¿Cuántos caben en un dedal? (Por José Manuel Ferradas)


Era un club pequeño. Contaba sus ingresos como Tarzán sus monedas: en fracciones de nada, muy poco. Solo los pobres tienen obligado el camino hacia el progreso pues no tienen margen de peora y, en este peculiar saber direccional, el tal club era un maestro. Movía ilusiones con la simple exposición de jugar con la verdad, pesada y tozuda, compañera de los sueños tangibles. Cocinaba la horma de su futuro apuntando el portugués sentido de la sopa de piedra: agua hervida con un guijarro por sustancia que se va incrementando con lo poco que cada paisano que se acerca a la marmita pueda aportar. Si la intención es grata y la asistencia fluida, el guiso eleva su tronío y puede convertirse en manjar más que apetecible.

Con afán de hormiga, sabiendo que un paso solo existe porque prolonga el anterior y aunando pequeños granos de sudor y barro, alcanzó cotas que podrían resultar impensables a los ojos de los observadores primigenios. Ah, hombres de poca fe…   Y esto solo era el principio. La primera andanada. La declaración de guerra a tanto tripero agradecido. Una firme amenaza de ardor de estómago.

Lástima que los aromas de tan suculento puchero despierten más hambres que las debidas y torne a los colegas en émulos. Hace que se olviden los inicios y hasta los orígenes. Los principios y los objetivos. ¿O tal vez no eran los mismos para todos?

Al olor de la candela se apuran los codazos por conseguir mejor puesto en la fila del almuerzo. Se apostan próximos o similares entre los llamados para defender privilegios. Incluso se alzan voces silenciosas, el peor de los estruendos, para allanar espacios futuros. Palabras de acero contra los hoy titulares, sobre todo desde que se rumorea que los equipos serán de menos jugadores.

Técnicas de bajito que se procura amigos pequeños para que no le levanten las chicas.

Hay quien tiene tanta hambre que va preguntando por ahí: ¿Cuántos caben en un dedal?

José Manuel Ferradas

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8 respuestas a ¿Cuántos caben en un dedal? (Por José Manuel Ferradas)

  1. villuela dijo:

    ¡Que poético! Me ha gustado pero no acabé de entender la alegoría, ¿versa sobre los privilegios políticos la entrada?

  2. JMFerradas dijo:

    Cuando se empieza un proyecto parece que todos reman con el mismo rumbo pero, a medida que este proyecto crece y se atisban beneficios, se comprueba quienes miran por el bien del colectivo y quienes por el propio.

  3. asiessiasiosparece dijo:

    Como siempre… ¡ qué bien escrito, qué sugerente y estimulante !
    ¿Y cuántos caben en el dedal? ¿Dependerá del tamaño del dedo…?
    Un abrazo fuerte.

    • JMFerradas dijo:

      Tú sabes bien lo dificil que resulta enhebrar una aguja mientras te empujan y cuántos pretenden hacerse con el dedal. Lástima que los ojos de la lógica se cerrasen ante tu presencia pero siempre hay quien mira por tí.
      Un abrazo.

  4. Paco Andújar dijo:

    Será críptico, pero piensas tan alto que se te oye todo. Una reflexión muy acertada, preciosa en lo literario y además: lo bueno si breve….

    • JMFerradas dijo:

      Me gusta hablar alto y claro pero mi uno sesenta y cinco me resta credibilidad para ambas afirmaciones. Tal vez quien no sepa diluirlo sea bajito de espíritu y entendederas.
      Un abrazo

  5. manuel ruiz dijo:

    Y yo, como siempre, sin enterarme de nada. Sin salir de La Comarca como los hobbits. ¡Buen artículo!

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