El baile de la niña (Por José Manuel Ferradas)


CorroRecA menudo los padres creemos, porque en realidad es lo que querríamos, que nuestros hijos son los mas altos, los mas rubios y con los ojos mas azules de cuantos cachorros pululan por esta selva  cotidiana con horario salpicado. Pero hay más, muchos más. Son muchos los niños con artes conquistadoras.

Algunos aparecen por el parque como si brotaran de la hierba. Como jirones de un poema que de tanto oír se hizo colectivo. Enredan los sueños con sus manos infantiles  y arrebatan las miradas de cuantos allí respiramos. Y son tan dignos de atención como los nuestros. Tal vez no jueguen como tenemos previsto en nuestro manual de crecimiento pero juegan y conviene prestar atención a sus desaires a la lógica.

Puede que un role del viento esté cambiando las reglas de la regata. En el parque global se había detenido el tiempo de juego. Con la tenacidad machacona de un péndulo bordón pasábamos de un mal sueño a otro que era el mismo pero con otro atuendo. Luego todo tornaba al falso origen para repetirse y que así perdiésemos la cuenta.

Nosotros abrimos un camino de ruptura con lo inmóvil. De puntillas y en el perfecto silencio al que nos sometían los medios fuimos enseñando una uña, un dedo, una idea, hasta colar en los observadores silentes una inquietud necesaria. Desde ese momento fijamos las cuerdas para replantear otros cimientos y, a fe mía, lo han hecho.

Lo importante es que nuestro edificio crece al mejor ritmo que marca la pediatría política. Hay que cambiar algunas pautas, por supuesto. Añadir ingredientes nuevos que mejoren su alimentación y sustituir otros por pura lógica. Pero no hagamos carreras con los cariños cosechados por los otros. Es una competición estéril. No seamos como aquellas madres del pasado siglo que despertaban los truenos de su alma si, en el baile de iniciación, alguna otra debutante hacía sombra a su pequeña.

Yo no tengo ese litigio. Mi niña fue al baile preciosa. Vestida de luz hizo los amigos correctos y bailó con ellos cuanto cabe esperar de su ternura. Fiel a sí misma, sin concesiones en busca de un aplauso mediático ni juegos malabares que la tornaran erróneamente próxima. Porque no se hace pandilla pagando a los colegas.

Y yo tan orgulloso.

José Manuel Ferradas

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2 respuestas a El baile de la niña (Por José Manuel Ferradas)

  1. manuel ruiz dijo:

    ¡Estoy contigo! A nuestra niña la vi guapísima en el baile. La verdad es que da un poco de rabia que a otra la miraran más, pero ya veremos si en futuros bailes la siguen solicitando. Los que bailaron con la nuestra seguro que repiten …. si seguimos así. Un abrazo.

  2. José Manuel Ferradas dijo:

    Lo importante es que pueda crecer en libertad. Al principio es necesaria una madre pero luego tiene que aprender de mucha mas gente. Vivir múltiples experiencias. Siempre apoyada y observada pero volando libre.
    Un abrazo, tío Nono.

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