España no se va a desintegrar, se va a disolver (en Europa)


Cuanto más tiempo pasa y más se escuchan las voces confusas, dolientes o enfurecidas de nuestros (supuestos) dirigentes políticos, más convencido estoy del escaso recorrido de las propuestas de unos y de otros, de que sus miopes y endebles proyectos políticos tienen los días contados, y de que el resultado de esta interminable crisis, sólo en parte económica, en la que nos hallamos inmersos, no puede ser otro para España y para nuestros países vecinos que el de la disolución en una entidad superior, una Unión Europea reforzada y constituida en una auténtica unidad política. Unos Estados Unidos de Europa.

Y no me refiero tan sólo al proyecto pseudoseparatista del sobrevenido Mesías Artur Mas, esa especie de independencia subvencionada que nos propone ya que no le concedemos el pacto fiscal que, ese sí, supondría un robo de los ciudadanos españoles que viven en Cataluña a los que viven en el resto de España. Estoy más que convencido de que todo el asunto se va desinflar como un suflé y que en pocos años nos vamos a acordar tan poco del actual Presidente de la Generalitat como lo hacemos del ex-Lehendakari Ibarretxe, a pesar de los muchos años que estuvo en el cargo y de la mucha tabarra que dio. Ni me refiero tampoco en exclusiva a los demás nacionalismos que han crecido a la sombra del vasco y del catalán como las malas hierbas, hasta en las regiones más insospechadas, pues en todas partes hay algún que otro tonto convencido de que su terruño es el Paraíso en la Tierra y de que sus vecinos, esos que no hablan exactamente la misma lengua, no tienen al cien por cien las mismas costumbres, u ostentan apellidos ligeramente distintos, son el Mal por definición.

Me refiero también, y sobre todo, a los llamados partidos nacionales, que ya prácticamente no ejercen como tales. No incluyo a Izquierda Unida, que ni siquiera es un partido político, y que tiende a difuminarse alegremente y sin complejos en cualquier proyecto nacionalista, tal y como hemos visto recientemente en Galicia y en el País Vasco. Además de apuntarse, con total ausencia de criterio, como si fueran niños, a cualquier “-ismo” que se les ponga por delante, salvo que se pueda relacionar con el españolismo, claro está, de modo que se han convertido en una amalgama nacionalista-ecologista-feminista y no sé cuántas cosas más. Bueno, mejor dicho en una papilla, porque a una amalgama se le supone una cierta consistencia y coherencia. La que no tiene una coalición que juega a ser antisistema y al mismo tiempo tener consejeros en las cajas de ahorros, en las televisiones públicas o allí donde pillen, que de eso nunca se les oye quejarse.

Pero lo verdaderamente grave es la situación de los dos grandes partidos nacionales, los que han gobernado España durante los últimos treinta años, además de la mayoría de las autonomías y ayuntamientos durante la mayor parte del tiempo. Especialmente patética es la situación del PSOE, en caída libre por méritos propios, que anda en busca de su propia identidad, como si fuera un adolescente o, más probablemente, dada su avanzada edad, un anciano con alzheimer. Me llamó mucho la atención una entrada publicada en el muro de su Facebook por la número dos del PSOE, Elena Valenciano, el pasado 27 de octubre, con el título “Ensanchar las fronteras”. Lo que venía a decir, para cualquier lector medianamente atento, es que el Partido Socialista ya no tiene ideas ni proyecto, pero como quieren seguir existiendo, reclaman a los simpatizantes que les hagan llegar lo que se les ocurra. O, dicho de otro modo, el PSOE sí que tiene un proyecto: seguir existiendo como partido, aunque no tengan ni idea de qué proponer a los españoles.

Y aunque aparentemente el Partido Popular se encuentra en una situación mucho mejor en cuanto al apoyo popular y al poder acumulado en estos momentos, el mayor que ha tenido ningún partido en los treinta y cinco años de la actual Democracia, su exposición permanente a los focos y la obligación de tomar decisiones en tiempos más que difíciles, están revelando sus dramáticas carencias. Sobre todo la falta de una idea global sobre España y sobre el papel que ha de jugar en Europa y en el Mundo. Todo la acción de gobierno del PP se limita a ir poniendo parches en espera de que las cosas se solucionen solas o nos las solucionen desde Bruselas y Berlín (y así de paso podemos echar la culpa a otros de nuestros males, igual que hacen los nacionalistas catalanes respecto de “Madrid”), para volver a seguir como hasta ahora, que les ha ido tan bien, repartiéndose no ya la tarta, sino la pastelería completa, con sus socios del PSOE y su apéndice IU, guardando algunas delicatessen para sus siempre complacidos CiU y PNV, y las migajas para Coalición Canaria, Partido Aragonés Regionalista y algún otro cómplice de fechorías a nivel local.

Tan sólo UPyD tiene un proyecto nacional, o al menos el mismo discurso en toda España y para toda España, si bien por el momento nuestra influencia es poca. Pero, lo que es más importante, no deja de ser un partido político de ámbito nacional, cuando las fuerzas que están en juego superan con mucho el nivel de los gobiernos nacionales de Europa, aún el de las naciones más poderosas, como Francia y Alemania.

A estas alturas, pienso que el único proyecto político que realmente nos puede interesar a los europeos es el de la construcción de unos Estados Unidos de Europa. Y además creo firmemente que es algo que va a ocurrir y que los que no somos ni jóvenes ni viejos llegaremos a verlo. Puede parecer que estamos muy lejos aún, pero si echamos cuenta de como estaba Europa en 1945, dividida mortalmente entre este y oeste, entre norte y sur, entre Francia y Alemania, y de como está  tres cuartos de siglo después, con todos los fallos y disfunciones que se quiera, hay que ser muy cínico para negar lo mucho que se ha avanzado.

Quizá sea necesario un siglo completo para crear una Europa políticamente unida, contando a partir de las ruinas de la Segunda Guerra Mundial, y más tiempo todavía para que la unión se consolide a nivel emocional, de modo que sus ciudadanos se consideren en primer lugar europeos y en segundo rumanos, españoles, noruegos o lo que sea, del mismo modo que hacen los ciudadanos de los Estados Unidos, que en cierto momento de su historia pasaron de decir “los Estados Unidos son” a “Estados Unidos es”. Y lo mismo que los ciudadanos de nuestro país, que si hace siglos era conocido como “las Españas”, hace mucho que es nombrado simplemente como “España”. Mal que les pese a algunos.

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5 respuestas a España no se va a desintegrar, se va a disolver (en Europa)

  1. Emilio si si el de Angola dijo:

    Querido amigo: si en España/UE se dieran cuenta de verdad de lo necesario que es SER UNIÓN EUROPEA, si fueran capaces de ver la potencialidad de ello, y la influencia que podrían tener en el mundo, no me refiero a influencia económica ( que también) sino ética, cuanto cambiarían las situaciones en muchos países. Nadie confía en el Euro. Las operaciones son en dólares norteamericanos (hay de nosotros y de ellos el día que el yuan sea convertible).Los valores positivos europeos (eso quiere decir que también los tienen negativos) no tienen fuerza por no estar respaldados, por una única entidad que los represente. Si en España somos 17 autonomías, en la UE somos 27 estados ¡¡ quien puede respetar a semejante jaula de grillos¡¡¡
    Desde lejos aquello se ve con otros ojos, clamas por una ayuda, moral, un respaldo de modelo para exportar y te encuentras….con casi nada.
    Me rio de los “Mas” “Ibarreche””Rajoy” “Rubalcaba” y compañía… que pequeñitos parecen desde aquí cuando un tipo angoleño se refiere a ellos como algo extraño. si conocen a Mas, por raro que parezca y no entienden que coj.. quiere.
    Hoy me decía la Ministra de Medio Ambiente de Angola. ” a España le falta liderazgo”, se me saltaban las lágrimas, casi la abrazo. Si. A casi 8.000 km de distancia que diagnóstico mas certero.
    Os deseo suerte en esa campaña tan difícil de Cataluña, a ver si alguien pone el agitador mas deprisa para que la disolución en la bandera estrellada azul sea más rápida.

    Desde Luanda, besos y abrazos.
    Emilio.

  2. Pilar dijo:

    Brindo por Europa y por volver a leerte, y que se haga realidad tu pronóstico: que los que no somos ni jóvenes ni viejos lo veamos

  3. imomio dijo:

    y los yanquis descojonándose del logro.

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