De los idiotas (II). (Por Aurora Sotos)


MafaldaFernando Savater dice que, en una democracia, políticos somos todos. Aconseja intervenir en política a todo ciudadano insatisfecho.

La política es el lugar donde se configuran los trazos de la sociedad. Un mundo mejor será aquel en el cual las decisiones gerenciales, políticas, privadas y de toda índole sean hechas por hombres y mujeres conjuntamente.

Anteriormente he planteado la pregunta de por qué las mujeres participan menos en la política que los hombres y he aquí algunos datos que pudieran explicarlo:

La llegada de la mujer a los máximos niveles de la política es relativamente reciente en la historia moderna. El hecho más significativo lo encontramos en el año 1966 con la llegada de Indira Gandhi a la Jefatura de Gobierno de su país, India, y que más tarde se convertiría en la principal lideresa política del Tercer Mundo.

Después de ella, de los 195 países que actualmente integran la ONU, en sólo 25 países las mujeres han alcanzado el máximo nivel político; y entre las más conocidas a nivel internacional encontramos a Golda Meir, ex Primera Ministra de Israel (1969); Isabel Perón, Ex Presidenta de Argentina (1974); y a Margaret Thatcher (1979), Ex Primera Ministra de Inglaterra;

LideresasMundiales

Desde hace 25 años, nueve mujeres han alcanzado la jefatura de sus Estados en América Latina; cuatro de ellas en los últimos diez.

Cuando se habla de este tema generalmente se piensa que la participación de la mujer en la política es mayor en los países desarrollados, pero no es así, esto no depende de la riqueza o la pobreza y merece una investigación más profunda.

Todos estos datos podrían dar una imagen de normalidad en la participación de la mujer en la política. Sin embargo, todavía hoy en 2014 es noticia que una mujer pueda ocupar la alcaldía parisina, o que una mujer ocupa la cartera del Ministerio de Defensa alemán, o que hay “ruido de tacones” en el Despacho Oval.

Pareciera que estoy presentando un alegato sobre el acceso de la mujer a la política, pero no es así, lo que pretendo descubrir es cuáles son las vías de acceso para todos, hombres y mujeres. Y, ¿cuál puede ser el interés o la atracción de los ciudadanos para participar en la política activa?.

En lo que se refiere a las mujeres, una persona de éxito como Sheryl Sandberg (directora operativa deFacebook) analiza el papel de las mujeres en las organizaciones y en la vida:

Deja de ser perfecta” propone S. Sandberg en su libro sobre el liderazgo femenino.

Quizá tiene razón cuando dice que las mujeres dudamos demasiado y tendemos a atribuir nuestro éxito a las circunstancias, los equipos, o cualquier otra cosa, pero nunca a nosotras mismas.

Dice Sandberg que, según las estadísticas, cuando a las mujeres les preguntan por sus resultados académicos, se equivocan subestimándolos ligeramente, mientras los hombres se equivocan sobrestimándolos. Muchas mujeres, al querer hacer todo a la perfección, acaban por no hacer nada. Pero, nadie es un superhéroe.

¿Será que las mujeres estamos muy satisfechas de nuestros logros, o que el miedo, tan presente en las épocas de crisis, nos paraliza y desmotiva para no reaccionar, ni siquiera ante los actos de máxima violencia?

El miedo es una de las emociones más difícil de manejar. En general, las emociones dominan a la razón. Cualquiera que haya tenido la experiencia de ansiedad, por ejemplo,  sabe que la razón puede decir basta, pero casi nunca consigue eliminarla. Es decir, la emoción controla el pensamiento de todos (mujeres y hombres).

¿Serán los motivos comentados aquí, la causa de que las mujeres no se decidan a participar activamente en política?. En cualquier área de actividad, en una escala de 1 a 10, ¿en qué grado hemos dejado el control de nuestra vida fuera de nosotras mismas?

La democracia es un valor fundamental de los Estados que requiere una participación y una representación igual de los ciudadanos de ambos sexos en la toma de decisiones, en la economía y en la vida social, cultural y civil. En este sentido, las mujeres todavía tenemos un largo camino por recorrer. Así lo indica el reducido 25 % de participación política de las mujeres en nuestro entorno europeo. Es posible que todavía existan barreras socioculturales fuertes sujetas a condicionamientos históricos y necesitaremos trabajar en esa línea.

En todos los partidos políticos las mujeres participan en menor número que los hombres. En UPyD, las mujeres somos menos de un tercio de sus componentes, es decir, nos quedan muchos pasos por dar.

“Cuanto más se dividen los obstáculos son más fáciles de vencer”. C. ARENAL

…Continuará.

Aurora Sotos

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5 respuestas a De los idiotas (II). (Por Aurora Sotos)

  1. Yolanda Guío dijo:

    Interesantes datos y reflexión Aurora, comparto lo que apuntas, guiada por los estudios de Sheryl Sandberg, pero además hay que hablar de la igualdad de oportunidades, y esa no solo no se da en los países no democráticos, sino que tampoco en los democráticos. Si en Europa se celebra el día de la Igualdad Salarial es por algo. Aún hoy en día, en muchos casos, a igual trabajo no hay igual salario, a similar formación, no hay similar posibilidad de acceder a un puesto laboral. A compartida responsabilidad familiar, no es usual ver una justa colaboración entre hombres y mujeres en el trabajo doméstico y en el cuidado de los miembros de la familia.
    La mentalidad cambia despacio y el rol de cuidadora nos ancla mucho, siempre se espera de la madre, mujer, hija… que cuide, alimente, limpie… o se encargue de que otros lo hagan.
    A ello hay que añadir el machismo posesivo. ¿Cuántas muertes llevamos este año? ¿Cuántas mujeres dejan de realizarse porque viven con parejas que les cortan las relaciones sociales?
    En todo caso reflexionar sobre este aspecto, que con frecuencia se olvida, es muy recomendable para comprender mejor lo que ocurre.
    ¡Mujeres dejemos de ser tan perfeccionistas y tan autoexigentes!

  2. Rafa Pérez dijo:

    Es un artículo interesante, que me genera varias reflexiones:
    – La escasa participación de la mujer en política no la vería como un hecho aislado, también sucede en los puestos de alta dirección de las principales empresas en España.
    – Quizá tampoco sea una cuestión de sexo: ¿cuánta gente conocemos de nuestro entorno cercano que se haya metido en un proyecto político?
    – Las dificultades que hay en España para conciliar la vida laboral.

  3. aurorasotos dijo:

    Gracias Yolanda y Rafa por vuestros comentarios. Aportáis muchas sugerencias para los próximos artículos. Tomo buena nota.

  4. Eduardo dijo:

    Me temo que aquí voy a ser un poco incorrecto … a ver, en primer lugar no creo en la homogeneidad intrínseca de las categorías “hombre” y “mujer”: hay hombres y mujeres muy, pero muy, distintos entre sí. Somos fascinantes.
    En segundo lugar me parece que la categoría “hombre” o “mujer” se desdibuja potentemente a medida que sobre el individuo pesan más responsabilidades: entonces deja de ser “yo” para ser “intereses”. Yo no creo que la actuación de una Merkel, una Rice o una Clinton pongamos por caso esté condicionada por el hecho de ser mujeres.

  5. aurorasotos dijo:

    Gracias por el comentario Eduardo, nos enriquece enormemente. Coincido contigo en algunos puntos, aun con matices; y discrepo en otros, pero sería muy extenso para este espacio. Lo hablaremos personalmente. Un abrazo y buenas vacaciones.

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