El crepúsculo de los (no tan) dioses


Si por alguna inimaginable razón me viera obligado a quedarme con tan solo una película de entre los miles que habré visto en mi vida, una de las que más papeletas tendría para resultar elegida sería la extraordinaria “Sunset Boulevard”, conocida en España con el wagneriano título de “El crepúsculo de los dioses”. Dirigida por el cineasta estadounidense de origen autríaco Billy Wilder en 1950, la película, formalmente incluida dentro del “cine negro”, constituye un desgarrador homenaje a la época dorada del cine mudo, abruptamente finalizada apenas veinte años antes. Su protagonista es Norma Desmond, una antigua estrella del cine mudo, recluida en su mansión de la avenida que da nombre original a la película y que sueña con recuperar su antiguo estátus, encarnada por una auténtica estrella del cine mudo retirada, y recuperada para esta película, Gloria Swanson, en un papel con mucho de autobiográfico.

Además del personaje de Desmond-Swanson, aparecen en “Sunset Boulevard” haciendo de sí mismas otras antiguas estrellas del cine mudo que no supieron o no pudieron hacer la transición al sonoro, como Buster Keaton, compartiendo una patética partida de cartas. También aparece interpretándose a sí mismo el director Cecil B. de Mille, que no tuvo problemas para adaptar sus megalómanas películas de romanos al cine sonoro, y que había sido el director que había convertido a Gloria Swanson en una estrella. Pero el personaje más perturbador, sin duda, es el del mayordomo de Norma Desmond, que anteriormente fue su marido y aún antes, siendo director, su descubridor para el cine. Este personaje de director caído en desgracia es interpretado en “El crepúsculo …” por el mismísmo Erich von Stroheim, uno de los más importantes cineastas de la época del cine mudo y que, a diferencia de de Mille, no se adaptó a la nueva época, en la que sólo pudo participar como actor ocasional.

Pero lo que para mí hace de “El crepúsculo de los dioses” un película extraordinaria no es tanto la intriga, narrada en forma de flash-back por el difunto personaje interpretado por William Holden, con cuyo cadáver flotando en la piscina de Norma Desmond comienza la historia, ni aún el sentido homenaje al cine mudo, que comparte con la cómica y musical “Cantando bajo la lluvia”, estrenada apenas dos años después, sino el perfecto reflejo de la abrupta decadencia de un mundo considerado ideal, como era el cine mudo norteamericano de los años veinte, con su perfecto lenguaje cinematográfico y su completo “star-system”, y del efecto traumático que tuvo o que pudo tener (no olvidemos que no deja de ser una ficción) en sus protagonistas.

Una decadencia que no puedo dejar de ver reflejada en los grandes partidos políticos que han gobernado España durante los últimos treinta años (y con esto ya enlazamos con el habitual tema de este blog, tres párrafos me ha costado, pero “Sunset Boulevard” se lo merece de sobra), el Partido Socialista Obrero Español y el Partido Popular.

Respecto del primero, el paralelismo es evidente. ¿Cómo no recordar el poderío de los primeros gobiernos socialistas de Felipe González (“Dios” para los suyos), Alfonso Guerra, Miguel Boyer, Solchaga, Solana y tantos otros. Con sus luces y sus sombras, tuvieron el coraje suficiente como para emprender la modernización de España, enfrentándose a quien fuera necesario, y consiguieron la ansiada entrada en la entonces Comunidad Económica Europea, entre otros muchos logros. Después de casi catorce años González y los suyos perdieron el poder, y ocho años después una nueva generación de socialistas lo recuperó. Pero esta nueva generación, la de José Luis Rodríguez Zapatero, José “Pepiño” Blanco, Leire Pajín y otros como ellos, resultaron ser unos mindundis, una caricatura de los socialistas que habían gobernado veinte años antes, sin verdaderas ideas de progreso ni de ninguna otra clase, salvo en cuestiones de igualdad de género, pero siempre desde un punto de vista superficial, cosmético podría decirse.

Causa vergüenza ajena ver en lo que ha quedado el otrora todopoderoso Partido Socialista, tan rehén de sus dogmas de lo que ha de ser el feminismo que su número tres, el secretario de Organización, Óscar López, ha soltado ayer mismo una de las necedades más grandes que he oído en mucho tiempo para justificar su inicial apoyo a la moción de censura que ha dado al PSOE la alcaldía de Ponferrada; tan falto de ideas que su número dos, la vicesecretaria general, Elena Valenciano, publicó en su Facebook una entrada titulada “Ensanchar las fronteras” en la que venía a decir, para cualquier lector medianamente atento, que el Partido Socialista ya no tiene ideas ni proyecto, pero como quieren seguir existiendo, reclaman a los simpatizantes que les hagan llegar lo que se les ocurra, a ver si así van tirando un poco más; tan falto de liderazgo que a su número uno, el secretario general Alfredo Pérez Rubalcaba, enlace con los gloriosos ochenta, le toman por el pito del sereno desde el partido hermano en Cataluña hasta los mismos concejales de Ponferrada mencionados antes que, ante su ultimátum de “el PSOE o la Alcaldía” no han tardado ni un cuarto de hora en optar por lo último. ¡Quién te ha visto y quién te ve, Partido Socialista Obrero Español!

Y en cuanto al Partido Popular, sus tiempos de gloria son una década más recientes, los de Aznar, Rato, Arenas, Cascos, Rajoy, Acebes y demás figuras surgidas tras la refundación de Alianza Popular a finales de los ochenta, y que conquistaron el poder en 1996. De cómo lo hicieron entonces o de cómo lo percibieron los españoles, igualmente con sus luces y sus sombras, da fe el que cuatro años después volvieran a ganar y con mayoría absoluta. De todos ellos quedan tan sólo Rajoy y Arenas en activo, además de algunos otros que ocuparon entonces papeles secundarios. Pero lo que se han encontrado es algo que, claramente no están sabiendo manejar. Una herencia de pasados gobiernos, insisten en recordarnos, y así es, de gobiernos pasados del PSOE y del PP. De los errores que se cometieron en aquellos tiempos gloriosos en que los “hunos” y los “hotros” gobernaron como si no hubiera un mañana, derrochando el dinero europeo a manos llenas, fomentando las burbujas de todo tipo, fueran de la construcción, de la energía, de las cajas de ahorros o de las administraciones públicas. Y sí, también la burbuja de los partidos políticos, de los establecidos, ellos y sus cómplices nacionalistas.

Si la decadencia del PSOE está siendo gradual, a modo de una implosión o voladura controlada, la del PP tiene pinta de que va a ser una explosión violenta. Las mechas ya están encendidas, una externa, el peso insostenible de la interminable crisis, imposible de resolver por quien es parte esencial del problema, y una interna, la presión insoportable de su corrupto pasado encarnado en la maquiavélica figura de Luis “el cabrón”, que es uno de los epítetos de Satanás.

A este paso no tardaremos en verlos a todos y cada uno de ellos, a los viejos y no tan viejos líderes del Partido Socialista y del Partido Popular, descendiendo con la mirada perdida por las escaleras de sus ficticios palacios, ajenos al mundo real que los rodea, bajo los atentos focos de sus medios de comunión afines, en un tiempo sus hacedores y hoy en día sus mayordomos, también ellos en decadencia, voceros de diosecillos crepusculares. Descendiendo por las escaleras camino del mismo sitio hacia el que se dirige Norma Desmond al final de “El crepúsculo de los dioses” tras haber asesinado a su guionista y amante: la cárcel y el olvido definitivo.

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4 respuestas a El crepúsculo de los (no tan) dioses

  1. JMFerradas dijo:

    Me resulta tan impagable la imagen que propones de Rubalcaba bajando la escalera, adelantando su mano, con los ojos perdidos entre la niebla del tiempo con Rajoy Von Stroheim esperándole entre celoso y compasivo que casi me dan pena. Si no fuera porque mas pena me doy por soportarles.

  2. As long as the lady is paying for it, why not take the Vicuna?
    // Si paga la señora, llévese el de vicuña.

    La Gürtel talmente…

  3. Muy acertado el paralelismo, si señor, le felicito.
    Está claro, que tanto el PP como el PSOE, la única opción honrosa que les queda es su disolución y refundación desde cero, se han convertido en una caricatura de ellos mismos y han convertido a este nuestro país (como diría el Sr.Cuesta) en un sitio como la comunidad de “Aqui no hay quien viva”.
    Y hablando de caricaturas, invito a quién lo desee a reirse un rato con este vídeo que encontré de un debate entre ZP y Rajoy, que en el fondo son coleguitas.

    http://politicamente–incorrecto.blogspot.com.es/2013/03/por-que-espana-se-hunde_6.html
    (Es el video que se encuentra en 3ª posición)

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