Emma Watson vs. Boko Haram (Por Óscar Ibáñez)


“No les deseo a las mujeres poder sobre los hombres, sino sobre sí mismas” 

Mary Wollstonecraft

Ayer, una vieja amiga, me pasó un video de Emma Watson. Llevaba varios días rondando por las redes sociales, pero soy de esas personas que espera el huracán mediático inicial y espera un tiempo para analizar con algo más de frialdad lo que la red expone.

Vi el video, y me pareció bueno. Diría que la postura supuestamente feminista que expone Watson, es bastante moderada en comparación con las barbaridades que uno tiene que oír por ciertos sectores de esta corriente de pensamiento, en el que muchos de sus partidarios (y partidarias) esgrimiendo la defensa de la igualdad entre hombres y mujeres, se dedican a culpar a los actuales integrantes del sexo masculino de los diversos males históricos que ha sometido a la mujer: desde colaboracionismo con el patriarcado opresor, hasta presunción de culpabilidad de violador potencial por el hecho de ser hombre y heterosexual.

A diferencia de estas corrientes, que lamentablemente son las que más se reflejan en las redes sociales, desde mi punto de vista Watson no hace un discurso “feminista moderado” (aunque ella se considere feminista), sino que hace un discurso que definiría más como racional, lógico, y que busca la igualdad, sin necesidad de colocarle más etiquetas, cumpliendo el precepto de mi amado Ulpiano, el “dar a cada uno lo suyo”(Suum Cuique Tribuere). Y si en la justicia y como término base de la igualdad, hay que dar a cada uno lo suyo, hay que dar a los dos sexos al margen de la condición sexual de cada uno, los mismos derechos y libertades fundamentales.

Hasta aquí, todos fueron felices y comieron perdices, pero surgió la noticia: Emma Watson, amenazada por los hackers famosos por el “CelebGate” (el escándalo surgido por las fotos sustraídas de iCloud de varas personalidades, y posteriormente publicadas principalmente en el sitio web 4chan), creándose un sitio web donde dichos hackers de 4chan, supuestamente se publicarían fotos íntimas de la aludida.

En este momento, la prensa comenzó a expandir la noticia, las redes sociales ardieron y surgió una oleada de protestas. Desde fans de dicha actriz, famoseo, twitstars, feministas tanto de posturas racionales como irracionales, y gentío popular variado. Habían amenazado a Emma Watson con lo mismo que lleva por lo menos un mes quemando las descargas de Torrent, y por ahí no se podía pasar. No esta vez.

Afortunada, o lamentablemente, ninguna de estas personas parecía conocer el funcionamiento de dicho sitio web donde supuestamente se publicó dicha amenaza inicialmente. En 4chan, que funciona como un foro público, una señora de 80 años, puede publicar que posee un rifle de asalto y dos granadas, y que piensa perpetrar una matanza a lo Columbine. Y de modo anónimo, como el 99% de dichos usuarios de tal sitio.

Publicar amenazas de modo anónimo, puede ser tanto una realidad, como una “pavada”, dicho al modo argentino. Lo preocupante, llega cuando los medios de comunicación se hacen eco de lo dicho en un lugar con un tráfico de miles de personas cada noche, y donde cualquiera puede publicar lo que sea. Lo tragicómico, aparece cuando se destapa que la web donde se amenazaba de forma notable a Watson, era una pantalla de humo para proceder al cierre de 4chan.

Lo indignante, que tras decenas de fotos íntimas de celebridades, se use a Watson como un pelele para denunciar el terror que supone la existencia de dicho sitio web difusor de ese material, siendo todo una campaña de acoso y derribo, contra un “nido de machistas y misóginos”.

La cuestión, no es esa. Lo escalofriante no es que se difundan o no fotos de celebridades, que no quita que sea un delito, y sea moralmente más o menos censurable la violación de intimidad de una persona publica; lo que me da escalofríos es el despliegue de medios: que todo ello, se enarbole como una cruzada a favor del feminismo, cuando la cruzada por los derechos de las mujeres no debe centrarse a mi modo de ver en la web, sino en el mundo real, en lugares donde por el hecho nacer mujer, nunca se van a poder ejercer unos derechos que sí dispone el sexo masculino.

Lo diré alto y claro, y no me siento menos autorizado a hacerlo por ser hombre: Admiro a las mujeres que se juegan el cuello por una causa mínimamente justa y noble, de modo pacífico, pese a que esté más o menos de acuerdo con sus ideas. A las que resisten y resistieron el Boko Haram en Nigeria, a las que luchan por sus escasísimos derechos en el ISIS, o a las que intentan superar siglos de tradición en el sudeste asiático.

Lugares, donde la protesta por salir con los pechos al aire, hacerse una foto defecando en una bandera, o con carteles con proclamas contrarias al gobierno, no se pena con multa o en un caso grave con cárcel, como puede pasar en un país occidental, sino con latigazos, desollamiento, escarnio público con posibilidad de violación, lapidación; en los casos más leves, cárcel, y en los casos más salvajes, una unión de todo lo anterior, con la posibilidad de acabar con la cabeza cortada y clavada en una pica de la plaza mayor.

Sinceramente, no he visto mucho apoyo por parte de muchas organizaciones más mediáticas cuya actividad es la defensa de los derechos de la mujer, para la índole de atrocidades que se cometen contra esta en determinados países, en comparación con el caso anteriormente expuesto.

Mientras unas se juegan el cuello en Siria o Indonesia, muchas comunidades prefieren acudir en defensa de lo mediático, de lo más “trendy”, de lo bello, y pegar cuatro gritos desnudas contra los curas, mientras se degollan mujeres en Irak.

Emma Watson tenía razón: se debe luchar para lograr derechos y oportunidades, para buscar unidos la libertad, y el lugar para anunciarlo, fue el adecuado, ante el secretario general de la ONU.

Quizá, los colectivos que se jactan de llevar la “lucha” del movimiento feminista, deberían centrarse más apoyar a las mujeres que viven la amenaza constante de ser torturadas en lugares donde el estado de derecho brilla por su ausencia, en vez de centrarse tanto en censurar una fuga de fotos en una plataforma de Apple.

Quizá, algún día no importe el sexo, nacionalidad, etnia o religión, pensamiento político, o lo mediático que pueda llegar a ser el apoyar o no a una persona que está sufriendo por motivos relacionados con su sexo.

Y digo quizá, antes de que se me desautorice.

Porque yo, “solo” soy un hombre.

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3 respuestas a Emma Watson vs. Boko Haram (Por Óscar Ibáñez)

  1. villuela dijo:

    Quizá sería mejor no volver a utilizar (lo digo por el mundo en general) la palabra feminismo. Sería mucho mejor usar la palabra antisexismo. Igual que los antirracistas no se llaman negristas. Porque luego pasa lo que pasa, que se confunde antisexismo con hembrismo y con mil cosas.

    • manuel ruiz dijo:

      Buena la precisión Villuela, muy buena. Lo he de pensar por lo menudo pero me parece que arrojas luz sobre algo que conlleva mucho lio. Cierto, cierto, se habla de antiracistas sin necesidad de ser negristas ….. u orientalistas, etc …

  2. ludoms dijo:

    Me encanta Emma Watson, es muy inteligente, además es muy elegante y siempre se ve bien, me gustaría ser como ella.

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