Las borrascas son de izquierdas y los anticiclones de derechas


BorrascasAnticiclonesEl pasado jueves tres de octubre he cumplido veinticinco años en la Agencia Estatal de Meteorología. Un cuarto de siglo. Se dice pronto, pero causa algo de vértigo al mirar hacia atrás. En aquel lejano año del Señor de mil y novecientos y ochenta y ocho ingresé en el entonces y hasta veinte años después llamado Instituto Nacional de Meteorología  como observador meteorológico. Lenta pero inconstantemente he ido recorriendo las distintas etapas de algo que, más que una carrera, podríamos llamar un paseíllo profesional, de modo que a día de hoy ejerzo como Jefe de Turno del Centro Nacional de Predicción. Más o menos lo que decía Groucho de salir de la nada para alcanzar las más altas cotas de la miseria.

Y aunque en este cuarto de siglo han sido muchas las cuestiones meteorológicas que he tenido que estudiar y sobre las que me he visto obligado a reflexionar, desde la evolución pseudoadiabática de las burbujas de aire húmedo hasta los modos y periodos de la Oscilación del Atlántico Norte, sin olvidar los mecanismos de propagación de la vorticidad potencial, hay una que sólo gracias a mi experiencia política, adquirida en los últimos seis años, he conseguido tener por fin clara, y que expongo a continuación:

“LAS BORRASCAS SON DE IZQUIERDAS Y LOS ANTICICLONES DE DERECHAS”

Demostración:

En primer lugar habría que preguntarse si tiene algún sentido el aplicar la habitual división política entre izquierda y derecha a la ciencia de la Meteorología, y la respuesta es que por supuesto que sí, ya que esa división, en principio aplicable a cualquier aspecto de la actividad y el pensamiento humanos, también es válida para los fenómenos naturales.

Existen escuelas de pensamiento que opinan que la división izquierda-derecha es insuficiente o que ni siquiera tiene sentido en muchos casos, especialmente en aquellos que no se refieren propiamente al pensamiento y acción humanos. Pero a esas escuelas, muy minoritarias y con poca influencia, se las puede refutar con una verdad absoluta e incontestable: “NEGAR LA DIVISIÓN ENTRE DERECHAS E IZQUIERDAS O DECIR QUE ES UN MODELO INSUFICIENTE ES DE DERECHAS”. Esta verdad absoluta fue establecida hace mucho tiempo por los Sagrados Popes de la Izquierda, que son los que saben de estas cosas.

Establecido lo anterior, que en realidad es tan obvio que no debería haber sido necesario ponerlo por escrito, podemos constatar cómo en el campo de la ciencia y la tecnología ya hace tiempo que está bien establecida la clasificación izquierda-derecha. Y así, por lo que respecta a las fuentes energéticas, tenemos que la energía nuclear es de derechas, pero la eólica y la solar, en sus distintas variantes, son de izquierdas, lo mismo que el carbón, que es lo más de izquierdas que hay en cuanto a energía, no importa lo grandes que sean las emisiones de CO2 que produzca su combustión. Los cables de conducción de la energía eléctrica si van al aire son de derechas (y producen cáncer y cosas aún peores, como cefaleas o malestar general), pero si discurren enterrados son de izquierdas (e inofensivos, por supuesto). En cuanto al gas natural, suele ser de izquierdas, salvo que se pretenda extraerlo con técnicas de fracturación hidráulica o “fracking”, que como todo el mundo sabe son de derechas porque producen terremotos. O producen terremotos porque son de derechas, no está del todo claro. Y aún está por ver si el castor ese de Castellón, del que tanto se habla estos días, no es en realidad sino un topo de la derecha.

Y acercándonos un poco más a la Meteorología, nos fijamos en su ciencia hermana, la Climatología (que a algunos les debe parecer hermana gemela, porque hablan alegremente de “climatología adversa” o del “buen clima” que hace un día concreto). En este campo no cabe ninguna duda. Hasta hace unas pocas décadas el clima era una cosa estable, seria y fiable, pero un día se descubrió que no era tan estable y que además los humanos teníamos la culpa de que se estuviera desbaratando. Nació entonces el concepto de “cambio climático”, del que enseguida se apropió la Izquierda, por lo que, según la habitual reacción, la Derecha se dedicó a desacreditarlo. Hoy en día si eres de izquierdas has de ser un firme y acrítico defensor de la existencia del cambio climático, y además atribuirlo a causas humanas, mientras que si eres de derechas tendrás que moverte entre el escepticismo y el negacionismo, según lo a la derecha que te sitúes. El clima, mientras tanto, sigue a su bola, como de costumbre.

Y con esto llegamos al meollo del artículo, la demostración empírica de que en Meteorología también es aplicable la división izquierda-derecha, en base a los dos elementos básicos que, en constante dialéctica e interrelación mutua, determinan el tiempo atmosférico que experimentamos a lo largo y ancho de toda la Tierra. Es decir, las borrascas o ciclones, que son términos sinónimos, y que se caracterizan en primera aproximación porque la presión atmosférica disminuye conforme nos acercamos hacia el centro, y sus antagonistas, los anticiclones, que no se llaman también antiborrascas, aunque podrían, y en los cuales la presión aumenta al desplazarnos desde la periferia hacia el interior.

¿Y por qué les corresponde a las borrascas jugar el papel de la izquierda y a los anticiclones el de la derecha, en vez de al revés?

anticborrUna primera respuesta, aparentemente evidente e incontestable, es que el aire circula en las borrascas en sentido antihorario o levógiro, es decir, “a izquierdas”, mientras que en los anticiclones lo hace al contrario, en sentido horario, dextrógiro o “a derechas”. Pero claro, esta supuestamente obvia respuesta no puede ser tenida en cuenta, porque ese sentido de giro es el que se da en el Hemisferio Norte, mientras que en el Sur ocurre justo al contrario: en las borrascas el aire circula “a derechas” y en los anticiclones “a izquierdas”. Así que, salvo que adoptemos un acientífico y neocolonialista criterio hemisferionortecéntrico, el argumento no es válido.

Hay que profundizar un poco en el conocimiento de lo que realmente son las borrascas y anticiclones, de su estructura y movimiento, para poder establecer de un modo claro y unívoco su asimilación a los conceptos más que ideológicos, ontológicos, de izquierda y derecha.

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Digamos, en primer lugar, que lo que distingue esencialmente a los anticiclones de las borrascas es que en los primeros el aire desciende desde las capas altas, más frías y pesadas, hacia la superficie, lo que se conoce como estabilidad atmosférica; mientras que en las segundas, el movimiento del aire se produce de abajo hacia arriba, de modo que burbujas de aire cálido y húmedo ascienden debido a la energía que contienen, hacia las capas superiores, lo que se conoce como inestabilidad atmosférica.

El tiempo asociado a los anticiclones es el tiempo estable. En principio, al establecerse el anticiclón, los cielos suelen estar limpios y despejados, si acaso con algunas nubes de desarrollo horizontal, de las que habitualmente no dejan lluvias, o con brumas y nieblas, que en realidad son nubes pegadas al suelo. Pero con el paso del tiempo, si el anticiclón permanece mucho tiempo en la misma posición, es habitual que el cielo empiece a enturbiarse, ya que el polvo y otras partículas que se inyectan en el aire, al ser este descendente, no se separan mucho del suelo. Si la situación dura mucho, en las grandes ciudades se forma el llamado “smog”, combinación de “smoke” (humo) y “fog” (niebla), que es una atmósfera difícilmente respirable.

En cuanto a las borrascas o ciclones, están asociados con el tiempo inestable. Es decir, conrhfrio1 la formación de nubes de desarrollo vertical, de las que dejan lluvias intensas y tormentas que liberan la energía almacenada en la atmósfera y que la limpian de impurezas, al menos temporalmente. Las partes más activas de las borrascas son los llamados frentes, que son zonas de fuerte contraste entre masas con distintas características de temperatura y humedad. Los frentes, fríos y cálidos, se desplazan según el movimiento de las borrascas al que añaden el propio, provocando los fenómenos asociados al “mal tiempo”: lluvias y chubascos, tormentas, granizo, fuertes y racheados vientos, incluso tornados. Como los frentes fríos se desplazan más deprisa que los cálidos, acaban alcanzándolos y formando los llamados frentes ocluidos, que son la fase final de un sistema frontal y de la vida de una borrasca, fase en la que termina de liberar toda la energía acumulada.

En las latitudes medias de ambos hemisferios, que en el caso del norte comprenden a España y la casi totalidad de Europa y de los Estados Unidos, el régimen de tiempo habitual lo marca el paso sucesivo de borrascas y anticiclones o, lo que es lo mismo, de bajas y altas presiones. Y así, a un periodo de tiempo estable de varios días, acostumbra a suceder uno de inestabilidad, que en principio llega con mucha energía y variedad de fenómenos, pero que se va relajando hasta que es sucedido por otro periodo de tiempo estable y aburrido. Y como los ciudadanos de este Primer Mundo situado en las latitudes medias lo tenemos casi todo controlado, los cambios del tiempo estable al inestable, de los anticiclones a las borrascas, no suelen producir grandes daños, o, si los producen, siempre hay quien se encarga de repararlos o de indemnizar a quienes los han sufrido.

Cosa muy distinta es ese Otro Mundo situado entre ambos trópicos, el de Cáncer y el Capricornio. Allí no ocurre esa alternancia de borrascas y anticiclones, sino que suelen tener una presión más o menos constante, ni muy alta ni muy baja, indefinida. Salvo cuando hacen acto de presencia los temibles ciclones tropicales, claro.

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Los ciclones tropicales reciben distintos nombres según el área del planeta en el que ocurren. Así, los que afectan a América, tanto en el lado que da al Océano Atlántico como en el que bordea el Pacítico, son llamados “huracanes”, mientras que los del Pacífico occidental, junto a las costas de Asia, son conocidos como “tifones”, y los que recorren el Océano Índico, simplemente “ciclones”. Frente a estos “ciclones tropicales” las borrascas que afectan a la latitudes medias se conocen también como “ciclones extratropicales”.

Los ciclones tropicales, denominaciones aparte, se caracterizan por no tener frentes fríos y cálidos. Son circulares y simétricos, muchas veces con un “ojo” en su centro. Su tamaño es variable, pues aunque su diámetro suele ser de unos pocos cientos de kilómetros, en algún caso puede llegar al millar, como el famoso huracán Katrina, que en agosto de 2005 arrasó Nueva Orleans. Un monstruo que, situado sobre la Península Ibérica, la hubiera cubierto por completo.

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Huracán Katrina. Agosto de 2005.

Sea cual sea su tamaño,  la energía de los ciclones tropicales es habitualmente muy superior a la de los extratropicales. Pero como además ocurren en regiones del mundo poco desarrolladas o, directamente, subdesarrolladas, sus efectos pueden ser pavorosos. Y aunque el mencionado Katrina causó enormes daños en la ciudad de Nueva Orleans y más de 2.000 muertes, no fue nada comparado con las aproximadamente 500.000 personas que fallecieron en Bangla Desh el 13 de noviembre de 1970 a causa del ciclón Bhola, o de las 18.000 que lo hicieron en Honduras entre octubre y noviembre de 1998 al paso del huracán Mitch, que “cambió tanto el aspecto del terreno que fue preciso realizar nuevos mapas del país“.

 Además de los ciclones tropicales y de los extratropicales existen otras variedades intermedias o híbridas, pues los ciclones en general son objetos muy móviles y dinámicos, que experimentan continuas transformaciones. En cambio un anticiclón es un anticiciclón, sin más matiz que el ser fríos (que son más móviles) o cálidos (que son más estáticos y producen bloqueos del movimiento atmosférico).

——————

Vistos todos los argumentos anteriores no será difícil para el lector avisado entender el porqué de la asociación borrascas-izquierda / anticiclones-derecha. Repasémoslos:

Borrascas o ciclones: Objetos móviles y dinámicos, en permanente transformación, con movimiento de abajo hacia arriba y liberación de energía, a veces de forma explosiva. Cuando afectan a países del Tercer Mundo, sin infraestructuras ni controles de ningún tipo, pueden arrasarlos hasta dejarlos irreconocibles. En el Primer Mundo, en cambio, sus efectos suelen estar controlados y se alternan de modo rutinario con los anticiclones. La  taxonomía de los ciclones es muy compleja.

Anticiclones: Objetos poco móviles y estáticos, no experimentan apenas transformaciones y en ellos el movimiento del aire va de arriba hacia abajo, oprimiendo a las capas que están junto al suelo, donde la atmósfera puede llegar a ser irrespirable si el anticiclón permanece mucho tiempo. A diferencia de la variedad que presentan los ciclones, un anticiclón es un anticiclón. Y punto.

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Con esto doy por finalizada la demostración y esta seudotesis doctoral, que en realidad ha sido un divertimento para conmemorar mis veinticinco años de dedicación a la Meteorología, así como una forma de limpiar algunas telarañas y turbiedades que me rodean estos días.

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16 respuestas a Las borrascas son de izquierdas y los anticiclones de derechas

  1. ¿Y UPyD qué es? ¿Anticiclón o borrasca?

    • alexroa dijo:

      Ya tardaba la pregunta 😉

      Pues te diría que es ambas cosas, pero alternando de modo suave. A veces tanto que parecemos un pantano barométrico, cosa que no me complace. Un día tenemos que charlar más profundamente.

    • alexroa dijo:

      Lo que sí te puedo asegurar es lo que no queremos ser: un anticiclón de bloqueo que evita cualquier mínimo cambio en la circulación atmosférica ni un ciclón tropical de los que arrasan todo a su paso.

    • alexroa dijo:

      Y otra cosa más: como meteorólogos sabemos que el modelo de borrascas y anticiclones es una simplificación de la verdadera circulación atmosférica, que es tridimensional y mucho más compleja. Es un modelo que se adoptó a mediados del siglo XIX, cuando se creó la Meteorología sinóptica, y no había más que información de estaciones a ras del suelo. Luego, desde principios del siglo XX, con el conocimiento de las capas altas, y desde finales, con los satélites, se ha podido establecer cómo es la circulación planetaria en realidad. Y las borrascas y anticiclones han quedado como una explicación útil y sencilla, muy arraigada en el imaginario popular. Los paralelismos con la política se hacen solos.

      • La pregunta era obligada Álex. La incertidumbre en la que se mueve UPyD, que a veces tiene movimiento horario y otras antihorario es lo que impide, a mi modo de ver, que finalmente despegue electoralmente. Ese aspecto deberíais clarificarlo más porque moverse en la ambigüedad no es bueno y gran parte de culpa la tiene Rosa Díez cuando a preguntas directas sobre esta cuestión, se sale por la tangente.

      • alexroa dijo:

        Eso pasa porque la fuerza centrífuga supera a las de Coriolis y del gradiente de presión juntas (y esto tiene su miga en clave interna). De todos modos, insisto, el modelo izquierda-derecha es decimonómico y hay que superarlo, la realidad es más compleja. Pero, por si quieres despejar las dudas a pesar de todo, te recomiendo que respondas al UPyD-test.

      • ¿Eso qué quiere decir? ¿Qué pactaríais tanto con el PP como con el PSOE o como con IU, CiU, PNV? Lo siento pero no lo entiendo Álex.

      • alexroa dijo:

        Quiero decir que el modelo izquierda-derecha es insuficiente, que hay más variables. En cualquier caso UPyD nunca pactaría con un partido nacionalista, porque en ese punto no hay posible acuerdo. Al PSOE lo hemos apoyado en Asturias, pero no a cambio de una cartera en el gobierno de la Junta sino de que lleve a cabo la reforma electoral y otros puntos. Aquí lo explica: http://www.elmundo.es/elmundo/2012/05/16/espana/1337167375.html
        En Alcalá de Henares, en principio permitimos que gobernara el PP, por ser el más votado, luego se cambió el alcalde y tuvo el apoyo de UPyD a cambio de que cumpliera 25 puntos (y no de alguna concejalía). Como no los cumplió, se intentó una moción de censura con el PSOE e IU. No salió porque IU no quiso. Ver: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/05/31/madrid/1370003663_433837.html
        Con esas y otras informaciones puedes sacar tus propias conclusiones sobre la forma de actuar de UPyD. No cambiamos apoyos por sillones sino por actuaciones políticas que pensamos interesantes.

      • Muchas gracias Álex. Has estado claro en tu última respuesta. Comparto en gran medida la mayoría de vuestras propuestas aunque el tema nacionalista chirría un poco. Quizá tengáis que pulirlo pues parecéis un tanto intransigentes.
        Un saludo.

      • alexroa dijo:

        Parecemos intransigentes porque lo somos. El nacionalismo es excluyente, insolidario y profundamente reaccionario. También el español, pero UPyD no es un partido nacionalista español, es un partido europeísta. Fíjate si somos intransigentes con el nacionalismo que nuestro único diputado en el Parlamento Vasco, Gorka Maneiro, ha propuesto suprimir los privilegios fiscales del País Vasco que se concretan en el Concierto y el Cupo. Todos los demás partidos han votado en contra, por supuesto, incluyendo al PSE y al PP, y han puesto a parir a nuestro diputado. Por cosas como esta nos llaman jacobinos, y yo digo que a mucha honra.
        Mientras tanto, en Cataluña, el PSC no sabe todavía cual es su postura frente al independentismo y la portavoz del PP, Alicia Sánchez Camacho, propuso ayer mismo limitar la solidaridad de los catalanes con el resto de los españoles.

        Decía Felipe González, hace ya mucho, que los nacionalistas usaban para negociar la técnica del salchichón: se colocan dos interlocutores uno a cada lado de una mesa con un salchichón colocado transversalmente entre ellos; el nacionalista saca un cuchillo, corta el salchichón por la mitad y dice: “Esta es mi mitad. Ahora vamos a discutir sobre tu mitad”. Y de mitad en mitad, al Estado central español ya sólo le queda la chapita del extremo del salchichón, y aún los nacionalistas pretenden disputársela. No se puede negociar con gente así, ya lo decía Ortega hace ochenta años a propósito del problema catalán, que es irresoluble y que lo único que podemos hacer es sobrellevarlo.

  2. mararoa84@hotmail.com dijo:

    esto no querrá decir que la alternancia borrasca – anticiclón es un fenómeno natural e inevitable??????

  3. manuel ruiz dijo:

    Ya, claro, si, lo entiendo …. pero ¿Y las flechas con hilillos que salen en los mapas -como fusas y semifusas- son de derechas o de izquierdas? ¿Según para donde apunten?. Si los anticiclones son de derechas ¿por qué casi todos los “anti” suelen comulgar más con la izquierda? ¿Qué hay de cierto en el bulo de que a los generosos en carnes no les dejan presentar “el tiempo” en la tele porque tapan en el mapa con la barriga Las Canarias, Ceuta y Melilla?. ¡Transparencia, Señor mio, transparencia! Si UPyD llegara al poder ¿podría un/a gordito/a presentar el parte? ……
    ……… y gracias por la descongestión ……..

    • alexroa dijo:

      Interesantes cuestiones. Sobre la última, he de decir que he presentado una enmienda a la ponencia política que se debatirá en el próximo Congreso de UPyD para acabar con esa discriminación, y así poder presentar yo la parte del tiempo. La parte que no tape con mis carnes, claro está, así como tres o cuatro autonomías. De las pequeñas.

  4. Yolanda Guío dijo:

    Una vez más, muy buenas reflexiones Alex e información.
    Lamento que, como decía Carlos Yebra, UPyD a veces sea considerado un partido ambiguo o que otras, las menos, se puede comportar como tal. Pero nada más lejos de nuestro ideario, fiel a unos valores y principios concretos. En UPyD, en nuestra acción política cotidiana, apostamos por propuestas concretas vengan de donde vengan, pero una cosa es clara, si son propuestas que vienen de un partido no auténticamente demócrata no las apoyaremos, y si no buscan el progreso y la igualdad de oportunidades de todos, tampoco. Nos gusta decir que sobre todo tenemos ideas, pero desde luego que detrás de nuestra apuesta por la equidad entre los españoles y su progreso está una apuesta ideológica, la única que nos puede salvar de mezquindades, intereses, privilegios, corrupciones, clientelismos, sectarismos, identidades excluyentes…, en una palabra la única que puede llevarnos a una democracia real, porque es una apuesta radicalmente demócrata.

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