La marcha de las americanas negras (Por Óscar Ibáñez)


momo-hombresgrisesBajo un cielo gris que mezcla la polución urbana con nubes negras desesperanzadoras, avanzan impasibles decenas de jóvenes de mediana edad, entre 20 y 30 años. Avanzan como autómatas, zombies de acera y de chaqueta negra, que con un rostro en el que se mezcla la resignación, un toque de frustración y una pizca de ira y decepción acumulada, se dirigen a sus puestos de trabajo.

No me refiero a una escena de algún relato de la edad industrial, o del obrerismo de los siglos XIX y XX, aunque para ello solo falta la chimenea y rostros llenos de hollín, estoy transmitiendo la visión de cada mañana en diferentes ciudades de nuestro país, de cómo el futuro inmediato de cientos de jóvenes se va pudriendo lentamente a costa de la permisividad de incompetentes impresentables sentados en sillones gubernamentales y ante la actividad de ciertos esclavistas y negreros con traje, reflejado en el artículo de Borja Vilaseca, en el año 2010, que ayer mismo ví y pude leer vía red social.

Nadie dijo que al terminar la carrera, todos los licenciados en carreras como derecho, economía, ade, dade, u otras, carreras con cierto prestigio social y de trabajo duro en oficina iban a encontrar un empleo, más, en la situación económica donde los brotes verdes se tornan verde mohoso. Se sabe que tienen un tiempo mínimo de preparación, también llamado pasantía, estar de prácticas, o algún eufemismo barato, ya que lo requiere el oficio a realizar, sea en un despacho, contaduría o empresa.

Lo que nadie se esperaba, o no de un modo tan sangrante, es toparse con una situación tan precaria en la que decenas de compañeros se encuentran. Trabajos a tiempo concreto sin contrato y sin remuneración alguna, firmas que explotan fines de semana y horas extra sin remunerar a los que esperaban un empleo mínimamente decente gracias a su expediente, todo ello bajo la excusa de “siempre ha sido así” y “esto te da prestigio y/o experiencia”.

Estimado señor negrero; las facturas no se pagan con prestigio. Años de formación y pago de matrículas y material, tampoco se pagan con solo experiencia. El transporte y alquileres de compañeros que han tenido que trasladarse a la ciudad, no se pagan tampoco con aire.

Y que “siempre haya sido así”, no es excusa para no dar unas condiciones dignas de trabajo a un recién licenciado o graduado que deja horas, esfuerzo y ganas en una empresa o despacho, en pleno siglo XXI. Pedir condiciones laborales mínimas a una persona que está realizando actividades laborales. Qué disparate.

Si en política el que se mueve no sale en la foto, en el negocio de muchas pasantías y prácticas, el que habla en alto, desafina en la canción del miedo y la complacencia hacia el negrero de turno. Prohibido quejarse, puesto que hay cien recién titulados, buscando ese puesto; prohibido exigir derechos, puesto que correrá la voz, y el que desafine, no entrará en despacho alguno por pedir lo que se le debe.

Los jóvenes recién titulados, se encuentran entre la Espada de Damocles de no obtener experiencia, pero obtener un sueldo precario para llegar a pensar en estudiar posgrados y másteres públicos por cifras desorbitantes o independizarse económicamente, y la dura pared del mercado de esclavos de pasantías y prácticas, donde no se obtiene remuneración alguna para pagar facturas, pero se obtiene ese maná, la experiencia, que alimenta durante años enteros.

Todo ello, en el caldo de cultivo actual de las exigencias de cambio por parte de las nuevas generaciones. Cuando ciertas figuras del derecho, afirman que se encuentran ante una generación menos madura, quizá quieran referirse a que es una generación que reclama con más fuerza los derechos que les pertenecen. Que ya no vale la excusa de “ha sido así siempre”. Que si ha sido así siempre, pero puede ser mejor, se lucha hasta conseguir el cambio a mejor.

Mañana, salvo cambio alguno, volveremos a asistir otra vez, a la marcha lúgubre de las americanas negras; gobiernos y colegios cómplices de ciertos esclavistas que hacen poco o nada por mejorar esta situación, esperanzas e ilusiones que se desvanecen en cuerpos de jóvenes huecos con traje y de mientras, un ciclo macabro y denigrante al que asisten unos como víctimas, y otros asistimos como espectadores, patrocinado por negreros.

-“¿Qué eliges? ¿Experiencia o dinero?”

-“Yo elijo vivir dignamente”

“Las cadenas de la esclavitud atan solamente las manos: es la mente la que hace al hombre libre o esclavo.”

-Dedicado especialmente a la promoción 2009-2014 de Licenciatura en Derecho de Zaragoza.

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3 respuestas a La marcha de las americanas negras (Por Óscar Ibáñez)

  1. Pilar dijo:

    Berkman, a quien yo calificaría de terrorista anarquista, dijo: “el capitalismo te roba y te hace esclavo de tu salario” a lo que siempre respondo: quien no quiera ser esclavo de su salario, que se haga dueño de su beneficio.

    Un profesor de Derecho, en medio de una clase de la promoción del 96, planteo está pregunta: cuando terminen la carrera ¿cuántos de Uds. están planteándose abrir un bufete con un par de colegas? Se levantaron tímidamente alguna manos… el profesor repuso !qué triste! En los años 70 la ilusión de todos los que nos licenciábamos era montar nuestro propio bufete… algo hemos hecho mal.

    No se trata de experiencia o dinero. Se trata de preguntarte cuanto vales y decidir si quieres que los demás te regateen tu valía. Los empresarios no somos los que hacemos daño al mercado laboral; quien hace bajar los salarios es quien se corrompe por un mendrugo de pan.

    Firmado: una pequeña empresaria que prefiere pagar salarios muy altos para asegurarse que cuenta en su equipo con los mejores profesionales

    P.D. Otro día hablamos de la diferencia entre salario bruto y salario neto. En España no hay sueldos bajos, si no impuestos (incluida Seguridad Social) altos

  2. aurorasotos dijo:

    Gracias Oscar, un tema muy interesante e importante. Camino bastante por Madrid y desde hace tiempo he dejado de ver esos “ejércitos de zombis” todos igualitos con traje azul marino, o gris marengo, denominados con sarcasmo “mileuristas”, que han pasado a ser después de la crisis, escasos y privilegiados.
    Nuestro país, nos es país de empresarios, pero no por falta de compatriotas que quieran ser dueños de su beneficio, como dice mi antecesora en comentario, Pilar, sino porque nuestra cultura empresarial es mayoritariamente de vínculo directo con la Administración del Estado y así no se genera mercado. Nuestro mercado no es libre, es cautivo; y en cuanto se ha cerrado el grifo de la Administración, no se sabe cómo hacer.
    Bueno, corto aquí, o hago otro artículo. Otro día será…
    Un abrazo,
    AURORA

  3. Pilar dijo:

    También es verdad… pero bien es cierto que nadie (NADIE: familia, sociedad, educación, Administración… ) anima al emprendimiento, pero de verdad, no con programas absurdos.

    Ser empresario es durísimo pero si hay algo que recompensa y es la dignificación del trabajo… ni siquiera es el dinero (hay estudios que demuestran que un alto porcentaje de empresarios ganarían más dinero trabajando por cuenta ajena).

    Oscar, siento si mi anterior comentario tuvo un tono áspero; no era mi intención, pero desde la perspectiva de mi vida laboral si os puedo asegurar a los jóvenes que como esto no lo paréis, dentro de nada habrá que pagar para “ganar experiencia” y los empresarios de verdad, aquellos que piensan en la relación entre empleador y empleado como en una relación de iguales, intercambiando “justamente” fuerza laboral por salario, desapareceremos del mercado.

    Si, en este país hacen falta puestos de trabajo, pero también os aseguro que las empresas necesitan ocupar al menos un 30% de puestos de trabajo más de los actuales, que logran EXPRIMIENDO a la gente, mediante ERTE’s, contratos gratuítos, el miedo al paro y demás… y creo que me quedo corta, quizás sea el 50%

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