Oposición “porque sí” y oposición “para que no”


Concepto curioso este de la “oposición” política. Se da por supuesto, y creo que así lo entiende la mayoría, que todo lo que no sea el partido o partidos que gobiernan en un determinado ámbito, constituye la oposición. Hasta ahí bien, no deja de ser un nombre como otro cualquiera, adoptado en algún momento de la historia de los regímenes democráticos, no sabría decir en cuál, y bastante descriptivo. Desde luego, mucho más descriptivo que lo de “derecha” e “izquierda”, que se adoptó durante la Revolución Francesa de 1789, en referencia a la posición relativa al presidente que ocupaban unos y otros diputados en la Asamblea Constituyente, y que ha pasado a definir conceptos que para muchos son absolutos, al modo de las Ideas platónicas: todo es o Derecha o Izquierda y No Hay Nada Más Que Decir.

El asunto tiene dos lados en mi opinión, malo el uno y el otro mucho peor.  Por una parte, la palabra “oposición” tiene el evidente peligro de que políticos poco sutiles, por decir algo no demasiado cruel, tiendan a tomárselo literalmente. Porque un partido político que no forme parte del gobierno puede hacer muchas cosas: proponer ideas, fiscalizar a los que gobiernan, controlarlos, colaborar con ellos, votar a favor de sus propuestas, abstenerse y sí, por supuesto, oponerse a ellas. Se supone que tras el previo proceso de analizarlas, sopesar sus pros y sus contras y todas esas cosas. Se supone. Porque también puede ocurrir, y creo que es lo más frecuente, que se hace justo al revés: en principio nos oponemos a todo lo que proponga quienes gobiernan y si, tras analizar sus propuestas, vemos que nos gustan y nos resulta conveniente apoyarlas, o pensamos que al menos no nos van a hacer perder apoyo electoral, pues las apoyamos o nos abstenemos, esto último lo más frecuente. Esto es lo que yo llamo la “oposición porque sí”, un modo de proceder poco lógico a mi entender, cartesiano como me dicen que soy. Bueno, en realidad me dicen cuadriculado o usan algún símil aún menos elegante, lo de cartesiano es cosecha mía.

La otra vertiente del asunto, a juego con la habitual tendencia de nuestra clase política a hincharse como pavos reales, consiste en dotar al término “oposición” de un carácter solemne. Y para ello no hay nada como crear una ficción dualista similar a la de Derecha/Izquierda: lo que no es Gobierno es Oposición, con mayúsculas. Y la Oposición ha de tener su Líder, a ser posible con prebendas propias. En el Congreso nacional esa posición la ostenta el partido mayoritario entre los que no gobiernan, es decir, el PP o el PSOE, según toque, haciendo abstracción del resto de partidos. Lo mismo se hace en los parlamentos regionales, con el extremadamente peculiar caso del de Cataluña, donde en estos momentos el líder del partido que apoya al Gobierno de CiU, Oriol Junqueras, de ERC, ha sido nombrado también Líder de la Oposición, por ser el que más escaños tiene de entre los que no gobiernan formalmente. Gobierno y Oposición al tiempo, la cuadratura del círculo conseguida.

Pero el verdadero peligro que tiene esto último es el que, entre otros, ha sufrido un partido nuevo como UPyD desde sus inicios, y cuyas consecuencias estamos viendo estos días con claridad meridiana: que el matrimonio Gobierno/Oposición constituya una unidad indisoluble, un indestructible lazo de amor/odio en el que se acepta que cada uno de los conyuges tenga una mayor dosis de protagonismo en distintos momentos, siempre y cuando se respete la alternancia y el reparto de los bienes, que aún siendo de todos los españoles, esta pareja de conveniencia decidieron hace tiempo que era a ellos a quienes les correspondía quedarse con la mejor parte.

Y esta es la que llamo “oposición para que no”: una farsa, un engañabobos, una pantomima por la que estos Pepa y Avelino que nos llevan gobernando los últimos treinta años se mantienen alternándose en el poder para que no puede acceder ningún otro partido, para trapichear con los poderes económicos y sociales, para que los jueces no tengan poder alguno sobre ellos, para ocultar a los ciudadanos sus apaños y trapacerías, sus fraudes, su falta de visión y de sentido de estado, sus amiguismos, sus compadreos y sus sobresueldos. Su corrupción y su incompetencia, en suma.

ChisteRicardo

Viñeta de Ricardo publicada en El Mundo del 31-01-2013

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5 respuestas a Oposición “porque sí” y oposición “para que no”

  1. Sin olvidarnos de la “Oposición por calculadora” que consiste en abstenerse o votar que no a algo impopular con lo que estamos de acuerdo y que sabemos que por mayoría va a salir de todas maneras. Así no perdemos imagen, ni “nos alineamos con los poderosos2 ni 2les hacemos el juego a los de siempre”. Quedamos como unos héroes y conseguimos lo que queremos sin mancharnos de barro. Y además, si sale mal, siempre podremos decir “Nosotros votamos que no”.

      • manuel ruiz dijo:

        Buen artículo. Yo viví una experiencia alucinante en Villalba: Siendo presidente de la comunidad de vecinos el alcalde no quería concedernos algo que le pedíamos, así que me fui a hablar con el jefe de la oposición quien, naturalmente, se mostró incondicionalmente a nuestro lado. Dos años después cambiaron los partidos de sitio y el antiguo alcalde, ahora en la oposición, cambió de parecer y decidió apoyarnos.
        Contentísimo, me fui a hablar con el nuevo alcalde, antes jefe de la oposición, para decirle que el problema se había acabado, ya que nos apoyaban los dos. ¡Oh, sorpresa!. El nuevo alcalde había cambiado también de opinión y ya no nos apoyaba. Cuando le pregunté por la razón de tal cambio de idea me dijo, así sin despeinarse, “Ah, así es la política”. ¿Donde catalogarías este tipo de oposiciones, Alex? ¿Serían oposiciones por cojones…?

      • alexroa dijo:

        Lo calificaría como oportunismo puro y duro. O de subnormalidad profunda. No sé.

  2. Antonio Garcia Dopico dijo:

    Gran artículo como siempre, lo de Pepa y Avelino muy gráfico, tal cual, siempre peleados pero siempre de la mano, juntitos y apoyándose. Pero mientras la gente caiga en esta trampa tan burda (pero efectiva) nos queda bipartidismo para mucho tiempo, ya lo decías tu en otro artículo, con lo fácil que sería no votarlos, pero la gente prefiere dejar las cosas como están, aunque tenga que votar tapándose la nariz.

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