El sueño de la razón produce monstruos (Por Óscar Ibáñez Vicente)


ElSuenodelaRazonLas artimañas se disfrazan muy hábilmente de nobleza, y el fanatismo se viste con las ropas de la defensa de principios“.

Adam Michnik

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Vuelvo al ruedo de la opinión y la reflexión escrita debido tanto a la buena acogida que dio mi anterior artículo, como a la respuesta que me dio el compañero Víctor, que recibí de buena mano y me hizo reflexionar lo suficiente para redactar lo que ahora mismo se lee. La respuesta, que se transforma en reflexión, que no va dirigida a título personal hacia él, pues tiene otro objetivo, algo más ambicioso: el de una reflexión colectiva.

El objetivo de este texto no es terminar con la dicotomía laicismo y laicidad, ya que me temo que hay material para debatir durante días, meses y si se descuida, años.  El fin de mi nueva intromisión en un blog es reflexionar sobre los discursos únicos del partido, sobre la autonomía de pensamiento del individuo, que siendo afiliado, puede encontrarse con la problemática de que su opinión personal choca o roza con partes del discurso único de un colectivo o partido al que pertenece.

Todos estamos bastante de acuerdo, que todo partido fuerte y serio requiere de un discurso único, evitando problemáticas que vemos casi a diario entre diferentes presidentes autonómicos de un mismo partido, luchando entre ellos por conflictos entre diferentes territorios en una manifestación del “que hay de lo mío” y de una degradación del mensaje político en pos del voto autonómico.

No obstante, nuestro partido (porque es nuestro, de cada afiliado) del que muchos estamos orgullosos, si que tiene un discurso único, y eso no deja de ser un gran logro pese a los problemas que puedan surgir. Es una victoria donde otros han fracasado estrepitosamente, pero es una victoria que puede convertirse en un desenlace pírrico para una lucha en la que cada día trabajan cientos de compañeros.

¿A que me refiero? A que el discurso único de un partido, no puede degenerar en el pensamiento único de sus afiliados, no debe borreguizar a la masa. Precisamente, por este aborregamiento, por este “sí a todo”, o “todo vale mientras lo diga el partido”, encontramos un bipartidismo cerrado dificil de fragmentar, una sociedad cainita bipolarizada, y un clima intelectual que convierte ideas en dogmas, y los eslóganes que simbolizan una lucha en consignas fundamentalistas.

¿Y con esto, que pretendo decir? Simple. Que no se debe abandonar la crítica individual que podamos realizar cada uno si algo nos parece mal, sea en nuestro partido o en cualquier entorno. Hay cientos de formas de decir educadamente las cosas y plantear un problema, y es preferible ser un crítico útil que señale problemas, a un estómago agradecido que los ignore y los camufle.

Ser crítico no es ir en contra necesariamente de una maquinaria de partido o de su manifiesto fundacional (ya que son las ideas base que difícilmente variarán, se esté o no de acuerdo). Una crítica útil, señala problemas, compara posibilidades, crea debate y enriquece a todos. ¿Qué es nuestro partido sino un partido de críticos? Críticos con el sistema electoral, críticos con el reparto de la tarta judicial, críticos con la politización de las cajas de ahorros, críticos dando nuevas ideas.

Y por supuesto, muestro mi acuerdo con que la herramienta de cambio del partido, son los congresos. ¿Pero ello significa que tengamos que aceptar toda decisión tomada, en el plano personal? ¿Ello nos despoja de nuestro derecho y deber de fomentar el debate continuo, de plantear posibilidades, respetando la decisión tomada por nuestros compañeros delegados, hasta que llegue el próximo congreso?

Hay gente que parece no comprender el hecho de ser primero persona y después ser político. Si una decisión del partido, no me gusta, no tengo reparo en mostrar mi desacuerdo siempre con responsabilidad y con diálogo, e incluso con debate, tiempo, estudio y reflexión, podría llegar a  cambiar mi opinión. Pero eso no significa que no respete al partido en su decisión, simplemente, considero que en primer lugar hay que respetarse a uno mismo y a sus propias ideas. ¿Ello me hace peor afiliado que otro que siempre está de acuerdo con cualquier decisión?

Y esas ideas, que impulsan a muchos a unirnos a un proyecto del que estamos orgullosos con sus victorias o derrotas, nos llaman a la reflexión, al debate, al compartir ideas, al plantear alternativas, porque somos contrarios al planteamiento de pensar alternativas solo cada cuatro años si algo no funciona, preferimos meditarlas y razonarlas antes.

Sin embargo, parece haber gente que prefiere ser solo político, y alienar su condición de persona a una ideología, discurso o partido. Ve la crítica constructiva, o el hecho de manifestarla como una amenaza, y acuden como moscas al fango, por miedo a que dañen su posición, o por un sentimiento de amor obsesivo que acabará consumiendo al propio partido.

Por ello, el sueño de la razón produce monstruos, como dijo Goya: del fango y de las cloacas, acude el pseudo-político deshumanizado, el antes político que persona, con un pensamiento bifronte y fundamentalista, atraído por la luz y el ruido de los faros y catedrales de la reflexión la autocrítica, las valoraciones y el debate civilizado; pretende ensuciarlo y tergiversar todo al no querer diferenciar ni saber, el monstruo, el behemoth.

Y que no cunda pánico o paranoia colectiva, sacando todo de contexto como deporte olímpico, por favor. No considero que los que planteamos críticas, valoraciones o alternativas, seamos salvadores mesiánicos, nuevas corrientes de renovación o terroristas del orden establecido. Creo que todo aquel que opina, critica de modo constructivo y debate opiniones, no hace más que patentar y reforzar la existencia de las libertades mínimas de expresión y opinión que nuestro partido garantiza, ya que tiene un funcionamiento democrático, elemento del que nos enorgullecemos y del que muchos se olvidan.

Formemos partido, formemos ciudadanos críticos, formemos lazos de colaboración, formemos políticos que sean personas primero, formemos debate.

Pero no formemos monstruos.

            Siempre discutible, siempre escuchando y siempre aprendiendo:

Óscar Ibáñez Vicente

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4 respuestas a El sueño de la razón produce monstruos (Por Óscar Ibáñez Vicente)

  1. aurorasotos dijo:

    Querido amigo Oscar, una importante reflexión la que nos traes hoy. Si a estas alturas de la historia, una sociedad necesita reflexiones como la tuya, es que parecemos diferentes de los anteriores, pero en realidad no lo somos. Gracias por abrir el debate.

  2. Completamente de acuerdo contigo. La crítica es necesaria para seguir avanzando aun cuando no sea constructiva porque puede que diga cosas ciertas. Por supuesto que críticas constructivas siempre deberían ser bien aceptadas. Sin crítica no hay debate y viene el pensamiento único. Y luego pasa lo que pasa.

  3. Estoy de acuerdo en que primero se es persona y luego politico y la deshumanizacion de nuestros politicos ha llevado a la sensacion de que existe una casta nueva creada por la democracia y alejada del pueblo que los elige. Es un hecho a corregir. La mayor participacion e implicacion ciudadana conllevara un mayor acercamiento de dichos politicos a sus electores. Creo fundamental, despues de mucho reflexionar que la primera ley que deberia reformarse para adaptar la realidad existente no es ni mucho menos la constitucion sino la ley de la reforma electoral porque hacer un solo cambio en la ley fundamental seria un parche momentaneo hasta que volviese a quedarse obsoleto sin embargo la reforma de la ley electoral permitiria que el pueblo escogiese a quien de verdad en cada momento y de forma continua puede hacer los cambios necesarios para que la realidad social y las leyes que nos rigen dia a dia vayan de la mano sin necesidad de referendum y grandes tensiones dentro de la politica nacional y de las grandes cuestiones. Un saludo a todos, especialmente a mis conocidos de upyd en guadarrama y agradecer el gran trabajo de alex en este pueblo y de jose y demas companeros.

  4. Estimado Ócar, totalmente de acuerdo contigo en esta cuestión. La pregunta sería ¿cómo la dirección de un partido como UPyD puede pedir “ciudadanos críticos” si luego no fomenta ni estimula que haya “afiliados críticos”? Y ya puestos, alguna más concreta que se me viene a la cabeza, al corazón y a la víscera…¿Cómo puede pedir justicia independiente fuera, si el gobierno del partido controla férreamente la justicia dentro? ¿Cómo puede pedir “listas abiertas” fuera, si fomenta las lista cerradas dentro, saltándose sus propios principios estatutarios? Demasiadas preguntas sin respuesta me parece a mí. Igual algunos somos “terroristas del orden establecido” sí, ¿qué le vamos a hacer?… O quizás solamente estamos aquí para ejercer críticamente nuestra afiliación y nuestra ciudadanía, sin esperar, nada más, que una mínima y básica coherencia. Una coherencia de “primero de EGB” como dirían algun@s. Pero claro, para el poder establecido, tenga la etiqueta de UPyD o no, eso siempre ha sido el peor de los “terrorismos”.
    Un saludo y gracias por compartir.

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