¿Conspiraciones? No, gracias


CatMouseBunnyDog¡Mira que me gustan las conspiraciones de ficción, sea en novelas, en comics, en cine o en televisión! ¡Hay que ver qué juego dan! Lo mismo sirven de motor para las historias de espías que para las de fantasía o ciencia ficción, mis géneros favoritos. De hecho acabo de terminar de devorar todos los episodios de la serie televisiva “Fringe“, conocida también como “La gran conspiración”, otra creación de J.J. Abrams, el mismo de “Lost“. Enganchado he estado, oye. Y estoy pensando en que ha llegado el momento de releer “El péndulo de Foucault“, esa colosal parodia de todas las teorías conspirativas con que nos obsequió Umberto Eco hace ya un cuarto de siglo (¡cómo pasa el tiempo, caray!).

Y al mismo tiempo, ¡cómo me aburren las teorías conspirativas aplicadas al mundo real! No por sí mismas, entiéndase bien. Que resulta muy entretenido “saber” cómo se creó el engaño de la llegada del hombre a la Luna en 1969, cómo el Club Bilderberg mueve los hilos de El Mundo (todos ellos, sin dejarse ni uno, ¿eh?) o de qué manera los servicios secretos de los Estados Unidos organizaron los atentados del 11-S para tener una excusa para invadir Irak y Afganistán. De los atentados del 11-M en Madrid no me hacen mucha gracia las diversas teorías conspiratorias, sigue siendo un asunto demasiado cercano y doloroso. Lo que no quiere decir que crea que se sabe todo lo que hay que saber, ni mucho menos.

Lo que me aburre no son las teorías conspiranoicas, ya digo, lo que me cansa son sus entusiastas defensores. Y muy especialmente aquellos que se han abonado a la muy popular teoría de que la actual crisis que afecta a los países del Primer Mundo, a Europa principalmente, ha sido provocada por “los Poderosos” para hacer retroceder los derechos sociales, para acabar con las clases medias, para disponer de mano de obra barata y desmovilizada. Para acabar con el Estado del Bienestar, en suma.

Da igual que no se sepa identificar con exactitud a esos poderosísimos malvados (¿son “los Mercados”? ¿es la troika? ¿las multinacionales? ¿el Club Bilbelberg?…) porque sus acciones están a la vista y los delatan ante cualquiera que sea lo suficientemente listo (que es lo que se creen los adeptos a las teorías conspirativas) para reconocer su mano invisible. Échenle un vistazo a esto, por ejemplo: Historias de bolsa y conspiración económica.  

Ese creer “estar dotado de conciencia social” y al mismo tiempo “intelectualmente capacitado para comprender los resortes que mueven el mundo”, unido a la total libertad para difundir información gracias a internet, está resultando ser una combinación letal y un arma de destrucción masiva contra la inteligencia colectiva. Un arma que usan quienes no tienen escrúpulos de ninguna clase, lógicamente. Hace apenas unos días pudimos oir a la número dos del Partido Socialista, Elena Valenciano, diciendo que la crisis era una coartada (de “la derecha”, claro) para devolver a las mujeres “a su sitio” (sic).

Pero para los que creemos firmemente en el “Principio de Hanlon”, que dice que “Nunca atribuyas a la maldad lo que pueda ser explicado por la estupidez“, las teorías conspirativas no solo no explican nada, sino que constituyen un obstáculo para el verdadero conocimiento de la realidad. Un conocimiento que siempre será fragmentario, difuso y aproximado. Nunca completo, autoexplicativo y definitivo, como son siempre las teorías conspiranoicas.

No estar de acuerdo con que haya una conspiración para acabar con las clases medias y con el Estado del Bienestar no implica ser menos crítico, menos inteligente o menos concienciado socialmente. Tampoco implica ser menos decidido o comprometido. Da más trabajo intelectual eso sí. Y además no es tan heroico ni tiene tanto glamour combatir la estupidez (con minúscula) como luchar contra el Mal (con mayúscula). Pero yo estoy más por lo primero, incluyendo la estupidez de quienes se dedican a crear y/o a promover estúpidas teorías conspiranoicas.

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10 respuestas a ¿Conspiraciones? No, gracias

  1. Ay, qué tiempos…
    “Tratar de conquistar al mundo”

  2. José Manuel Ferradas dijo:

    Cuando sumerges la mano en el mar, rozan el borde de tus dedos cientos de corrientes templadas. En ese instante debes cerrar el puño con fuerza y tal vez, solo tal vez, sea el momento de atrapar un corazón cobarde que comercia metiras. Cada amanecer lo recordará con un guiño de luz..

  3. Me ha gustado recordar el “Principio de Hanlon”: “Nunca atribuyas a la maldad lo que pueda ser explicado por la estupidez”… ¡ Y qué verdad es! Hay muchos más estúpidos que “malos” … o ¿será que son estúpidamente malos o malvadamente estúpidos?. Un abrazo.

  4. Alejandro dijo:

    Como decía House (creo): “Cuando escuches ruido de cascos, no esperes ver cebras, sino caballos”

  5. Maruja Alonso O5rdás dijo:

    ¡Qué nivel! No sé si hay más estúpidos que malos o más malos que estúpidos, pero cuando se juntan ambas ramas el árbol no deja ver el bosque.

  6. Eduardo Cornejo dijo:

    lo único que se es que el conspirador de hace cien años está mas muerto y olvidado que una lombriz. no existe poder de nadie sobre nadie porque nos gobiernan las mismas leyes y fuerzas de la naturaleza.

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