Se dicen progresistas / Se dicen liberales


PPSOEbicolorSe dicen progresistas pero se han quedado anclados en las mismas ideas esquemáticas que defendían hace treinta o cuarenta años, cuando España pasó de ser una dictadura a un régimen democrático.

Se dicen liberales pero practican el intervencionismo y la confusión entre lo público y lo privado con total entusiasmo y falta de pudor.

Se llaman a sí mismos progresistas pero se muestran orgullosos de no evolucionar ideológicamente, de mantener a los cincuenta o sesenta años las mismas ideas y la misma visión del mundo que tenían a los quince, cuando se formaron políticamente o, mejor dicho, cuando optaron acríticamente por uno de los dos supuestos bandos en que supuestamente se dividen políticamente los españoles. Se llaman progresistas pero demuestran ser inmunes a los cambios del mundo en el que vivimos, es decir, al progreso.

Se llaman liberales pero han permitido y fomentado la creación de barreras internas dentro de España que obstaculizan el mercado interior y reducen la confianza de los inversores externos en nuestro país.

Se atribuyen la etiqueta de progresistas y se la deniegan a todos los demás, como si tuvieran la patente exclusiva del progreso.

Se autodefinen como liberales pero han subido todos los impuestos imaginables y aún los inimaginables hasta extremos confiscatorios, convirtiendo a nuestro país en un infierno fiscal.

Creen ser los únicos agentes del progreso en España, pero sus últimos años de gobierno, con el Presidente más incompetente que hayan visto los tiempos, han tenido como consecuencia un enorme retroceso de nuestro país en todos los aspectos, en el económico, en el social y en la convivencia entre españoles.

Pretenden pasar por liberales pero han rescatado a la banca, por ellos mismos llevada a la ruina, con ingentes cantidades de dinero público, “socializando” de ese modo las pérdidas.

Se dicen progresistas y socialdemócratas pero han olvidado por completo el bien común y abrazado con entusiasmo la causa del nacionalismo y del localismo más rancio, reaccionario y ultraconservador.

Se dicen liberales, conservadores y defensores de la unidad de España, pero no han hecho nada para evitar su desvertebración, al contrario, la han aprovechado y fomentado en beneficio de sus élites locales.

Se llaman progresistas, socialdemócratas y socialistas, pero a lo último renunciaron en un congreso hace más de treinta años, lo segundo se ha diluído desde entonces hasta ser irreconocible, y lo primero dejó de ser cierto en algún momento indeterminado de ese recorrido.

Se dicen liberales pero lo son sobre todo en el sentido antiguo, el de “generosos”, y sólo consigo mismos y sus allegados, esa nutrida tropa de familiares directos e indirectos, amigos y beneficiados varios que ocupan, invaden e infectan toda la estructura del Estado, al modo de una plaga de termitas.

Se llaman progresistas pero están obsesionados con el pasado, con idealizar una república que fue un desastre en casi todos los sentidos, con ganar una guerra civil que perdieron estrepitosamente, y con presentarse a sí mismos como feroces combatientes contra aquel dictador que murió plácidamente en su cama cuando ellos todavía no habían terminado el bachillerato.

Se llaman liberales y conservadores pero están permitiendo la destrucción del sistema de convivencia que tanto nos ha costado conseguir a los españoles, ciegos a todo lo que no sea su propia supervivencia como partido.

Se las dan de progresistas pero crearon una ley que castiga al hombre por el hecho de serlo, retomando el arcaico y preliberal derecho penal “de autor”. Creen ser liberales pero aún no han derogado esa ley.

Se dicen liberales y conservadores y se dicen progresistas y socialdemócratas, pero su única razón de ser a estas alturas es mantener el podrido sistema que han construido entre los dos, extendiendo sus tentáculos partidistas rojiazules a todos los poderes y a todos los ámbitos de la sociedad española. Ya ni son liberales ni son progresistas, ni son conservadores ni son socialdemócratas. Ya son tan sólo una sociedad de apoyo mutuo, asustada por perder lo que tanto les ha costado conseguir, y que, del mismo modo que hacían los músicos del Titanic cuando éste se hundía, mantienen su teatrillo de supuestos adversarios representantes de las supuestamente irreconciliables dos Españas, siendo que es tan sólo una la que existe y la que está naufragando mientras asiste estupefacta a sus patéticas reyertas.

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13 respuestas a Se dicen progresistas / Se dicen liberales

  1. Antonio Garcia Dopico dijo:

    Me ha encantado, te has superado y mira que tienen nivel tus artículos, pero este es de los mejores, sin lugar a dudas.

  2. Alejandro Villuela dijo:

    A mi me ha gustado mucho y soy muy exigente 🙂

  3. DANIEL dijo:

    Un análisis de la realidad española que resume magníficamente el estado infecto de la política que padecemos.Además has tenido la honradez de no dar soluciones mediante las recetas consabidas.

  4. nachorobles dijo:

    Grande Alex, me ha gustado mucho.

  5. Mariano dijo:

    Muy bueno Alex, en serio.

  6. Pilar dijo:

    ¡Fantástico!

  7. Quique dijo:

    Esas son las opciones que tenemos, esa es la democracia a la que nos han condenado, al bipartidismo maldito de unos asalariados cobardes al servicio de los bancos.

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