    • alexroa dijo:

      Seguramente es cierto lo que dices, pero lo que yo digo en mi post es que el pensamiento de izquierdas, por sí mismo (y tal y como ha explicado perfectamente Miguel) tiene una fuerte componente religiosa. El de derechas puede estar condicionado por la religión, y sin duda en España lo está (ya digo que no sé cómo es en otros países) pero no tiende a confundir ambos aspectos o al menos admite que deben ser diferentes. Y sí, es cierto que ahora está de moda poner a parir a la izquierda (y yo contribuyo a ello, quizá tenga que ahuyentar algún fantasma todavía) y también que se lo merecen, después de habernos restregado su “superioridad moral” durante tanto tiempo. Quizá algún día superemos también esa fase y podamos tratar la política como lo que debería ser, algo diferente de la religión y de la moral.

  5. manuel ruiz dijo:

    Quizá estaría bien partir de un supuesto revolucionario: que los ciudadanos no nacen siendo ya de izquierdas o de derechas ni con el carnet de ningún partido en los pañales. Se podría ir aún más lejos, a riesgo de escandalizar a los timoratos: considerar a los ciudadanos capaces de pensar por sí mismos y de elegir en consecuencia, de acuerdo con las ofertas de los partidos y su experiencia de la situación histórica que vivimos. Por tanto, nadie estaría obligado a votar siempre lo mismo o a resignarse a las opciones políticas vigentes cuando ya le han decepcionado anteriormente ……..
    ¡Aaaaayyyyyy! ¿lo entenderán alguna vez esos que “son” de derechas y/o de izquierdas?

  6. Jose dijo:

    Lo has clavado, Álex.
    “Cómo alguien puede no ser progresista” oí decir una vez a una persona muy sensata, trabajadora y generosa, y cuya forma de vida no difiere en nada de otra de derechas, salvo que el fin de semana lee el eps en vez del dominical del mundo o del abc. Por supuesto, identificaba el ser progresista con el definirse como tal.

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