De los idiotas (III). (Por Aurora Sotos)


Remeros——————————————–

“Es preferible ser audaces y correr el riesgo de padecer la mitad de los males que esperamos, que permanecer en cobarde apatía por temor a lo que pueda ocurrir”.

HERODOTO

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Seguimos con los idiotas, o más bien buscando la forma de no serlo…

La participación de los ciudadanos en la polis, o gestión participativa según otros, se presenta en variedad de formas según el momento histórico:

En el s. XIX era el cooperativismo y el asociacionismo. En nuestra sociedad de la apariencia, además de la participación directa en la política, la participación se desdobla en las dos dimensiones, la virtual y la real. Una, en las redes sociales y la otra, en la esfera de la sociedad civil organizada. En esta última con denominaciones diferentes: voluntariado, si es individual, o responsabilidad social (RSC o RSE), si es empresarial.

¿Quiénes y cómo participan en estas actividades denominadas de solidaridad y para la sostenibilidad?

Según el informe (2010) de la Asociación Pandora para la Integración y Progreso de las Culturas, el 80,2% de las personas que realizan algún tipo de voluntariado internacional son mujeres. ¿Son acaso los hombres menos solidarios que las mujeres?

¿Qué circunstancias contribuyen a la escasa presencia de las mujeres en las posiciones de mayor nivel en las organizaciones e instituciones?. ¿Cuál puede ser hoy el verdadero motivo de tanta apatía y falta de interés de los ciudadanos en la política?

En las sociedades con democracia, estamos convencidos de que el acceso a la toma de decisiones que buscamos en la participación cívica y política, determina la forma de la sociedad y el éxito o fracaso de la misma en cada momento histórico. Schopenhauer se refería a su época como “el reinado de la estupidez” y sobre las generaciones futuras decía, “los hombres de mañana serán igualmente abyectos, traicioneros, lo doy por seguro”. Denominaba a los políticos “males genéricos de la naturaleza humana” y criticaba su arrogancia, su rapacidad y corrupción.

Savater justifica el pesimismo de Schopenhauer porque los filósofos no piensan exclusivamente en el presente, piensan en los seres humanos y nos recuerda que, si nos asomamos a la Historia veremos que siempre se han formulado críticas semejantes. No existe una etapa en la que se haya pensado que todo el mundo era inteligente, bueno y honrado. Los seres humanos son muy parecidos en todas las épocas. Pueden llevar una toga como los romanos o un iPad como en la actualidad, pero en el fondo se parecen mucho, y eso es lo que busca el filósofo.

Dijimos anteriormente que Han describe nuestra sociedad como la del entretenimiento y la política no es ajena a ello. Todos estamos sometidos a una sobrecarga de información, donde lo importante no es lo que se dice sino cómo se dice. Los ciudadanos-espectadores fingen interesarse por la crisis, la deuda y otros asuntos sociopolíticos, pero en realidad quieren relatos y golpes de efecto, emoción en flujo continuo, sin tiempos muertos. “El escenario político se desplaza de los lugares de la deliberación y la decisión política al escenario mediático regido por las leyes del simulacro”, asegura Christian Salmon en su reciente publicación La ceremonia caníbal. Sobre la performance política.

UrnasDinero

Buscando referencias que ayudasen en esto de explicar la conducta de los idiotas de nuestra polis, encontré varias que hablan de cómo gestionar con éxito a las personas que participan en las organizaciones:

  1. Tom Peters, el gurú de los gurúes sobre el liderazgo y la retención del talento, considera que “las personas no se van de las empresas, se van de los jefes”. Menciona lo que decía un entrenador de fútbol americano, Lou Holtz, “mi trabajo no consiste en motivar a los jugadores. Ellos traen consigo una extraordinaria motivación. Mi trabajo consiste en no desmotivarles”.
  2. Y el activista político Nelson Mandela decía, “me gustan los amigos que tienen pensamientos  independientes porque suelen hacerte ver los problemas desde todos los ángulos. No hay nada peor que la uniformidad. En realidad, cuando hay dos personas que piensan igual es como si sólo hubiese una. El agasajo de los colaboradores es a menudo producto de dos causas: el miedo al rechazo y el miedo a la autoridad. Sólo generando un clima de confianza es posible que la gente se sienta libre para expresar su opinión sin tapujos”.UnaDireccion

Con lo revisado hasta aquí, el distanciamiento del ciudadano de la política puede ser explicado, entre otros muchos motivos, por falta de empatía con los líderes, o por alejamiento de los centros de decisión, o por disfuncionalidad en los mecanismos de comunicación. ¿Y si estuviéramos equivocados en el análisis, obteniendo un diagnóstico erróneo?

Algunos de los que formamos parte de una organización política, tenemos el deseo permanente de que nuestros conciudadanos se involucren y participen en la vida de la polis, es decir, dejen de ser idiotas.

Sin embargo, las tendencias nos indican que los Estados-nación son cada vez más pequeños en sus estructuras y competencias; y las corporaciones son cada vez más grandes y transnacionales. Los límites entre público y privado son cada vez más difusos y las formas de gestión, por tanto, se adaptan a los nuevos escenarios. En este contexto no se requieren ciudadanos, se requieren clientes (Véase, estudio 2013 de Havas Worldwide, “Comunidades y ciudadanía rediseñados para un nuevo mundo”).

En el mundo de las marcas en que nos movemos, el sistema económico y político ya tiene un nuevo nombre, “capitalismo responsable” y aquí la política como motor de cambio ha perdido el protagonismo. ¡El debate está abierto!

Aurora Sotos

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3 respuestas a De los idiotas (III). (Por Aurora Sotos)

  1. Yolanda Guío dijo:

    Gracias por ayudarnos a reflexionar contigo y con autores tan interesantes. Habrá que abrir los ojos y poner freno a este estilo clientelar que domina en la política. Si seguimos así perderemos la esencia de la democracia. Y todos, por comisión u omisión, podremos ser responsables.

  2. aurorasotos dijo:

    Gracias a ti Yolanda y a todos los compañeros que están siempre alerta. Estoy convencida de que los cambios necesarios se producirán.

  3. Rosa dijo:

    Esto cambiaría si hubiese mucha más gente con ese interés, generosidad y persistencia. Es fácil caer en el desánimo cuando te acercas a la política…. ojalá hubiese muchas Auroras!!!

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