“Con lo que nos ha costado conseguir … (lo que sea)”


ManifestacionNo se acabó el Mundo el viernes pasado, pero sí que se acaba el año y toca reflexionar un poco sobre lo vivido. Si lo hacen todos los medios de comunicación y hasta lo hace el Rey, no voy a ser yo menos, qué caramba.

Y para mí lo más destacado de este año, mucho más que el brote de independentismo catalán, que al fin y al cabo no es más que otro episodio de algo que ocurre periódicamente desde hace al menos 300 años y que siempre se queda en nada porque, y de eso estoy bastante seguro, los ciudadanos de Cataluña no desean mayoritariamente la separación de España, han sido las múltiples manifestaciones, protestas y huelgas sectoriales, que no sólo han proliferado como no habíamos visto en mucho tiempo, sino que han conseguido resultados o están en condiciones de hacerlo.

Porque si bien han fracasado las huelgas generales convocadas por los sindicatos mayoritarios, sin duda debido a su carácter de huelgas políticas y al desprestigio de los propios sindicatos, las sostenidas protestas de diversos sectores profesionales, con reivindicaciones concretas, están teniendo una gran repercusión y transcendencia, y hasta consiguiendo ganar algunos pulsos con los gobiernos, centrales o autonómicos.

No quiero entrar en cuestiones concretas (la sanidad, la enseñanza, la justicia, etc.) ni tampoco en el debate de quién o quiénes tienen razón y en qué proporción, y en cuáles serían las mejores soluciones, algo que requiere en cada caso un profundo y sostenido debate, pues se está tratando sobre los pilares de la sociedad, no sólo de los del Estado del Bienestar. Tampoco quiero entrar a debatir sobre las causas y los causantes de la crisis en la que estamos inmersos, de existencia innegable aunque haya quien se empeñe en que lo único que hay es una gran estafa.

Sólo me quiero fijar en una cuestión en concreto, que es en la actitud de una gran parte de la sociedad española, la que se autoetiqueta como “progresista”, sean los partidos políticos que se consideran de izquierdas, los sindicatos, los medios de comunicación o las asociaciones que se ven a sí mismas de esa manera. Y que, efectivamente, en otros tiempos no demasiado lejanos han sido un motor de progreso para España, por lo menos desde el punto de vista social, ya que no desde el económico. Pues bien, la frase que más se oye decir a este sector de la sociedad española, la que podríamos decir que los define hoy en día es la de: “con lo que nos ha costado conseguir … “. Se deja el final de la frase a gusto del lector, ya que es de validez casi universal.

Merece la pena analizar con detenimiento esta frase, fijarse en las muchas implicaciones que tiene. En primer lugar, implica que las conquistas sociales se consiguen a base de luchar contra otros factores de los que están en juego, algo en lo que no puedo dejar de estar completamente de acuerdo. No lo estaría en llamar a esos factores “la derecha”, burda simplificación tan del gusto de muchos, que identifican derecha (los otros) con reacción, e izquierda (ellos mismos) con progreso, sin más. Y mucho menos en referirnos a esos factores como “los mercados”, enorme tontería con gran predicamento en los últimos tiempos, como si “los mercados” no hubieran estado ahí desde tiempos inmemoriales financiando nuestros gastos e inversiones.

En segundo lugar, la frase tiene una importante carga sociológica y hasta psicológica, pues quienes hacen de ella su coletilla son personas de edad madura o más que madura, personas que, efectivamente, han conocido otros tiempos en los que los derechos y prestaciones sociales que ahora disfrutamos, no eran una realidad. Ciertamente la sociedad española ha evolucionado una enormidad en las tres o cuatro últimas décadas. Yo mismo recuerdo como en mis libros del colegio, a finales de los 70, España aparecía clasificada como “país en vías de desarrollo”, y apenas veinte años después éramos, supuestamente, la octava potencia mundial. Es normal que quienes han vivido una época así se sientan protagonistas y crean que todo ha sido debido a su esfuerzo y a su lucha, como si no hubiera otras fuerzas en juego. E igualmente, cuando ven que las cosas se empiezan a desmoronar, tienden a echar la culpa a otros, evidentes malvados que quieren echar por tierra todo lo que ellos han conseguido.

Pero las cosas no son así de simples, por más que nos empeñemos. El mundo está cada vez más interconectado o globalizado, y ya no nos sirven nuestros esquemas tradicionales, si es que alguna vez lo hicieron. La sociedad española está demostrando ser extremadamente conservadora, tanto la que es considerada “de derechas” como la que se considera a sí misma “de izquierdas”. El hecho de que nos haya conseguido un montón conseguir algo no significa que haya que defender eso con uñas y dientes. Eso será válido en algunos casos, por ejemplo en la defensa de una sanidad pública y universal, o en la igualdad de derechos de hombres y mujeres. Pero no en cuestiones que se pueden considerar privilegios y, por lo tanto, injusticias. Privilegios de grupos sociales, de colectivos laborales o de territorios, que para todos los gustos hay.

Especialmente nefasta me parece la defensa de la autonomía de las distintas administraciones, sean las comunidades autónomas o los entes locales, es decir, los municipios, islas y provincias. Y esto es algo que defienden por igual todos los partidos políticos salvo UPyD, sean nacionales, nacionalistas, independentistas o mediopensionistas. La sacrosanta autonomía local o regional es una de esas cosas que “tanto nos ha costado conseguir” y que, por sí misma, no es necesariamente un avance ni un retroceso, pero su aplicación práctica, con lo que ha implicado de derroche, hipertrofia de las administraciones, descontrol, insolidaridad, amiguismo y corrupción, es lo que realmente nos ha llevado a la ruina como nación.

Así que convendría reflexionar un poco sobre lo que hemos conseguido en estas últimas décadas en España. En qué cosas merece la pena conservar, qué otras hay que reformar y cuáles habría que erradicar. No se puede tener todo, y no porque lo diga Merkel, Bruselas o “los mercados”. Es porque hay una realidad ahí fuera que no se puede ignorar. Lo dijo Zapatero y lo dijo Rajoy: la realidad les obligó a hacer cosas que no querían hacer. Luego han reconocido que pretendían gobernar de espaldas a ella, como habían estado haciendo sus respectivos partidos durante el cuarto de siglo anterior a la crisis, en el Gobierno de la nación, en los autonómicos y en los ayuntamientos. Seguro que ellos también piensan algo así como “con lo que nos ha costado conseguir este bipartidismo cuasi perfecto, esta sociedad de favores mutuos, esta farsa por lo que parece que nos tiramos los trastos a la cabeza cuando lo cierto es que nos estamos repartiendo la tarta y la pastelería completa a nuestro antojo, y va la puñetera realidad y nos echa por tierra el invento“.

Feliz 2013 a los lectores de este blog

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Una respuesta a “Con lo que nos ha costado conseguir … (lo que sea)”

  1. Pilar dijo:

    A veces tengo la sensación de que dentro de unos años una voz en off nos espetará a la ciudadanía española: “Llora, llora como mujer lo que no supiste defender como hombre”

    ¿Qué alguna minihuelga o cuasihuelga o pseudohuelga ha conseguido al menos poner a pensar a La Casta? jajajajajja… Alex, que el Día de los Santos Inocentes es mañana 28 de diciembre.

    ¿Hay conciencia de lo que nos estamos jugando? Quizás el problema es que la sociedad actual está compuesta por muchas personas a las que no nos ha costado nada conseguir nada o algo o como sea que se exprese, pero que seguro que me entendéis; bien seais de los años 60, bien de los 70 como yo… ya no digamos las generaciones posteriores. Si nos hubiera costado “sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas” dejar de ser país en vías de desarrollo para convertirnos en integrantes de la Champions League económica por Dios o Zeus o los mayas que no íbamos a permitir ni un paso atrás a menos que fuera para coger impulso.

    En España no existe bipartidismo, a veces pieno que ¡ojalá! Existe oligopartidismo (palabro no recogido por la RAE pero perfectamente entendible) con tendencia a la timocracia (atención, no significa lo que estáis pensando) o a la plutocracia encubiertas. Aunque realmente se resume en el Principio de Peter aplicado a la política: todo político es promocionado dentro del partido/las instituciones hasta lograr su nivel de incopetencia.

    Feliz 2013, que no es bisiesto. ¿Ya hebéis hecho la carta a los Reyes? Yo he pedido un montón de recortables, que parece que últimamente si no recortas no estás in. Y también les he pedido que me doten de brevedad para mis próximos comentarios.

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