¿Renovación en UPyD? (II) (Por Víctor Cortecero)



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Pongo ahora un par de ejemplos concretos, siguiendo con las alusiones personales, en un intento de hacer el debate lo más directo y transparente posible, dentro de los límites del respeto y la lealtad, dentro de un debate que ya era público antes de escribir este artículo:

Un concejal de UPyD del Ayuntamiento de Madrid dijo en Twitter el día 19 de marzo, tras tuitear una noticia de la página web del  Ayuntamiento de Madrid sobre la instalación de una capilla en la Escuela Taurina de Madrid, que él es partidario, a título personal, de que la Escuela Taurina reciba subvenciones públicas –junto a ayudas privadas que al parecer también recibe-, y entiendo que si algún día tiene la potestad para poder llevarlo a cabo así intentará hacerlo siendo fiel a su posición y yo me manifestaré por los cauces adecuados en contra de ello siendo fiel a mi posición, o si un afiliado de Málaga dijo en el año 2013 en un artículo que está en contra del Toro de la Vega que también intentará actuar en consecuencia si se dan las condiciones apropiadas para hacerlo, yo le apoyaría siendo ambos fieles a lo que pensamos. Son ideas fáciles de cumplir en comparación con otras que ahora veremos.

LoroPodría haber puesto muchos otros ejemplos. He puesto un ejemplo de coincidencia y otro de no coincidencia, pero en ambos casos me complace que haya políticos que tengan un criterio propio y que lo manifiesten. En política no deberíamos estar para callar o para repetir como loros lo que dicen otros. Estamos hablando de una renovación en las formas de hacer política, hacer una política renovada más fresca y cercana a los ciudadanos. Por lo tanto, aprecio incluso que haya personas que han manifestado una discrepancia en un principio fundamental como el laicismo y entiendo que también esas personas intentarían que el laicismo dejara de ser un principio de UPyD si tuvieran los cargos que permitieran lograrlo, aunque no desearía que el partido se transformara en esa dirección porque, como ya dije en la primera parte de este artículo, no es ésa la renovación que deseo en UPyD, y por lo tanto difícilmente apoyaré a esas personas para que ocupen cargos de relevancia que les permitan en el futuro adoptar esas decisiones.

Pero ese cambio en las formas afecta también a nuestro principio de regeneración democrática, y este principio afecta a su vez a las formas. Los principios en política tienen un componente ético, actúan como valores que informan de forma transversal sobre la validez de nuestras ideas, pero también de nuestras acciones y la forma de ejecutarlas. Son esas ideas y esas formas, a las que me refería antes, que vinculadas entre sí tienen una ejecución más compleja y también en muchos casos más complicada. No resultan tan fáciles de cumplir aunque se den las condiciones y se tengan las potestades para ello por haber alcanzado un determinado cargo interno, o cargo institucional. Por ejemplo, las acciones para que no se produzca una “selección negativa” de las personas que te acompañen en este viaje para la transformación social que es la política con mayúscula, una transformación social que debería ser el principal objetivo de los ciudadanos que participan en ellos. Aunque también entre los fines de los partidos políticos ha de estar acoger la participación de esos ciudadanos con un funcionamiento democrático. Los partidos políticos son “un instrumento fundamental para la participación política” según el artículo 6 de la Constitución Española. Cuya “estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos” según el mismo artículo. Y no una democracia para salvar los papeles, o de cara a la galería, sino que debería atravesar todo el funcionamiento de los partidos.

Estamos habituados a ver promesas de los políticos en estos términos, o en términos parecidos, promesas que suelen agradar a todos los electores, tanto internos como externos: Promesas de que no circularán papeles bajo las mesas dentro de su partido, que se promoverán otras formas de hacer política transparente y abierta, que se propiciarán las críticas internas en lugar de realizar esa “selección negativa” hacia las personas más dóciles, más disimuladas, más taimadas, un tipo de promesas de las que parece que resulta más difícil su cumplimiento. Es muy fácil decirlo como lo digo yo ahora, lo difícil es cumplirlo, y generar la confianza de que “yo voy a ser diferente al resto: yo sí cumpliré lo que el resto no cumple”. En buena parte esa desconfianza se debe a la habitual sospecha a la que también hacía antes referencia Alex Roa hacia los políticos. Se tiende a sospechar que cuando alguien decide militar en un partido político lo que está deseando por encima de todo lo demás es obtener poder y el cargo correspondiente siendo ese tipo de promesas más un medio para conseguirlo que un fin en sí mismo. Además, se piensa que eso de tener un cargo político es algo de lo más estupendo del mundo. Pero no siempre es así, y mucho menos esto último.

Power

En mi caso personal, y puedo prometer que no soy ni mucho menos la única persona que conozco en el partido que piensa lo mismo, tener un cargo político lo vemos como una responsabilidad que supondría una pesada carga en nuestra vida de mucho trabajo y muchos quebraderos de cabeza, puede ser ilusionante y también lo más correcto para transformar la sociedad de forma más eficaz, pero al mismo tiempo lo vemos, como algo que es poco probable que suceda, y que incluso si efectivamente no sucede nunca, será en parte, un gran alivio, que nos permitirá seguir influyendo en política dentro de otros 6 años, 12, o 18, como hasta ahora, con un perfil bajo, desde la militancia, la afiliación o la mera simpatía, permitiéndonos llevar una vida más relajada. Puede que nos cansemos –parafraseando a Rosa en el II Congreso-, puede que nos desengañemos, puede incluso que cambiemos con el tiempo, puede que simplemente la vida nos lleve por otros derroteros en los que dedicar nuestro tiempo y energías, puede incluso que tomemos la trágica decisión de desaparecer de las redes sociales durante una temporada, pero pese a ello, nunca traicionaremos nuestros principios. Pero hay vida más allá de la política e incluso tengo fe en que hay vida más allá de Facebook.

Otra cosa es, que esto que digo la gente se lo quiera creer o no. Lo más normal es no creerlo. Si no se lo creen y piensan que es tan estupendo esto de la política, les invito a que ellos mismos lo intenten, les invito a que intenten vivir esa contradicción. Quizás incluso con el tiempo les termine gustando. Probablemente, muchos con el paso de los años sufran una transformación kafkiana, dejen de ser personas y se conviertan en moscas políticas que les guste rodearse de deposiciones que simbolicen sin darse cuenta el tufillo que les ha ido rodeando, poco a poco, una cosa lleva a la otra, casi sin advertirlo, donde lo que más tienta es el ejercicio de poder y el afán por conservarlo a toda costa rodéandose de las personas que se lo pongan en bandeja por el camino con más atajos. La dificultad de cumplir, la dificultad de mantenerse fresco…

Desvío

Probablemente, este tipo de personas que reniegan de los políticos son los políticos que necesitamos para obtener esa renovación de “fuerza, actividad y validez”. Hemos de animar a la ciudadanía a que participe en esa “contradicción” a la que antes me refería: a esa tarea ética de participar en política aunque no soporten a los “políticos”. Los partidos políticos necesitamos afiliación que, como decía Alex Roa, traiga aire fresco, que ventile un poco la casa en sus usos y en sus formas. En ese sentido la idea de fondo de Alex Roa sí puede ser válida. Que todos los días entre en UPyD un poco de aire nuevo, que renueve la ilusión en el proyecto, pero tengamos cuidado para que esa renovación no afecte a nuestros principios, y mantengamos a las personas que mejor sepan defenderlos o incorporemos a personas nuevas sólo si esa renovación de personas supone una mejora, no se trata de renovar por renovar o de renovar sin conservar al mismo tiempo lo más necesario. Con el tiempo uno se ha vuelto algo más conservador y algo más pesimista, y sabe que lo bueno no abunda, y personas como las que fundaron UPyD no llueven del cielo, y que pese a todas las imperfecciones, unos dirigentes que tienen claros unos principios, como el del laicismo –que poníamos como ejemplo en la primera parte de este artículo-, entre otros, no son frecuentes en nuestra política, y por lo que se ve otros muchos afiliados que podrían “renovar” el partido tampoco los tienen.

Ojalá pasen los años y sigamos siendo orgullosos espectadores de todos estos principios que se mantuvieron, que se refrescaron las ideas para adaptarlas a los nuevos problemas sociales que surjan, y también, entre lo más importante, que mantuvimos unas buenas formas, que supimos ventilar ese tufillo que en muchos casos termina perfumándonos a los políticos según va pasando el tiempo. He visto desde que “me uní” a UPyD como “espectador” -algo lejano durante los primeros años- comportamientos que me han gustado y que me han hecho sentir que UPyD es un partido donde hay más democracia interna que en otros partidos y que ha sabido cumplir con ese reto originario, y he visto otros comportamientos que me hacen temer que con los años UPyD se puede convertir sin que nos demos cuenta en un partido que envejezca como el resto si no le ponemos remedio estando en permanente alerta sobre todo en estos momentos que estamos atravesando. En los próximos meses (o semanas) se vivirán acontecimientos internos en UPyD que serán decisivos para definirnos como partido con una buena proyección democrática de cara al futuro que nos consolide en nuestra imagen de regeneración de cara al exterior, y también consolide la confianza, la ilusión y el proyecto compartido entre los afiliados.

Sobre quienes son las personas que deberían llevar el timón de UPyD quizás no soy yo la persona más adecuada para decirlo, tan sólo llevo un año militando un poco más a fondo o de cerca en el partido, por lo que no sé si me siento preparado para decirlo, leo artículos de dirigentes y afiliados de base, me llegan noticias dispersas de unos y otros, me acerco al escaparate de las redes sociales, he participado en algunos grupos de trabajo, o he acudido algunas veces a actos donde conversar con los compañeros, he tomado algunos cafés… Algunas veces se puede tomar partido sólo con esta información, aunque poco creíble resulta quien cierra filas sin ninguna fisura, y quizás por esa ausencia de fisuras también los políticos generan poca confianza. Sólo se rompe la fila de la “familia” del partido en su conjunto para cerrar filas en una “familia” interna. En política se debería poder “rimar” con el resto de versos de forma asonante, no siempre consonante, cuando la rima es siempre consonante la política suena de nuevo a las viejas formas, a politiqueo e intereses, y aumenta la distancia con la ciudadanía, los políticos son un verso suelto, pero suelto de la ciudadanía y que riman sobre todo entre ellos…

Gente

En este ilusionante, pero corto, período de participación política y de aprendizaje en la política  apenas he tenido tiempo para que me lleguen aún los olores de cada cual con todos sus matices, comprobar las afinidades, las familias de olores, y los olores de cada figura aislada, porque no olemos en blanco y negro, ni olemos con prismáticos a pesar de la cercanía relativa, aunque lo mismo, espero que no, lo que ha sucedido es que en este breve período he conseguido ya ir perdiendo la frescura del olfato, ir adquiriendo las formas rancias de la política, de ese politiqueo que muchos ciudadanos desde la distancia dicen que a los políticos nos impregna, y sin advertirlo, me estoy transformando en una mosca…, deberíamos todos y cada uno de nosotros mantenernos en alerta, e intentar ver si tenemos algo que mejorar nosotros mismos, desde el orgullo de ser políticos, pero saber observarnos desde lejos, desde “fuera” de vez en cuando, no como lo haría un político, sino como lo haría un ciudadano que no entiende de “politiqueos”, hagámoslo por si las moscas, por nosotros mismos, y por la “Política”.

Víctor Cortecero.

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4 respuestas a ¿Renovación en UPyD? (II) (Por Víctor Cortecero)

  1. aurorasotos dijo:

    Gracias por la reflexión y las propuestas Víctor. Me quedo con tu deseo, ¡Ojalá!.

  2. José de Málaga dijo:

    Me limito al ámbito del si ó no laicismo en UPyD, emitiendo para ello prudentemente mi opinión.
    El laicismo es tan consustancial con la democracia como el sufragio universal, pero nunca deberíamos olvidar ni por supuesto minusvalorar, que nuestra Civilización y nuestra escala de valores, mayoritariamente reconocida, están cimentadas con raíces fuertes y muy profundas en el Cristianismo, obligándonos por ello a defenderlo con tanta fuerza como necesidad para preservar toda la Comunidad Occidental, que es tanto como decir nuestra propia existencia habida en el pasado, alimentada con las actuales vivencias de este presente, y ambas proyectadas hacia un posible futuro de unas generaciones herederas de todo ese bagaje cultural. Tengamos pues cuidado con nuestras ansias de libertad y estudiemos meticulosamente los posibles caminos que aparentemente nos puedan llevar hasta ella.

  3. UPYDero dijo:

    Bueno, bajo mi punto de vista totalmente personal creo que se esta haciendo eso que llamas “discriminación negativa” y el final de trayecto de este tipo de comportamiento añejo es la transformación de un proyecto ilusionante en algo muy parecido al resto de partidos.
    Lo único que nos diferencia con los otros partidos es el punto de maduración en el que nos encontramos

    ¿Hay solución?. No lo se
    solo te puedo decir que en mi caso personal, después de muchos años de lucha, mi nivel de ilusión y compromiso con el proyecto de UPYD a nivel local, esta muy mermado por el comportamiento de unos pocos.

    Como dijo Martín luther king:
    “No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo que más me preocupa es el silencio de los buenos”
    saludos compañero

    • jose de Málaga dijo:

      Hola, soy un simple simpatizante y por tanto con un volumen de voz de nivel bajo pero no obstante me atrevo a llamarte la atención……no sé que experiencias negativas has podido sufrir, en UPyD pero a tenor de tu reflexión me hace pensar que a debido ser o muy negativas o tu espíritu es más débil de lo que te valoras. Me inclino por esto último. Creo que a pesar de esas “discriminaciones negativas” que traducido debe ser que no te hacen ni caso, lo que hay fuera de este partido es tan nauseabundo y fétido que te empujo a seguir adelante y luchar por la regeneración política que todos demandamos, y al mismo tiempo ayudaras al partido a mejorar reaccionando positivamente si actúas como su revulsivo local, porque muchos “locales” unidos y empujando en la misma dirección pueden conseguir cosas importantes que trascienda hacia la Región y llegue hasta lo Nacional. Como Rosa dice “condicionar” la política.
      Saludos
      José de Málaga

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