“Ideologías excluyentes”, de Yolanda Guío


Demostrando una vez más que los de UPyD valemos “pa’ tó”, reseño hoy aquí un ensayo de mi compañera upeydera Yolanda Guío, doctora en Geografía e Historia, en la especialidad de Antropología de América, profesora, investigadora y, en sus ratos libres, concejal en el Ayuntamiento de Villaviciosa de Odón (Baja Carpetania). Un breve pero denso ensayo, dedicado a desentrañar “las pasiones y razones ocultas de la intolerancia al otro” que están en la base de las ideologías a las que se refiere el título.

¿Y cuáles son esas razones y pasiones? Pues básicamente el miedo a lo diferente y la necesidad de ser aceptado por el propio grupo para no vivir en soledad, sumado a la dificultad de reconocer nuestras propias emociones y a la de cambiar los esquemas mentales adquiridos en nuestra infancia. O sea, según la autora, razones fundamentalmente psicológicas, antes que sociológicas. Todo ello lleva hacia la intolerancia hacia el que es diferente, que puede manifestarse como rechazo, exclusión y, en casos extremos, agresión, y hasta intentos de exterminio, algo que ejemplifica en su grado máximo el genocidio perpetrado por el régimen nazi contra los judios (y contra los gitanos, como nos recuerda la autora, además de otros grupos humanos considerados inferiores).

Resulta especialmente interesante la descripción de los mecanismos que llevan a algunos grupos organizados desde el victimismo respecto de ciertos individuos o grupos sociales hasta la agresión a esos grupos e individuos, con la complicidad silenciosa de la mayoría social, convencida de que si son castigados es que “algo habrán hecho”.  No hace falta remontarse décadas en el tiempo ni miles de kilómetros en el espacio para reconocer la insidiosa pauta de comportamiento.

Tras un repaso general del machismo, la xenofobia y el racismo a lo largo de la historia, el ensayo se focaliza en el mencionado genocidio de los judíos por los nazis, conocido como el Holocausto o la Shoah (catástrofe), enmarcándolo sabiamente en el entorno ideológico y científico de la época, una época en la que el racismo científico y las tesis eugenésicas imperaban en buena parte del mundo “civilizado” occidental, tanto en Norteamérica como en los países del Norte de Europa. Y digo sabiamente porque, si como dice la autora en más de una ocasión es conveniente no perder nunca de vista la absoluta demencia que constituyó el régimen nacionalsocialista, tampoco hay que olvidar hasta que punto fue un fruto de su época, el más podrido de sus más podridos frutos.

Y no conviene olvidarlo porque esas ideas o, mejor dicho, las bajas pasiones que las inspiran, están siempre ahí, dispuestas a ser desatadas si las circunstancias son las adecuadas. Ahí tenemos el cercano ejemplo de las guerras de Yugoslavia, antes de ayer como quien dice, sorprendentes por su ferocidad y por habernos traido de nuevo a la Vieja Europa escenas y acciones que pensábamos que eran definitivamente cosa del pasado.

Volviendo con el ensayo de Yolanda Guío, y cuando estaba a punto de ponerle alguna pega, encontré este párrafo lúcido e incontestable en la página 136:

Por último, sólo recordar algo que ya apuntamos en relación a la posibilidad de que ciertas personas, pertenecientes a colectivos que han sido o son víctimas de maltrato, exploten su victimismo para conseguir favores, beneficios, que de otra manera no conseguirían. Es el caso de las mujeres no maltratadas que fingen serlo pero intentar convencer al juez, incluso a sus propios hijos, de que su exmarido es un mal padre siendo que no es cierto […] También lo hemos indicado respecto a cierto sector del colectivo gitano que quiere con frecuencia sacar provecho de su condición sempiterna de marginación sin luchar por salir de ella…

Chapeau. A cada uno lo suyo.

Para finalizar, reflexiona la autora sobre la importancia de la educación y, sobre todo, de la necesidad de dar afecto a los niños para que se desarrollen emocionalmente de modo adecuado. Lo que a su vez constituiría un antídoto contra la implantación en sus mentes de estas “ideologías excluyentes” y hasta destructoras de los considerados “otros”. Y aquí sí que me temo que he de discrepar con la autora pues, a pesar de confesar en varios pasajes del libro lo mucho que le ha costado “llegar a considerar al ser humano capaz de las peores tropelías” (p. 141), yo diría que aún le queda algo de camino por recorrer, bendita sea. El que llevaría a sustituir “tropelías” por “atrocidades”, “monstruosidades” o “aberraciones” en la frase anterior, por ejemplo.

Por lo demás, una lectura altamente recomendable y modestamente recomendada.

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4 respuestas a “Ideologías excluyentes”, de Yolanda Guío

  1. Alicia dijo:

    Lo más increible del exterminio judío es que todos los paises cerraran los ojos a algo que más o menos todo el mundo conocía. Estoy leyendo un libro, que es una historia real de como en el año 33 nadie quería ir de Embajador a Alemania porque conocían las barbaridades que estaban ocurriendo ya en el pais con el liderazgo de Hitler. Sin embargo el demócrata Estados Unidos se negó a la entrada masiva de judios en el pais y el consejo que se le dio al, por fin, nombrado Embajador, William E. Dodd (persona sin importanca al que se recurrió en cuarto o quinto lugar)
    fue decirle :”Que Hitler haga lo que quiera”. Vamos que no se complicara la vida por unos simples judios. Y n o digamos de los demás países, todos tenemos algo que ocultar y algo de que arrepentirnos. Un abrazo

  2. Rafael dijo:

    Muy interesante lectura, gracias Alex

  3. Alicia dijo:

    No entiendo nada de por qué han comentado algo como si fuera yo,. Que está bien comentado,pero que yo llevaba un tiempo sin entrar y me estoy poniendo al día ahora,
    A mí me aterroriza cómo en algunos momentos de la historia se ha llegado a alcanzar las cotas de maldad más absolutas. Y lo que más terror me da es que no era obra sólo de unos pocos psicópatas :era un pensamiento colectivo. Yo leeré ese libro

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