Madre Madrona (por José Manuel Ferradas)


GallinaPollitosSuelen tener el aspecto que se les supone. Colorados e indefensos. Un cruce entre rana y pularda que llorase la pérdida de sus plumas escamosas. Al cabo son eso, solo eso, el inicio de un proyecto. El ojo de una cerradura que abre la puerta del infinito.

A los hijos se les quiere, a veces a pesar suyo, más por lo que prometen que por lo que en realidad son y es ahí donde surgen los instintos ancestrales de protección y propiedad.

Con el sabor de los días vamos tejiendo una guía estructural, mitad conocimientos adquiridos de orígenes varios mitad improvisación basada en nuestra experiencia, con la vista puesta en eliminar obstáculos y es fácil rebasar las lindes de lo razonable. Las enfermedades también inmunizan.

Causa tanto trastorno intuir su independencia que nos sorprende cada cambio incontrolado, cada modificación de su conducta que no pudimos predecir. Nos asusta imaginar a qué influencias exteriores le someterá cada impulso de un corazón que ya se hace gente. Los afectos se les disparan en direcciones distintas a la nuestra. Cuanto mayor es su conciencia menor nuestra existencia.

Apretamos los dientes del alma hasta crujir de dolor entre los dedos. Litigamos contra lo nuevo porque amenaza el estatus. Maldecimos del progreso que nos apea de una nave que ya no nos pertenece.

Y lloramos la amargura de no ser el epicentro permanente que siempre deseamos.

Los hijos, las empresas, los partidos… todos crecen y se nos escapan. Y es entonces cuando debemos demostrar nuestro verdadero cariño. Seguir con entrega exquisita su devenir y sus logros. Dejarles volar con alas nuevas por ellos modeladas y sentir nuestra presencia de madre no de dueña.

José Manuel Ferradas

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2 respuestas a Madre Madrona (por José Manuel Ferradas)

  1. manuel ruiz dijo:

    Millones de sinceras gracias por tu prosa (¿por tu poesía?). Es lo más razonable, tranquilizador y conciliador que he leido ultimamente, y además creo que tienes razón. No puedo dejar de recordar a Serrat (Niño, deja ya de joder con la pelota …) “Nada ni nadie puede impedir que sufran, que las agujas avancen en el reloj” …
    Lo malo es que esa misma cación termina diciendo “que se equivoquen, que crezcan y que un día nos digan adiós”
    Tremendo abrazo. (Tenemos pendientes unos toques y cantes)

    • José Manuel Ferradas dijo:

      Muito obrigado.
      Creo que es una reflexión que debemos hacernos con más frecuencia de lo que solemos. Todo en esta vida evoluciona y hay que saber cual es nuestro lugar y cual es el momento..
      La guitarra me mira y sonríe pícara.
      Un fuerte abrazo, tío Nono.

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